Orbán admite desconocer el origen del sabotaje contra gasoducto serbio-húngaro

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Budapest/Viena, 6 abr (EFE).- El primer ministro húngaro, el ultranacionalista Viktor Orbán, admitió este lunes desconocer quien pudo haber colocado los explosivos hallados en Serbia cerca de la frontera húngara, después de que los servicios de inteligencia serbios negaran tener indicios que apunten a Ucrania, país al que Budapest había apuntado como posible responsable.

“Por el momento no sabemos quiénes querían realizar el sabotaje contra el TurkStream, los serbios lo están investigando”, dijo Orbán en una rueda de prensa en la sureña localidad de Kiskundorozsma que, situada junto a la frontera serbia, es el punto por donde entra el citado gasoducto al país.

El mandatario aludió así al hallazgo de dos grandes paquetes de explosivos en el norte de Serbia, cerca de Hungría, en las inmediaciones del 'Balkan Stream', una extensión del 'TurkStream', que abastece a ambos países con gas natural ruso, un incidente del que informó aye el presidente serbio, Aleksandar Vucic.

La noticia no solo impactó en Hungría en la recta final de la campaña para las elecciones legislativas del próximo domingo, consideradas cruciales por el surgimiento de una oposición que podría arrebatarle el poder a Orbán tras 16 años consecutivos de gobiernos con mayoría absolutas, sino que desató alarmas más allá de las fronteras del país.

En un primer momento, el Gobierno húngaro habló de un "ataque terrorista" y arremetió el mismo día contra Kiev, después de celebrar una reunión del Consejo de Defensa extraordinaria y urgente en la que se ordenó desplegar soldados a lo largo del tramo húngaro del gasoducto.

“Este intento de atentado terrorista se inscribe perfectamente en una serie de acciones con las que los ucranianos intentan constantemente cortar el suministro de gas y petróleo desde Rusia a Europa”, declaró entonces el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó.

“Las pretensiones de Ucrania suponen una amenaza mortal para Hungría. La seguridad energética de Hungría no es un juego”, dijo en redes sociales Orbán, el líder de la Unión Europea más cercano a Moscú.

También el Kremlin consideró "muy probable" que la investigación del caso encuentre "algún rastro de implicación por parte del régimen de Kiev", según afirmó hoy Dmitri Peskov, portavoz presidencial, en su rueda de prensa telefónica diaria.

Sin embargo, el director de la Agencia de Seguridad Militar de Serbia, Duro Jovanic, ha rechazado categóricamente estos supuestos.

"No es cierto que los ucranianos intentaran organizar este sabotaje", señaló a la prensa el experto, citado por Radio Free Europe, al tiempo que reveló que los explosivos hallados fueron producidos en Estados Unidos.

"A juzgar por las marcas en los explosivos, es inequívoco que el fabricante es de Estados Unidos", lo que "no dice nada" sobre el supuesto autor del intento de sabotaje, dijo Jovanic, prometiendo dar a conocer los resultados de los análisis forenses en curso en cuanto éstos hayan concluido.

Por su parte, Kiev dijo no tener nada que ver con el incidente.

"Rechazamos categóricamente los intentos de vincular falsamente a Ucrania con el incidente de explosivos encontrados cerca del gasoducto TurkStream en Serbia. Ucrania no tiene nada que ver con esto", dijo la víspera en su cuenta de X el portavoz de Exteriores de Ucrania, Gueorguí Tijí.

Sostuvo que "lo más probable es que se trate de una operación de falsa bandera rusa como parte de la fuerte injerencia de Moscú en las elecciones húngaras", una sospecha que también manifestó el líder del partido opositor húngaro Tisza, del conservador Péter Magyar, al que los sondeos dan como claro favorito en la intención del voto de los húngaros. EFE