Merz y Lula buscan en Hannover reforzar las relaciones en medio de tensiones geopolíticas

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Berlín, 18 abr (EFE).- Reforzar las relaciones germano-brasileñas, especialmente los vínculos económicos en un contexto internacional marcado por conflictos como el de Oriente Medio o el que aún sufre Ucrania, ocupará al presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, en su visita de dos días a la ciudad alemana de Hannover.

En esa ciudad del norte alemán recibirá el domingo con honores militares al presidente brasileño el canciller alemán, Friedrich Merz, un líder deseoso de ampliar las ya de por sí intensas relaciones entre dos países que son pesos pesados de la economía internacional.

"Esperamos que se firmen y aprueben numerosos proyectos e iniciativas conjuntos que profundicen aún más la estrecha colaboración entre Alemania y Brasil", señaló el viernes en una rueda de prensa ordinaria en Berlín el portavoz gubernamental alemán Steffen Meyer.

Alemania, la mayor economía de Europa, y Brasil, nación con el PIB más grande de Latinoamérica, desarrollan desde 2008 un partenariado estratégico y desde 2014 sus líderes mantienen encuentros regulares mediante consultas.

En 2025, las relaciones comerciales entre ambos países totalizaron unos 18.000 millones de euros.

Alemania es el mayor exportador para Brasil dentro de la Unión Europea.

El año pasado, las exportaciones alemanas a Brasil totalizaron unos 5.600 millones de euros, un 11,6 % más que en 2024.

La estabilidad de las relaciones germano-brasileñas, recuperada tras el parón de tres años que supuso la gestión de Jair Bolsonaro en Brasil (2019-2022), contrasta con un contexto internacional perturbado por los efectos del conflicto en Oriente Medio.

Esta región, clave en el abastecimiento energético mundial, vive tensiones diarias pese al alto al fuego temporal alcanzado entre EE.UU. e Irán debido a las contradictorias noticias que llegan sobre la apertura y cierre del estrecho de Ormuz.

Además, desde que comenzó la guerra de agresión rusa contra Ucrania, Berlín ha puesto el foco en la diversificación de sus fuentes de recursos naturales y cadenas de suministro, algo en lo que Alemania cree que Brasil puede ser clave.

No en vano, según destacan fuentes gubernamentales en Berlín, se estima que en Brasil se encuentra la segunda mayor reserva de tierras raras del planeta, recursos clave para transformaciones como la electrificación de la industria germana del automóvil.

En Hannover, Merz y Lula encabezarán el lunes las terceras consultas gubernamentales entre Alemania y Brasil en el Palacio de Herrenhausen, después de que el brasileño aceptara el año pasado la invitación del canciller.

Inicialmente, el encuentro entre Ejecutivos iba a desarrollarse en Brasil, pero Merz planteó a Lula el pasado mes de noviembre que ambos Gobiernos tuvieran sus consultas en suelo teutón, aprovechando que Hannover acoge estos días la que es considerada como la mayor feria industrial del mundo.

Brasil es, de hecho, el país invitado en la 79ª edición de la feria, un honor que no recibía la gran economía sudamericana desde 1980.

Ese año, el país de Lula estrenó en la Feria de Hannover el estatus de "país invitado".

La edición de este año la inaugurarán el domingo Merz y Lula, quienes visitarán juntos el espacio de la Feria de Hannover, donde más de 150 países están representados a través de 3.000 expositores.

Brasil, por su papel destacado este año, ocupará unos 2.700 metros cuadrados del recinto ferial, en el que estará presente a través de 300 empresas brasileñas y unos 140 estands.

La Feria de Hannover, que Merz y Lula visitarán el domingo y el lunes, será el entorno que deje la impronta económica de la visita del presidente brasileño, aunque ambos líderes, acérrimos defensores de un acuerdo UE-Mercosur que entrará en vigor de forma provisional el próximo 1 de mayo, también tienen intereses políticos comunes.

Las políticas climáticas y la reforma de la ONU, en particular del Consejo de Seguridad, donde tanto Brasil como Alemania se apoyan para acceder como miembros permanentes, son dos de los temas políticos que desde hace años unen a Brasilia y Berlín. EFE