
Durísimos momentos para Sara Carbonero que, recuperándose del problema de salud que sufrió por el que fue operada de urgencia a principios de 2026 y por el que permaneció casi dos semanas ingresada en un hospital de Lanzarote, ha perdido a uno de sus grandes pilares, su madre Goyi Arévalo, que ha fallecido en su localidad natal de Corral de Almaguer (Toledo), tras una larga enfermedad sobre la que la periodista nunca habló públicamente.
Aunque fiel a la discreción con la que siempre ha llevado su vida personal no han trascendido los detalles del terrible suceso, la revista ¡Hola! ha adelantado en primicia que la progenitora de la manchega, a la que estaba muy unida y con la que residió en los últimos años convirtiéndose en una ayuda fundamental para la crianza de sus hijos Martín (12) y Lucas (9) -fruto de su relación con Iker Casillas-, será despedida esta tarde a las 17.30 en una misa funeral en la Parroquia de Nuestra Señora de Asunción de Corral de Almaguer.
Intentando vivir este doloroso trance en la más estricta intimidad, Sara ha conseguido esquivar a la prensa a su llegada al tanatorio de su localidad natal donde están velando los restos mortales de su madre. A los que sí hemos visto, sin embargo, es a su hermana Irene Carbonero -que muy afectada accedía a la capilla ardiente rodeada de varios familiares ocultando su rostro tras su larga melena-, y a su novio José Luis Cabrera.
Demostrando una vez más que se ha convertido en un apoyo fundamental para la periodista, con la que mantiene una relación a distancia desde finales de 2024 -ya que él reside en Lanzarote por motivos profesionales- el empresario se ha dejado ver muy serio a las puertas del tanatorio, al que ha llegado conduciendo el coche de Sara, antes de reunirse con su pareja en el interior de la sala sin hacer declaraciones sobre cómo se encuentra en estos delicados momentos.