El Kremlin destaca que la nueva exención a las sanciones es por su "innegable" capacidad para suministrar crudo

Guardar
Imagen XQVL5S5FDRCWPDJVESRFRI7SLM

El Kremlin ha argumentado este lunes que la reciente decisión de Estados Unidos de prorrogar hasta mediados de mayo la venta y entrega de petróleo ruso ya cargado en buques cisterna se basa en la "innegable" capacidad de suministro del país, en un momento de profunda crisis energética como consecuencia de la guerra de Irán.

"Rusia sigue siendo un actor responsable y muy importante en los mercados energéticos mundiales", ha destacado el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, en comentarios acerca de la decisión anunciada este fin de semana por el Departamento del Tesoro con la que amplia la moratoria a los sanciones estadounidenses a Rusia.

"Los mercados atraviesan actualmente momentos difíciles y, por supuesto, es muy difícil ignorar el volumen de producción rusa", ha celebrado Peskov, quien la semana pasada declaró que Rusia sabría convivir con las sanciones al petróleo si Washington finalmente optaba por no prorrogar esta prerrogativa.

La semana pasada, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, afirmó que no estaba previsto prolongar estas exenciones, una vez parecía que el tráfico marítimo por el estrecho de Ormuz comenzaría a funcionar con cierta normalidad. Sin embargo, días después las autoridades norteamericanas aprobaron una nueva prórroga.

Estados Unidos levantó hace poco más de un mes de manera temporal las sanciones al petróleo ruso que se encontraba en ese momento en buques cisterna en alta mar, permitiendo así su envío a compradores de todo el mundo, en un intento por contener los precios del combustible que se habían disparado por la guerra en el Golfo.

Con esa medida, que Washington amplía ahora hasta el 16 de mayo, pretende añadir cientos de miles de barriles de petróleo en el mercado internacional y topar unos precios que han llegado a rondar los 100 dólares por tonel.

Ucrania, por su parte, lamentó que con ella se concedía un nuevo balón de oxígeno a la economía rusa en un momento crucial de la guerra y a la espera de volver a sentarse a negociar una vez se normalice la situación en el Golfo.