Sílvia Pérez Cruz reivindica en su nuevo disco la "dualidad" y la unión de los extremos

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Javier Herrero

Madrid, 6 may (EFE).- En un momento polarizado en el que las encuestas señalan la migración como una de las principales preocupaciones globales, la cantante española Sílvia Pérez Cruz reivindica en su nuevo disco "la dualidad" y a la vez la unión entre los extremos, con el flujo líquido entre ellos como protagonista.

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"Ante cosas muy evidentes, parece que no las tengas que nombrar, pero creo que se han perdido valores básicos y que hay que recuperarlos. Me parece terrible este momento entre los que están gobernando en ciertos países. ¿Qué valores son esos? Es triste tener que recordar lo doloroso que puede ser que alguien tenga que irse de su país", reflexiona en una charla con EFE este miércoles.

El motivo es 'Oral_Abisal' (Sony), su nuevo álbum de estudio, dentro del cual canta 'Mar abierto', una de las primeras composiciones que hizo -hace ya tres años- en torno a lo que "la gente arriesga para buscar un poco de vida".

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La canción se basa en dos testimonios reales sobre el miedo que pasaron los migrantes durante sus travesías, gracias a la intermediación de la ONG Open Arms, dedicada al rescate de personas en el Mediterráneo.

El corte viene a completar un proyecto que nada entre dos aparentes extremos: por un lado lo oral, "que remite a lo colectivo, lo familiar, lo coral", y por otro lo profundo, lo íntimo, la búsqueda.

"Hubo un tiempo en que pensaba que serían dos discos. Luego descubro que quiero unirlo, que no es real esa separación y que los extremos no son buenos, que hay que buscar los líquidos. Por eso el agua es la respuesta a este viaje", explica sobre un álbum que se publica este viernes, con un guion bajo en el título uniendo ambos cabos.

La dualidad se representa en dos colores, el rosa "por ser cálido pero suave" y el azul "por las profundidades". Musicalmente también se advierte el flujo entre "dos texturas", explica: "Una mucho más de madera y más conocida, y otra en la que tengo muchas ganas de investigar sonidos, de otros tempos y otras profundidades".

El agua se presenta metafóricamente en todos sus estados, desde los ríos a los mares, a través de la lluvia y de la evaporación. Uno de los cortes más emocionantes, 'Chundwa (Chacarera)', nació gracias a un indígena al que conoció en la Sierra Nevada colombiana y que le regaló un poema sobre lo que para ellos significaba la nieve.

"Soy agua", afirma la propia Pérez Cruz en uno de los cortes, y lo ratifica en la charla. "Ahora tengo que aprender a no serlo tanto, en cuanto que el agua también simboliza emoción y yo soy muy sensible, muy empática. A veces me diluyo con los demás y en mi arte, a pesar de que me empodera y que en el escenario hay una voluntad casi social de diluirnos". 

Cuenta que en su carrera artística siempre ha apostado precisamente por "fundir los límites y sentir que estamos hechos de lo mismo", algo que ha extendido a su manera de abordar diferentes estilos, "rompiendo la pauta y alejándose de la partitura para entender qué comparte un país con otro y con qué nos emocionamos".

Referente de tantos artistas, incluida Rosalía, cabe preguntarle por el "disgusto" público que manifestó Estrella Morente sobre el resultado de la colaboración que las tres artistas grabaron en 'La rumba del perdón' para el disco 'Lux'.

"Es muy difícil mi posición en el medio. Entiendo a las dos y he hablado con Rosalía y le he mandado un mensaje a Estrella", comienza diciendo, en su deseo de ser muy precisa.

Subraya en ese sentido "lo más hermoso, que es la voluntad primera": "Rosalía quiere hacer un homenaje a voces que le han marcado. No hay que olvidar eso y creo que tenemos que hacer más lo de celebrarnos unas a otras".

A continuación, reconoce que ella misma le pidió a Rosalía "poner un poquito más".

"Primero porque me gustaba mucho cómo habían quedado y porque había sido mucho trabajo y mucha ilusión, pero ella me dijo que todas las colaboraciones eran así, como una decisión estética", comenta sobre las razones de su paisana en un disco que también redujo a su mínima expresión aportaciones como la de Björk.

"Yo estoy muy en paz y creo que se ha aprendido cómo se podrían hacer de otra manera para poder cuidarlo mejor. No me gusta ni creo que mi Estrella merezca que se le hable mal, porque es una gran artista, y tampoco creo que haya ninguna maldad por parte de Rosalía. Sé que le ha sabido mal que Estrella se sienta así y, más allá de todo esto, ojalá se encuentren", concluye con su habitual ánimo de consenso. EFE

(foto)