Kabul, 28 abr (EFE).- Al menos seis muertos, 70 heridos y un campus universitario evacuado y destrozado marcan el balance del último ataque paquistaní en el este de Afganistán denunciado por los talibanes, una escalada de violencia que ha desatado promesas de venganza desde Kabul y la rotunda negación de Islamabad.
El bombardeo, perpetrado el lunes cerca de la ciudad de Asadabad, en la provincia oriental de Kunar, golpeó zonas residenciales y las instalaciones de la Universidad Sayed Jamaluddin Afghani, dejando entre el total de víctimas, según la Policía provincial, al menos un estudiante muerto y otros 30 alumnos heridos.
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El ataque también causó una destrucción generalizada en el campus. Los informes indican que impactó especialmente en la Facultad de Educación, dejando daños en la infraestructura, ventanas y equipos de otras facultades y bibliotecas cercanas.
"Estábamos en clase cuando de repente oímos fuertes explosiones. Pensamos que era un ataque aéreo. Todo el mundo salió corriendo de las aulas", relató a EFE un estudiante bajo condición de anonimato.
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El bombardeo ha obligado a suspender las clases justo cuando se acercaban los exámenes semestrales. Según confirmaron a EFE tanto alumnos como residentes locales, las instalaciones y los dormitorios han sido completamente evacuados. "No hay nadie, todos los estudiantes se han ido", aseguró Salim, otro alumno.
Pakistán ha negado haber atacado infraestructura civil y sostiene que sus operaciones son precisas y se dirigen únicamente contra posiciones del grupo al que acusa de operar en su territorio bajo el paraguas de los talibanes, el Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP) o talibanes paquistaníes, aliados ideologicamente con el Emirato Isámico. Kabul siempre ha negado la acusación.
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La ONU aseguró haber documentado en este último ataque decenas de víctimas entre muertos y heridos y ha exigido una investigación independiente, además de recordar que universidades, hospitales y zonas residenciales deben quedar fuera de cualquier ofensiva militar.
El ministro de Educación Superior de Afganistán, Neda Mohammad Nadim, visitó este martes a los estudiantes heridos en los hospitales de Kunar y lanzó una advertencia a Islamabad.
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"No somos débiles y nos vengaremos del enemigo en el momento oportuno", advirtió el ministro, quien instó a las autoridades del centro a esforzarse por retomar la actividad académica lo antes posible pese a la magnitud de los destrozos.
Pakistán y Afganistán se encuentran inmersos en un conflicto desde febrero, con repetidos enfrentamientos transfronterizos y ataques con artillería, aviones y drones, en los combates más intensos de las últimas décadas, que han dejado cientos de muertos según la ONU, si bien los balances de ambas fuerzas aseguran un número de victimas mucho mayor.
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China, que comparte frontera con ambos países, lleva semanas intentando mediar en el conflicto. Arabia Saudita, Catar y Turquía también han intentado reducir las tensiones, pero los combates han continuado.
La Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de las Naciones Unidas (OCHA) alertó recientemente de que las hostilidades entre Afganistán y Pakistán continúan, con víctimas civiles y daños a infraestructuras, pese a los recientes esfuerzos diplomáticos y el diálogo mantenido entre ambos en China. EFE
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