Washington, 14 abr (EFE).- Los países del G24 advirtieron este martes de que el deterioro de las condiciones económicas globales, provocado por las disrupciones en cadenas de suministro y mercados energéticos por la guerra en Irán pueden elevar enormemente el precio de los alimentos en un contexto de mayor restricción financiera y menor espacio fiscal para las economías emergentes.
"El aumento de las tasas de interés y la vulnerabilidad cambiaria podrían elevar los costos de endeudamiento, intensificando las vulnerabilidades de la deuda y complicando la gestión económica de las economías de mercados emergentes y en desarrollo", alertó el ministro de Finanzas de Nigeria, Olawale Edun, en la rueda de prensa organizada por el G24 tras la reunión celebrada hoy por sus titulares de Finanzas y gobernadores de bancos centrales.
El encuentro se ha producido en el marco de las reuniones de primavera del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington, centradas en el incierto desenlace de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán que dura ya seis semanas.
El G24 subrayó que unas condiciones financieras más endurecidas y una mayor aversión al riesgo en los mercados pueden reducir los flujos de capital privado hacia los países en desarrollo, justo cuando más necesitan apoyo externo.
En este contexto, el grupo recalcó que el apoyo multilateral y la ayuda al desarrollo, que se han visto reducidas globalmente, "siguen siendo esenciales" y reclamó acelerar la reforma de cuotas del FMI para que refleje mejor el peso relativo de los socios "sin perjudicar" a economías emergentes y de bajos ingresos, así como continuar evaluando sus programas y políticas de forma equilibrada.
Los países del G24 valoraron las reformas recientes emprendidas por el FMI para apoyarlos mejor, pero insistieron en que los estados con acceso limitado a liquidez asequible para emisiones a corto plazo a continúan enfrentándose a las vulnerabilidades anteriormente mencionadas y que el escenario bélico no hace sino empeorar el panorama.
Al igual que lleva haciendo el FMI desde la semana pasada, la directora del G24, Iyabo Masha, pidió a los bancos centrales que no reaccionen de forma precipitada a la subida de los precios del petróleo derivada del bloqueo del estrecho de Ormuz.
"A menos que los bancos centrales observen que algunas de estas presiones inflacionarias se están trasladando a los salarios -o se están manifestando en el crecimiento real-, deberían, al menos en términos netos, adoptar una postura de esperar y ver, para observar cómo evolucionan los acontecimientos", añadió.
En su último Informe de Perspectivas de la Economía Mundial, publicado este martes, el FMI calcula que el crecimiento de los mercados emergentes y en desarrollo bajará al 3,9 % en 2026 y que la previsión para ese año se ha revisado a la baja en 0,3 puntos porcentuales respecto al escenario previo al conflicto, mientras que las proyecciones para las economías avanzadas se mantienen prácticamente sin cambios.
Edun destacó además que países como Nigeria, una de las mayores economías de África donde el Gobierno ya eliminó subsidios a los combustibles y corrigió distorsiones en el mercado cambiario, "se han visto dañados por un shock externo que no tuvo nada que ver" con ellos.
"Es importante evitar una vuelta a los subsidios generalizados y a políticas que ya han demostrado no funcionar y, tanto en países importadores como exportadores de petróleo, el foco debe ser ayudar a los más pobres y vulnerables a hacer frente al encarecimiento de los precios", añadió el ministro nigeriano. EFE