Barcelona, 8 may (EFE).- Un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) ha mostrado, con datos de más de 161 millones de muertes entre los años 2000 y 2019 en Europa, cómo las desigualdades socioeconómicas afectan a la mortalidad asociada a la temperatura.
Los resultados, publicados en Nature Health, cuantifican por primera vez en la población urbana y rural de 32 países de Europa cómo las desigualdades socioeconómicas influyen en la mortalidad asociada a la temperatura, informa el ISGlobal, centro impulsado por la Fundación "La Caixa".
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Los investigadores estimaron las muertes atribuibles a la temperatura comparando dos escenarios hipotéticos: uno en el que todas las regiones europeas presentarían las condiciones socioeconómicas más favorables y otro en el que todas se situarían en el extremo menos favorable.
La diferencia en el número de defunciones entre ambos escenarios supera las 300.000 en el caso de incapacidad para mantener el hogar caliente, las 177.000 en relación con la desigualdad económica y las 157.000 en el caso de la privación material y social grave (la pobreza extrema) en Europa.
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Para la investigación se han usado datos de más de 161 millones de muertes entre los años 2000 y 2019 en 32 países europeos.
El estudio ha evaluado datos tanto de zonas urbanas como de zonas rurales, consiguiendo así representar a toda la población europea.
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Del análisis de los datos se desprende que, en general, las regiones con más privación social (pobreza) son "sistemáticamente" más vulnerables tanto al calor como al frío, explica la investigadora en ISGlobal y autora principal del estudio, Blanca Paniello-Castillo.
Además, factores como la pobreza energética o peores condiciones de vivienda pueden contribuir a aumentar ese riesgo, añade.
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Algunos indicadores como el índice Gini, que cuantifica la desigualdad de riqueza dentro de una población, se asocian "de manera consistente" a mayor mortalidad relacionada con la temperatura.
Incluso en regiones con altos recursos, las consecuencias varían entre territorios y grupos sociales por factores como la distribución de la riqueza, las condiciones de vivienda o la estructura socioeconómica, que modulan la vulnerabilidad.
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Sin embargo, a diferencia de lo que ocurre con el frío, las regiones con mayor PIB per cápita y mayor esperanza de vida muestran mayor mortalidad por calor.
Los investigadores atribuyen este fenómeno a que las zonas europeas más ricas son las altamente urbanizadas.
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Las ciudades y su actividad económica favorecen lo que se conoce como el efecto 'isla de calor urbana': son zonas que registran altas temperaturas debido a la absorción de calor por el asfalto y la falta de vegetación, entre otros factores.
En Europa, entre 2022 y 2024 se registraron más de 180.000 muertes asociadas al calor, lo que confirma que la temperatura se está convirtiendo en un determinante clave de salud pública.
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En este contexto, el investigador principal del proyecto, Joan Ballester, explica que los resultados del estudio permiten evaluar y reforzar "cómo se incorporan los factores socioeconómicos en las políticas de adaptación".
También insiste en que "es necesario" realizar estudios similares en distintas regiones, ya que existen pocos en el sur global.
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