São Paulo, 1 may (EFE). Las principales centrales sindicales de Brasil insistieron este viernes, en el Día del Trabajo, en la reducción de la jornada laboral en marchas con poca concurrencia realizadas en São Paulo y que por segundo año consecutivo se celebraron sin la presencia del presidente Luiz Inácio Lula da Silva.
Las manifestaciones que se llevaron a cabo en distintos puntos de la capital paulista y su región metropolitana, estuvieron marcadas por testimonios de dirigentes y trabajadores que insistieron en la necesidad de defender los derechos y recordar la historia de las luchas laborales en Brasil.
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La plaza Franklin Roosevelt, en el centro de la capital paulista, fue uno de los escenarios más concurridos, con unas quinientas personas, la mayoría armadas con carteles que pedían el fin de la jornada 6x1 -seis días de trabajo por uno de descanso- y la regulación del trabajo en plataformas digitales.
Manoel Elídio Rosa, conocido como Mané Bardi, bancario y dirigente de la Intersindical, destacó que el Primero de Mayo es un día histórico para reivindicar conquistas.
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"Estamos aquí para exigir el fin de la escala 6x1, sin reducción de salario y con más tiempo para la vida familiar. Es una lucha por la democracia y por los derechos de los trabajadores", afirmó a EFE durante el acto.
A ese reclamo se unió Silvana, una líder comunitaria de 53 años, madre de tres hijos y abuela, quien lamentó el tiempo que perdió al lado de los suyos por el exceso de trabajo.
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"Trabajé muchos fines de semana y me arrepiento de no haber compartido más tiempo con mi hija mayor. Hoy estoy aquí como madre, como ciudadana y como mujer, porque la familia necesita ese derecho de estar junta", expresó a EFE.
La reducción de la jornada a cinco días es una demanda histórica de sectores populares y sindicatos, y se transformó en una de las principales banderas del programa de Gobierno en este año electoral, en el que Lula aspira a un cuarto mandato no consecutivo.
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El Gobierno ya envió con carácter urgente al Congreso un proyecto de ley que busca la reducción de la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales sin disminución salarial y garantizar dos días de descanso remunerado.
No obstante, patronales como la Confederación Nacional del Comercio de Bienes, Servicios y Turismo (CNC) han advertido sobre posibles impactos en los costos operativos si se avala el proyecto, especialmente en actividades que dependen de jornadas continuas, y defendieron que cualquier cambio sea negociado individualmente con el sector.
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El jueves, en vísperas del Día del Trabajo, Lula volvió a defender la reducción de la jornada laboral y anunció un paquete de medidas para aliviar el endeudamiento de los trabajadores, en un pronunciamiento a la Nación. EFE
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