Nairobi, 10 abr (EFE).- Benín celebra este domingo unas elecciones presidenciales sin el principal partido opositor en las que el oficialismo quiere continuar en el poder con el ministro de Economía y Finanzas, Romuald Wadagni, sucesor del presidente, Patrice Talon, que completa su segundo y último mandato.
Estas son las claves para seguir los comicios en este país de África occidental encajado entre Nigeria y Togo, considerado anteriormente como un bastión de la democracia en la región pero afectado en los últimos años tanto por la marginación de la oposición como por la amenaza yihadista:
Casi 7,9 millones de votantes de una población de unos 15 millones de personas están llamados a ejercer su derecho democrático en más de 17.000 colegios electorales en el territorio nacional, mientras que unos 62.600 electores pueden votar en 112 centros repartidos en el extranjero, según la Comisión Electoral Nacional Autónoma (CENA).
Los benineses elegirán a su próximo jefe de Estado por un mandato de siete años (renovable una vez), después de la reforma constitucional que se aprobó el pasado diciembre para extender los cinco años permitidos hasta entonces.
Otra reforma del Código Electoral impulsada por Talon también estableció un umbral electoral del 20 % de los votos en cada una de las 24 circunscripciones del país, lo que hizo que solo dos partidos de la coalición presidencial ganaran el total de 109 escaños de la Asamblea Nacional (Parlamento unicameral) y los 77 alcaldes del país en los comicios legislativos y locales de este enero.
Asimismo, la enmienda elevó el número de apoyos parlamentarios requeridos para poder presentar un candidato a las presidenciales.
El Tribunal Constitucional sólo ha aprobado dos candidaturas para unas elecciones en las que no concurre el principal partido opositor, Los Demócratas (LD), después de que su aspirante fuera descalificado por la CENA por no reunir suficientes apoyos en la Cámara.
El delfín de Talon, el ministro Wadagni, se postula junto a la vicepresidenta, Mariam Tala, como compañera de candidatura, y cuenta con el apoyo la Unión Progresista para la Renovación (UPR) y el Bloque Republicano (BR), las dos fuerzas oficialistas que dominan el Parlamento.
Su adversario es el exministro de Cultura y exalcalde de Bopa (sur), Paul Hounkpè, con Judicael Hounwanou como compañero de fórmula, por las Fuerzas Cauris para un Benín Emergente (FCBE), consideradas como oposición moderada.
Si ninguno de los dos candidatos obtiene más del 50 % de los votos, se celebraría una segunda vuelta el próximo 10 de mayo.
Las elecciones tienen lugar en medio de la tensión política por el intento de golpe de Estado protagonizado por militares amotinados el pasado 7 de diciembre, que fue sofocado horas después por las Fuerzas Armadas beninesas, con apoyo de la vecina Nigeria.
La frustración de la intentona fue un alivio para la Comunidad Económica de Estados de África Occidental (Cedeao), que ha visto a cinco de sus miembros sufrir golpes exitosos desde 2020, incluidos Mali, Burkina Faso, Níger, Guinea-Conakri y Guinea-Bisáu.
Los gobiernos golpistas de los tres primeros, de hecho, acabaron abandonando el bloque en enero de 2025 y formando su propia alianza.
Aunque Benín ha sido considerado históricamente un ejemplo por su robusta democracia desde el retorno del multipartidismo en 1990, los detractores de Talon y organizaciones de la sociedad civil han denunciado un retroceso democrático tras su llegada al poder en 2016.
El presidente ha concentrado el poder en el Ejecutivo y ha impulsado restricciones que dificultan la participación política de la oposición, como tasas muy caras para registrar partidos o la creación del Tribunal de Represión de Delitos Económicos y Terrorismo, visto como un instrumento del Gobierno para silenciar a la disidencia, incluidos periodistas y activistas.
Una de las prioridades del próximo presidente beninés será atajar el recrudecimiento de los ataques yihadistas en los últimos años en el norte del país, una zona expuesta a los grupos terroristas que operan en la región del Sahel central (Burkina Faso, Mali y Níger).
En junio de 2023, el Ejército beninés anunció el reclutamiento de 5.000 jóvenes para combatir el yihadismo y, el pasado enero, informó de que había matado a 45 terroristas entre octubre y diciembre de 2025. EFE
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