Fondos europeos congelados y el préstamo a Ucrania: ¿Qué pasa en Bruselas tras caer Orbán?

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Laura Zornoza

Bruselas, 13 abr (EFE).- La victoria de Péter Magyar en las elecciones húngaras abre la puerta a desbloquear varios frentes abiertos en la UE, como el préstamo a Ucrania o nuevas sanciones a Rusia, y a que Budapest avance en las reformas para acceder a 17.000 millones de euros en fondos europeos que Bruselas no le ha desembolsado por la deriva iliberal de Viktor Orbán.

La mayoría de dos tercios lograda por Magyar son una condición clave para deshacer dieciséis años ininterrumpidos de gobierno de Orbán en los que el mandatario ha convertido a Hungría en una "autocracia electoral", en palabras del Parlamento Europeo.

El veto de Orbán al préstamo de 90.000 millones de euros para financiar a Ucrania ha sido uno de los últimos puntos de fricción entre Budapest y Bruselas, particularmente porque el propio líder húngaro había dado su visto bueno a la emisión de deuda en diciembre y cambió de idea a principios de año.

Las críticas del resto de socios por haber violado el principio de cooperación sincera que rige las relaciones entre los Veintisiete no amedrentaron a Orbán.

La llegada de Magyar puede darle la vuelta a la situación, aunque no está claro si mantendrá la condición de su predecesor de que Ucrania se encargue de reparar el oleoducto ruso Druzhba.

Otro de los frentes donde la llegada de Magyar puede reconducir la situación es el último paquete de sanciones de la UE contra Rusia por su invasión de Ucrania, que Orbán veta junto al primer ministro eslovaco Robert Fico.

"Aunque la máquina propagandística de Fidesz pintaba a Magyar como un ferviente partidario de Zelenski, resulta difícil evaluar cuál será su postura. Es probable que renuncie a la firme oposición de Orbán a las sanciones contra Rusia y que se muestre más receptivo en lo que respecta a la ampliación o a la ayuda", predice la analista del Centro de Estudios de Política Europea (CEPS) Júlia Pöcze.

Una portavoz de la presidencia chipriota del Consejo de la UE aseguró que el objetivo de Nicosia sigue siendo sellar el préstamo a Kiev y las nuevas sanciones a Moscú "lo antes posible" y volverán a incluir ambos temas en la agenda "en cuanto se den las condiciones" para que salgan adelante.

Una de las grandes prioridades para el nuevo Gobierno es trabajar con Bruselas para que el país pueda acceder a los en torno a 17.000 millones de euros en fondos regionales y de recuperación que no ha recibido por la deriva iliberal de Orbán, que ha puesto en jaque la independencia judicial húngara, capturado los medios públicos de su país y reducido los derechos de las minorías.

La voluntad política es alta por ambas partes: la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, dice que espera trabajar con Magyar para que el país haga las reformas que le permitan desbloquear el dinero y el futuro primer ministro se ha marcado restaurar las relaciones con Bruselas como una de sus prioridades.

La realidad, sin embargo, puede poner las cosas más difíciles.

De los 17.000 millones, 9.600 forman parte del fondo de recuperación pospandemia que los países sólo pueden solicitar -previo cumplimiento de las reformas pactadas con Bruselas- hasta finales de agosto, una auténtica carrera contrarreloj para Magyar y su nuevo Ejecutivo.

El resto del dinero corresponde a fondos de cohesión y otras partidas bloqueadas por la falta de avances de Budapest en cuestiones como la libertad académica, la ley sobre protección de la infancia, las restricciones del acceso al asilo, la corrupción o la transparencia de las licitaciones públicas.

En este caso no existe esa limitación temporal, pero es probable que Bruselas quiera ser cauta tras la experiencia con Polonia, país al que desbloqueó 137.000 millones de euros basándose en una hoja de ruta de reformas del popular Donald Tusk que nunca llegó a cumplirse del todo por vetos internos.

El eurodiputado alemán de los Verdes Daniel Freund predice "una tarea hercúlea por delante para este nuevo gobierno y para la UE".

"Dieciséis años no se van a ir de la noche a la mañana, incluso con una mayoría de dos tercios. La transición a un nuevo parlamento y ejecutivo es la parte fácil, ¿pero y los juzgados? ¿Y los medios públicos o las autoridades de competencia?", se pregunta.

Aunque Magyar puede anotarse algunas victorias rápidas para reconstruir la confianza perdida con las instituciones comunitarias, como la adhesión a la Fiscalía Europea contra el Fraude, demostrar que su sistema judicial es plenamente independiente y respeta los estándares europeos será "un reto más a largo plazo, pero uno que hay que abordar", apunta el eurodiputado. EFE