Madrid, 17 may (EFE).- El barril de petróleo brent, referencia para Europa y clave para la evolución de la inflación, resiste por el momento al bloqueo del estrecho de Ormuz y lleva semanas en el entorno de los 100 dólares, a pesar de la falta de un acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán.
No obstante, el pasado viernes subió hasta 109,26 dólares, lo que supone un 50,8 % más caro que antes del conflicto.
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El bloqueo de Ormuz, paso estratégico por el que transita cerca del 20 % del petróleo mundial, provocó inicialmente una fuerte reacción en los mercados y el barril de brent pasó de 72,48 dólares a superar los 82 dólares. Posteriormente, el 30 de abril, el crudo llegó incluso a alcanzar los 126,41 dólares.
Sin embargo, pese a que el tráfico marítimo en la zona sigue lejos de recuperar la normalidad y a que el conflicto se ha prolongado más de lo previsto inicialmente por el mercado, el petróleo ha dejado de encadenar fuertes subidas y se ha estabilizado en una horquilla entre 100 y 110 dólares buena parte de los casi tres meses de guerra.
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Expertos consultados por EFE coinciden en la relevancia estratégica de Ormuz, aunque explican que el mercado descuenta una resolución relativamente rápida del conflicto, lo que evita que el precio del crudo se dispare aún más.
"Es incluso sorprendente que el petróleo siga en torno a los 100 dólares con una congestión como la actual en Ormuz. Si entre un 10 % y un 20 % del tránsito quedara paralizado durante mucho tiempo, estaríamos ante una crisis energética mucho más grave y el precio del crudo estaría mucho más arriba", afirma el gestor de renta variable de Abante, Josep Prats.
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En la misma línea, el analista de Welcome Asset Management Fernando Gómez de Barreda considera que el mercado mantiene la calma porque sigue descontando un conflicto limitado en el tiempo, aunque advierte de que un bloqueo prolongado de Ormuz elevaría el petróleo, la inflación y las tensiones sobre la política monetaria.
Analistas explican que el precio del crudo tampoco está subiendo más porque varios países están recurriendo a sus reservas estratégicas y por la búsqueda de rutas alternativas para reducir la dependencia del estrecho de Ormuz, como los oleoductos que conectan el Golfo Pérsico con el mar Rojo.
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Sin embargo, el analista de XTB Manuel Pinto reconoce que ninguna infraestructura puede sustituir completamente el volumen de crudo que atraviesa este paso marítimo.
Para otros expertos, como el economista Daniel Lacalle, Ormuz ha perdido parte de su relevancia como arma de presión geopolítica ante la diversificación de rutas energéticas y el aumento de la oferta de otros productores, según defendió esta semana en un artículo.
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Además, el incremento de la oferta está ayudando a contener nuevas subidas del petróleo. Brasil, Canadá o incluso Venezuela han aumentado su producción en los últimos meses y a ello se suma la entrada adicional de barriles procedentes de Emiratos Árabes Unidos tras su salida de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP).
"El mercado empieza a pensar que, aunque Ormuz siga tensionado, el resto de productores podría aprovechar los precios más altos para aumentar producción y ganar cuota de mercado. Y eso hace pensar que podríamos pasar rápidamente de una guerra de Ormuz a una guerra de precios", explica Pinto.
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Con esta ruta todavía bloqueada, el profesor de Economía del IE University Juan Carlos Martínez Lázaro señala que la economía mundial seguirá notando el encarecimiento de la energía, los fertilizantes y otros productos industriales, lo que continuará presionando la inflación.
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