Quito, 10 abr (EFE).- La guerra comercial entre Ecuador y Colombia recrudecida por la subida recíproca de aranceles al 100 % empezó a sentirse ya en la frontera entre ambos países, donde autoridades y representantes del comercio alertaron este viernes de pérdidas "gigantes" y riesgo para miles de empleos.
En la provincia ecuatoriana de Carchi, la viceprefecta Verónica García advirtió de una "preocupación bastante grande" por el impacto que puede tener la medida, al señalar que entre las principales fuentes de ingresos de la zona figuran el comercio, la agricultura y el transporte, junto con el empleo directo e indirecto que generan.
García, que dijo haber participado en una reunión binacional con delegados de ambos países la pasada semana, aseguró que existía "predisposición al diálogo" y defendió que, aunque la seguridad en la frontera es necesaria, no debe buscarse "a costa del tema de la economía".
En ese sentido, pidió al Gobierno ecuatoriano revisar la decisión y desplazarse al territorio para constatar la situación de la economía de Carchi.
Del lado colombiano, el presidente ejecutivo de la Cámara de Comercio de Ipiales, Xavier Flores, sostuvo que las pérdidas son "gigantes" y que, según cifras de la Asociación Nacional de Comercio Exterior de Colombia (Analdex), oscilarían alrededor de 5,5 millones de dólares diarios.
Según explicó, el impacto no se limita al comercio exterior, sino que alcanza también a servicios vinculados como hotelería, gastronomía, venta de repuestos, estaciones de combustible y talleres mecánicos.
El dirigente gremial añadió que unas 12.000 familias del lado colombiano ya se han visto afectadas por estas medidas y advirtió de que la vida económica de la frontera queda "en riesgo y en vilo".
Por ello, pidió a la Comunidad Andina, que integra a Ecuador, Colombia, Perú y Bolivia, demuestre su capacidad para dirimir este tipo de conflictos entre países miembros.
"Es el momento para que la Comunidad andina de naciones demuestre que está hecho para generar una política de integración económica internacional", señaló.
Por su parte, Juan Carlos Garzón, representante de los depósitos públicos de Ipiales, expresó su decepción por una escalada que "quita el trabajo a todo sector de comercio exterior" en ambos países.
Estas declaraciones se producen después de que Ecuador anunciara este jueves que elevará del 50 % al 100 % los aranceles a productos de origen colombiano a partir del 1 de mayo, y de que Colombia respondiera este viernes con una medida equivalente sobre los productos ecuatorianos, en una nueva escalada del conflicto entre ambos países.
La guerra comercial entre ambos, dos países con una larga y sólida relación comercial, comenzó con la imposición de aranceles del 30 % a partir del 1 de febrero y del 50 % desde el 1 de marzo por parte de Noboa.
El mandatario ecuatoriano alega que Colombia no hace lo suficiente en materia de seguridad en la frontera común, de 586 kilómetros, donde operan bandas del crimen organizado.
Por ello, Noboa defendió la subida al 100 % bajo el pretexto de que no se puede llegar a acuerdos con un Gobierno que no tiene "el mismo compromiso" para luchar contra el narcotráfico y el crimen organizado, en alusión al país vecino.
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