Falta de mantenimiento provoca mitad de los derrames petroleros en México, según experto

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Ciudad de México, 7 abr (EFE).- El operativo del Gobierno de México para contener hidrocarburos en las costas del Golfo reavivó la atención sobre una debilidad estructural del sector: la falta de mantenimiento, responsable de cerca de la mitad de los grandes incidentes petroleros, incluidos los derrames, frente a procesos de limpieza cuya duración suele ser prolongada e incierta.

Desde enero de 2026, el Gobierno detectó derrames por emanaciones naturales en la Sonda de Campeche (sureste), que empeoraron en marzo y mantienen desplegado un amplio operativo para contener y limpiar hidrocarburos. Aunque las tareas visibles avanzan, la recuperación ambiental sigue siendo incierta.

Expertos de Fracttal, empresa especializada en mantenimiento predictivo, señalan que la falta de supervisión preventiva favorece corrosión, microfisuras y puntos de tensión en oleoductos y equipos, derivando en fugas.

Su vicepresidente de ventas para Latinoamérica, Tomás Allen, dijo a EFE que al menos 50 % de los grandes problemas del sector, como derrames, provienen de fallas de mantenimiento.

Añadió que los paros no previstos pueden costar hasta 500.000 dólares por hora y hasta 5 millones de dólares si equivalen apenas al 1 % del tiempo de actividad.

Datos de Petróleos Mexicanos (Pemex) muestran que en 2023 solo cumplió con 57,1 % de las acciones de mantenimiento previstas para sus refinerías por insuficiencia presupuestaria.

Según Causa Natura, la petrolera acumuló 270 derrames y fugas de alto y moderado impacto entre diciembre de 2018 y julio de 2024, la mayoría vinculados a falta de mantenimiento.

Ese diagnóstico coincide con la emergencia atendida en el Golfo y por la cual se ha establecido un observatorio permanente en la región.

Según la versión oficial presentada el 26 de marzo, la contaminación provino de tres fuentes: un vertimiento ilegal de un buque en inmediaciones de Coatzacoalcos, emanaciones naturales a 5 millas de ese puerto y chapopoteras (filtraciones naturales de hidrocarburos) en la zona de Cantarell, a 60 millas de Ciudad del Carmen, Campeche.

Las autoridades indicaron que esta última fuente es la que más contaminante habría aportado y en el último mes registró un mayor flujo, por lo que se colocaron barreras marinas y se desplegaron drones submarinos y buzos para descartar fallas estructurales en plataformas de la región.

El Gobierno mexicano reportó más de 3.000 agentes desplegados, con aeronaves, buques, embarcaciones, drones y más de 2.000 metros de barreras.

Además, informó la recolección de casi 900 toneladas de hidrocarburo y la limpieza de 223 kilómetros de playa, con vigilancia a lo largo de 600 kilómetros de costa en Veracruz, Tabasco, Campeche y Tamaulipas.

Pero retirar chapopote no cierra el episodio. Allen advierte que tras el control del derrame viene la limpieza visible y después la remediación, que puede tardar hasta dos años en zonas complejas como manglares, mientras los monitoreos pueden prolongarse hasta diez años.

Es decir, contener un derrame puede tomar semanas, pero reparar sus efectos tomará años, lo que refuerza el argumento de que prevenir sigue siendo menos costoso que limpiar.

“La solución está en el mantenimiento predictivo”, sostuvo el experto, quien detalló que existen tecnologías basadas en sensores, internet de las cosas e inteligencia de datos, que pueden reducir de forma importante los tiempos de inactividad y también los riesgos ambientales frente a un esquema puramente reactivo, que actúa solo cuando la falla ya ocurrió.

Según el directivo, la inteligencia artificial también se ha vuelto una herramienta clave para transformar el mantenimiento. EFE