Homo juluensis, los humanos que afrontaron la adversidad extrema con ingenio y creatividad

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Redacción Ciencia, 7 may (EFE).- Un equipo científico ha descubierto en un yacimiento arqueológico chino que en uno de los periodos más duros de la Edad de Hielo (hace 146.000 años) los hombres fabricaron complejas herramientas de piedra, prueba de que la creatividad y la innovación humanas pueden surgir en la adversidad extrema.

Durante una década, los científicos, dirigidos por el autor principal del estudio Zhangyang Li, de la Universidad de Shandong (China), excavaron y analizaron el yacimiento de Lingjing, en el centro del país.

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En ese lugar, que Homo juluensis usaba para descuartizar animales, hallaron abundantes restos de huesos y complejas herramientas de piedra cuya fabricación exigía una cierta capacidad de planificación, inteligencia y creatividad.

Al analizar los cristales que crecieron en el interior de uno de los huesos, descubrieron que el sitio databa de hace 146.000 años, al final de la glaciación Riss, es decir, uno de los periodos más críticos del Pleistoceno en el que el frío extremo causó la migración o extinción de muchas especies.

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El hallazgo desafía la antigua creencia de que la humanidad temprana se hizo creativa en este lugar mucho más tarde, en épocas más cálidas y de abundancia.

"La gente suele imaginar la creatividad como algo que florece en los buenos tiempos", afirma Yuchao Zhao, del Field Museum de Chicago y autor principal de un artículo publicado este jueves en el Journal of Human Evolution.

"Descubrir que estas herramientas de piedra se fabricaron durante una dura Edad de Hielo cuenta una historia diferente. Los tiempos difíciles pueden obligarnos a adaptarnos", razona el investigador.

Homo juluensis fueron primos de los humanos modernos (Homo sapiens), y nuestros antepasados podrían haber interactuado con ellos.

Estos parientes asiáticos tenían un mosaico sorprendente de rasgos, como un tamaño cerebral muy grande y características observadas tanto en humanos arcaicos de Asia oriental como en neandertales de Europa.

Sin embargo, hasta hace poco los arqueólogos pensaban que los humanos antiguos en Asia Oriental durante el Pleistoceno medio tardío (hace entre 300.000 y 120.000 años) no habían realizado muchos avances tecnológicos significativos en comparación con los humanos que vivían en Europa y África.

Pero las herramientas de piedra halladas en Lingjing revelan una historia distinta porque, aunque los núcleos de piedra en forma de disco de Lingjing podrían no parecer especialmente sofisticados, el análisis reveló que fueron fabricadas siguiendo un proceso meticuloso y cuidadosamente organizado.

Homo juluensis las elaboraba golpeando piedras pequeñas contra núcleos de piedra más grandes. Algunos de los núcleos fueron trabajados de forma bastante uniforme por ambos lados y otros estaban estructurados con mayor cuidado: un lado servía principalmente como superficie de golpeo, mientras que el otro estaba moldeado para producir lascas afiladas.

Estos núcleos asimétricos son especialmente importantes porque demuestran que los humanos antiguos no se limitaban a desprender trozos de una piedra al azar sino que gestionaban el núcleo como un objeto tridimensional, otorgando diferentes funciones a distintas superficies y manteniendo los ángulos correctos para seguir produciendo lascas útiles.

"No se trataba de una producción casual de lascas, sino de una tecnología que requería planificación, precisión y una profunda comprensión de las propiedades de la piedra y de la mecánica de fractura", afirma Zhao.

"La lógica subyacente de este sistema —y las capacidades cognitivas que refleja— muestra similitudes importantes con las tecnologías del Paleolítico Medio asociadas a menudo con los neandertales en Europa y con los ancestros humanos en África, lo que sugiere que el pensamiento tecnológico avanzado no se limitaba a Eurasia occidental".

Así pues, los artefactos de piedra dejados por los Homo juluensis en Lingjing sugieren que las personas de allí eran capaces de un pensamiento complejo y de creatividad.

Al analizar los huesos de los animales procesados por estos hombres, el equipo descubrió que uno de ellos contenía cristales de calcita brillantes con trazas de uranio, un elemento que se degrada lentamente en otro elemento llamado torio y que al medir su proporción permite datar objetos.

Así, averiguaron que las herramientas no tenían 126.000 años como pensaban, sino 20.000 años más de antigüedad, una diferencia pequeña pero importante.

La nueva edad asignada a estos artefactos de piedra pone en duda la idea de que la creatividad sea un lujo de los buenos tiempos; por el contrario, en este caso, parece ser una adaptación para sobrevivir a los tiempos difíciles.

"Esta investigación revela una historia mucho más rica de innovación, inteligencia y evolución humana en Asia Oriental", concluye Zhao.