
Más de 169.000 familiares colaboradores y de 350.000 autónomos societarios se verán afectados por la subida de la base mínima de cotización para este año, desde los 1.000 euros mensuales a 1.424 euros, según ha afirmado este miércoles el presidente de UPTA, Eduardo Abad.
De acuerdo con sus estimaciones, estos serían los autónomos de ambos grupos que estarían cotizando actualmente por la base mínima de 1.000 euros mensuales y que deberán pagar una mayor cuota a la Seguridad Social cuando se produzca el proceso de regularización de este año, previsto para principios de 2028.
Abad ha asegurado que esta subida de cuotas para autónomos societarios y colaboradores "tiene fácil solución". "Si ya se ha congelado la cotización para el resto de trabajadores autónomos en el Real Decreto de pensiones, aprobado en el mes de marzo, habrá que hacer un Real Decreto-ley para volver a recuperar esa base mínima de cotización de 1.000 euros".
Así, considera que esta solución sería sencilla y no entrañaría problemas para su puesta en marcha.
En su opinión, aquellos partidos políticos que votaron en el Congreso de los Diputados la congelación de las bases de cotización para los autónomos "tendrían también que haber metido en el trámite parlamentario la congelación de las bases de los autónomos colaboradores y de los autónomos societarios, tal y como desde UPTA manifestamos en su día".
"Desde UPTA ya advertimos que esto iba a pasar. Ya dijimos que esto era una situación que se iba a producir, puesto que los autónomos societarios y colaboradores iban a pasar a estar englobados en el tramo séptimo de la tabla general de las bases de cotización de los trabajadores por cuenta ajena", ha subrayado Abad.
Según han informado a Europa Press en fuentes conocedoras de la decisión del Gobierno, la base mínima de cotización de los autónomos societarios y los familiares colaboradores se ha incrementado para este año más de un 42%, hasta los 1.424,4 euros mensuales, frente a los 1.000 euros fijados en 2025, lo que provocará un aumento de las cuotas que paguen a la Seguridad Social por el ejercicio 2026, en contraste con el resto de los autónomos, que sí han visto congeladas sus cuotas para este año.
Aunque provisionalmente se permite a los familiares colaboradores y a los autónomos societarios cotizar este año por una base mínima de 1.000 euros mensuales y pagar la misma cuota que venían abonando, cuando se produzca el proceso de regularización de 2026 --previsto para finales de 2027, principios de 2028-- tendrán que pagar a la Seguridad Social la diferencia entre haber cotizado por una base mínima de 1.000 euros y haberlo hecho por la que en realidad les corresponde para este año, de 1.424,4 euros, siempre en caso de que no hubieran adaptado su base a esta nueva cuantía.
Esta diferencia entre ambas bases mínimas supone unos 135 euros más al mes (1.620 euros anuales) en la cuota que muchos familiares colaboradores y autónomos societarios pagan ahora a la Seguridad Social, que asciende a unos 315 euros al mes en el caso de una base mínima de 1.000 euros.
Para los que estén cotizando por encima de los 1.000 euros, la diferencia a pagar será menor a esos 135 euros mensuales (1.620 euros anuales). Por ejemplo, un autónomo societario o un familiar colaborador cuya base mínima de cotización sea actualmente de 1.212 euros, tendrá que abonar a la Seguridad Social una diferencia de algo menos de 70 euros mensuales (cerca de 840 euros anuales) cuando llegue el proceso de regularización de cuotas.
La base de 1.424,4 euros mensuales que corresponde para este año a este grupo de autónomos societarios y familiares colaboradores, que suponen entre ambos algo más de un millón de personas, es la misma que la del grupo 7 del Régimen General de la Seguridad Social, según la orden de cotización para 2026 publicada recientemente en el Boletín Oficial del Estado (BOE).
Mientras que la Seguridad Social decidió prorrogar para 2026 las cuotas que los autónomos pagaban en 2025 tras varios intentos por incrementarlas, las de los familiares colaboradores, autónomos societarios y autónomos sin rendimientos no han corrido la misma suerte y pasan a serles de aplicación las reglas establecidas en el Real Decreto de 2022 que establecía el nuevo sistema de cotización por ingresos reales de los autónomos.
Fuentes de la Seguridad Social han señalado a Europa Press que esta decisión se produce tal y como se pactó en 2022 en el marco del sistema de cotización por ingresos reales y es "congruente con la evolución del sistema".
En concreto, desde la Seguridad Social argumentan que la reforma del sistema de cotización del Régimen de Autónomos de 2022 -pactada con las asociaciones de autónomos, la patronal y los sindicatos, y aprobada con una amplia mayoría parlamentaria- estableció que la base de cotización de los autónomos societarios, familiares colaboradores y aquellos que no declaran rendimientos no podía ser inferior a la base mínima del Régimen General a partir de 2026.
Así se recoge en el Decreto-ley que aprobó la reforma y en la propia Ley General de Seguridad Social "sin que nadie hasta la fecha lo haya cuestionado", subrayan desde el Ministerio que dirige Elma Saiz.
Asimismo, las mismas fuentes han indicado que no hay que perder de vista que "esto redunda en más derechos para los trabajadores, que verán incrementadas las cuantías de las prestaciones que generen en un futuro".
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