Acción contra el Hambre alerta de que Sudán vive sumido en "una de las mayores crisis de los últimos 50 años"

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La organización no gubernamental Acción contra el Hambre (ACH) ha alertado este jueves de que Sudán vive sumido en "una de las mayores crisis de los últimos 50 años", a pocos días de que se cumplan tres años del estallido de la guerra civil entre el Ejército y las paramilitares Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), que llevaron a la declaración en 2025 de dos hambrunas en el país, donde cerca de dos tercios de la población necesitan ayuda humanitaria para sobrevivir.

Manuel Sánchez-Montero, director general de la ONG, ha sostenido en un encuentro con medios que el país africano atraviesa "la mayor crisis humanitaria del momento". "No solamente es la mayor crisis del momento, sino que es una de las mayores de los últimos 50 años", ha especificado.

Así, ha indicado que el conflicto deja 33 millones de personas afectadas, "en un contexto en el que, desafortunadamente, el ruido de otros muchos contextos que merecen toda la atención hace que hoy se pase de puntillas" por la situación que vive Sudán, una crisis que "no está en la palestra no solo de las agendas mediáticas, sino de la agenda política".

Sánchez-Montero ha lamentado que ACH lleva "mucho tiempo" denunciando y trabajando para paliar el "círculo vicioso" de "un conflicto que provoca el hambre y un hambre que es utilizada como arma de guerra", algo que en el caso de Sudán "no es una excepción, sino una norma". "El nivel de necesidades no cesa de crecer", ha alertado, al tiempo que ha lamentado la escasez de fondos internacionales para hacer frente a la crisis.

En esta línea, Paloma Martín, responsable de operaciones de la ONG en África, ha recordado que Sudán supone "la mayor crisis de desplazamiento del mundo", con catorce millones de desplazados, lo que supone "el doble de los desplazados en Siria y (una cifra) muy por encima de Yemen, que ha sido durante años el referente de lo que es una crisis extrema".

"El desplazamiento no es el único problema", ha argumentado Martín, quien ha explicado que el país "vive un colapso total de los servicios esenciales", con entre el 70% y el 80% de los centros de salud "inoperativos" en las zonas más afectadas por el conflicto, lo que "significa que no puedes vacunarte, no puedes tener un parto seguro, no puedes acudir al médico por una enfermedad que debería ser prevenible".

"Estamos hablando de que el 60% de las infraestructuras de tratamiento de agua están fuera de servicio, de que un tercio de la población no tiene acceso a agua segura y potable y que alrededor de 24 millones de personas carecen de saneamiento adecuado", ha lamentado, al tiempo que ha recalcado que "esto explica los brotes recurrentes de cólera, malaria y sarampión, que son además factores agravantes para la desnutrición".

Asimismo, ha hecho hincapié en que esto tiene lugar en un contexto en el que el Plan de Respuesta Humanitaria está infrafinanciado, con un 16% de apoyo recibido respecto al llamamiento para 2026. "Sudán no es una crisis puntual, no es una emergencia pasajera, es una crisis prolongada, es acumulativa y hay millones de personas que están atrapadas sin protección", ha denunciado.

SUDÁN, ESCENARIO DE "UNA MULTICRISIS"

Martín ha aprovechado para explicar que esta situación es fruto de una concatenación de factores que "se superponen y se agravan mutuamente", entre ellos "una violencia estructural", "un colapso económico" marcado por la hiperinflación y la falta de liquidez, y "un colapso de los servicios esenciales".

"Hambruna no es una palabra que se utiliza a la ligera. Hambruna no es un término genérico, es la clasificación más extrema de lo que es la inseguridad alimentaria", ha reseñado, antes de hacer hincapié en que solo se declara cuando ocurren varios factores al mismo tiempo, como pasó en 2025 en El Fasher y Kadugli --dos de las tres declaradas el año pasado, junto a Gaza--.

"Necesitamos una financiación que, además de ser urgente, que sea colectiva y que sea sostenida", ha remarcado, un llamamiento al que se ha sumado el director de ACH en Sudán, Samy Guessabi, quien ha hablado de "una multicrisis": "es una crisis alimentaria, de salud y nutrición, de acceso a agua y saneamiento, crisis de violencia sobre niñas y mujeres".

Guessabi ha subrayado que "más de 21 millones de personas sufren hambre aguda". "Esta situación es una consecuencia directa del conflicto, que destruye mercados, interrumpe cosechas y bloquea rutas comerciales y la entrada de ayuda humanitaria", ha relatado, antes de ahondar en que la situación "podría ser peor en 2027".

"Sobre la crisis de salud y nutrición, estamos hablando de más de cuatro millones de niños menores de cinco años y mujeres embarazadas o lactantes que sufren desnutrición aguda", ha dicho, al tiempo que ha alertado de que se estima que "más de 500.000 niños podrían morir por desnutrición en Sudán", donde el acceso al agua "es un problema".

Por otra parte, ha hecho referencia a la "terrible" situación que viven mujeres y niñas a causa de la violencia de género, con doce millones en riesgo a causa del conflicto, que durante los últimos meses se ha intensificado en Darfur y Kordofán, a pesar de los llamamientos internacionales para un acuerdo de paz, distante en estos momentos.

ATAQUES "INDISCRIMINADOS" CONTRA CIVILES

En este sentido, Luis Eguiluz, referente de seguridad global en ACH, ha puntualizado que "después de décadas de conflictos locales y tres años de guerra, el nivel de violencia es exacerbado y supone una barrera" para las actuaciones humanitarias, una situación marcada por el uso "indiscriminado" de drones y otras tácticas de guerra.

"Esto implica un nivel de conflicto y violencia no solo, obviamente, entre las partes en conflicto, dado que afecta, como todos los conflictos, principalmente a la población civil", ha relatado Eguiluz, quien ha puntualizado que hay centros urbanos, como El Fasher --tomada en octubre por las RSF, donde perpetraron numerosas atrocidades--, que se encuentran "muy afectados" o "totalmente destruidos".

"Hay ataques indiscriminados a la población civil, en mercados y otro tipo de infraestructuras", ha subrayado Eguiluz, quien ha incidido en que la guerra tiene un impacto especial sobre "la población más vulnerable, como son las mujeres y las niñas, hasta exponerlas a un 71% en violencia de género".

Asimismo, ha recordado que hasta ahora se han registrado cien trabajadores humanitarios muertos, principalmente sudaneses, con 45 muertos, 25 heridos y 31 secuestrados desde enero de 2025. Además, hay "robos generalizados" de ayuda humanitaria, así como "muchas barreras de acceso" que dificultan la entrega de apoyo a los damnificados.

Sobre este último punto, Carlos Perea-Milla, coordinador de logística y aprovisionamiento de la organización en Sudán, ha reconocido que "el acceso a las zonas de intervención no está garantizado y la cadena de aprovisionamiento (...) se ve muy afectada", lo que requiere "una coordinación enorme" para poder mantener las operaciones humanitarias.

Perea-Milla ha apuntado a otro elemento "al que no se presta quizá tanta atención" en este contexto, que es el impacto de la época de lluvias, que "amenaza el acceso" y "lo complica mucho". "Tenemos que adaptarnos continuamente a lo que puede pasar cada día y pensar siempre en alternativas", ha reconocido.

De esta forma, ha sostenido que "la magnitud de lo que está causando el conflicto es imposible realmente de captar o entender". "Para los que trabajamos en Sudán, y sobre todo para nuestros compañeros sudaneses (...) hay esperanza, porque si no es imposible trabajar cada día, pero es verdad que en las comunidades con las que hemos podido hablar no sé si es esperanza lo que veo, pero sí una capacidad enorme de resiliencia y de subsistencia en unas condiciones súper complicadas", ha recalcado.