Un Banco de Japón cada vez más dividido mantiene tipos y revisa al alza las previsiones de inflación

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El Consejo de Política Monetaria del Banco de Japón ha decidido mantener sin cambios el tipo de interés de referencia "en torno al 0,75%", mientras que ha revisado a la baja sus previsiones de crecimiento y al alza las de inflación como consecuencia del impacto del conflicto en Oriente Próximo.

La decisión del órgano de gobierno del Banco de Japón mostró la creciente división en el seno de la entidad, ya que tres de los nueve miembros del Consejo votaron a favor de subir la tasa de referencia al entorno del 1%, lo que supone el mayor nivel de desacuerdo a la hora de fijar la postura monetaria de la entidad desde principios de 2016.

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Por otro lado, el Banco de Japón ha actualizado sus previsiones macroeconómicas y ha advertido de que "es probable que el crecimiento de Japón se desacelere en el año fiscal 2026" como consecuencia del impacto sobre empresas y hogares del previsible aumento de los precios del petróleo a raíz del conflicto en Oriente Próximo.

En concreto, la institución ahora espera que el PIB de Japón en 2026 aumente un 0,5%, la mitad de lo previsto en enero; mientras que en 2027 crecerá un 0,7%, una décima menos; y en 2028 pronostica un ritmo de expansión del 0,8%.

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En cuanto a los precios, el Banco de Japón prevé que la tasa de inflación de referencia, que descuenta los alimentos frescos, se situará en el 2,8% este año, frente al 1,9% previsto anteriormente. Asimismo, espera que sea del 2,3% en 2027, tres décimas más que lo anticipado en enero, mientras que en 2028 proyecta una tasa del 2%.

De su lado, la tasa de inflación subyacente de Japón se situará en 2026 en el 2,6%, cuatro décimas por encima del pronostico anterior, mientras que en 2027 será también del 2,6%, frente al 2,1% de la previsión de enero. En 2028, la entidad anticipa una subida subyacente de los precios del 2,2%.

En cualquier caso, el Banco de Japón ha advertido de que estas previsiones corresponden a un escenario base en el que se espera que, al disminuir el impacto de la situación en Oriente Próximo, los precios del petróleo crudo bajarán y no se producirán interrupciones a gran escala en las cadenas de suministro, por lo que las perspectivas podrían cambiar considerablemente dependiendo de la evolución futura de la situación en Oriente Próximo.

De tal modo, en el caso de que el conflicto en Oriente Próximo se prolongase y los precios del petróleo se mantuvieran elevados durante más tiempo del previsto, "la economía podría desacelerarse aún más", mientras que una subida de los precios del crudo podría elevar no solo los precios de la energía, sino también los precios de una amplia gama de bienes en Japón.

Además, advierte de que, dado que una parte considerable de las materias primas para fertilizantes, esenciales para la producción agrícola, se produce en Oriente Próximo, si la inestabilidad en la región persiste y los cuellos de botella logísticos se mantienen durante un período prolongado, también será necesario considerar la posibilidad de que los precios de los alimentos aumenten más de lo previsto debido al alza de los precios de mercado de las materias primas.