París, 14 abr (EFE).- Un impuesto del 2 % sobre el patrimonio de los que tienen más de 100 millones de dólares es la propuesta del Observatorio Fiscal Internacional (ITO) para corregir en Latinoamérica la regresividad fiscal de los ultrarricos, cuya fortuna crece mucho más rápido que la del resto de la población.
"La manera más efectiva de enfrentar la regresividad en la cima es un impuesto" a la riqueza de los ultrarricos, explica a EFE Vicente Silva, el coordinador de un informe del ITO publicado este martes, que responde a un encargo hecho el pasado año por la presidencia brasileña de PTLAC, la plataforma de cooperación tributaria de América Latina.
Silva subraya que cada vez que se hace un estudio sobre la contribución por capas sociales al pago de los impuestos "tenemos el mismo patrón" que es que en la cúspide de la distribución, "cuanto más rico eres, menos impuestos pagas".
Una situación particularmente sangrante en Latinoamérica, donde la carga tributaria es ya relativamente baja, del 21,3 % del producto interior bruto (PIB), cuando el promedio en el conjunto de la OCDE es del 34,1 %, con un margen estrecho para invertir en sanidad, educación, adaptación al cambio climático o infraestructura con los problemas de financiación de la deuda.
En el estudio, que cubre siete países latinoamericanos (Argentina, Brasil, Chile, Colombia, México, Perú y Uruguay), sus autores señalan que Latinoamérica es la segunda región del mundo con mayores desigualdades, donde el 10 % más rico acumula el 60 % de los ingresos, mientras el 50 % más pobre sólo recibe el 7 %.
Esas desigualdades son particularmente pronunciadas si se analiza el extremo más alto, ya que el 1 % más rico concentra el 25 %. En paralelo, el patrimonio de los que tienen al menos 1.000 millones de dólares se ha multiplicado por seis en lo que va de siglo, al pasar de 117.000 millones en 2000 a cerca de 700.000 millones en 2026.
Las 3.210 personas con patrimonios superiores a los 100 millones, a los que iría dirigido el impuesto que propone el ITO reúnen cerca de 1,27 billones de dólares, una cifra que supera al producto interior bruto (PIB) de Colombia, Chile y Perú juntos.
La "paradoja" en la que inciden los autores del estudio es que los multimillonarios pagan proporcionalmente menos impuestos por sus ingresos que la media de la población, en los casos analizados menos de la mitad.
En el caso de Brasil, donde la tasa impositiva efectiva es del 42,5 % de media, el 0,001 % de los más ricos únicamente abonan el 19,7 %; en Chile, el 0,01 % de los más afortunados, un 11,7 %, frente al 24 % de promedio en el conjunto de la población.
Hay dos razones principales que explican esa aparente paradoja, el hecho de que los ultrarricos generan pocos ingresos que sean susceptibles de ser grabados (por ejemplo sólo hay que pagar por las plusvalías de acciones cuando se ejecutan) y la utilización de sociedades holdings para así tributar con las exenciones que tienen las empresas y no tener que pagar impuesto sobre la renta.
El ITO considera que sólo una tasa mínima a la riqueza (el tipo sugerido es el 2 %) permite corregir la regresividad en la cima de la escala porque como base imponible es más difícil de manipular que los ingresos.
No es un impuesto al patrimonio tradicional, ya que tiene en cuenta los otros tributos que se abonan, y que se descuentan para que la suma total no supere ese tipo del 2 %.
Los autores del estudio han calculado que en los siete países analizados, ese impuesto permitiría recaudar cerca de 24.000 millones de dólares anuales, es decir alrededor del 3 % de los ingresos fiscales totales, equivalentes al 0,6 % del PIB. EFE
(Infografía)
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