Rusia inicia una movilización soterrada para contrarrestar la sangría en el frente

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Moscú, 2 abr (EFE).- El Ministerio de Defensa de Rusia ha iniciado una movilización soterrada de decenas de miles de soldados en empresas, fábricas y universidades, con el fin de contrarrestar la sangría en el frente ucraniano, donde el ejército ruso ha sufrido, según fuentes independientes, más de un millón de bajas, entre muertos y heridos.

Por supuesto, dicha movilización no es pública, ya que la leva de reservistas que tuvo lugar en septiembre de 2022 provocó una explosión de descontento popular y el exilio masivo de casi un millón de hombres en edad militar.

Según los expertos, eso también significa que el presidente ruso, Vladímir Putin, se propone seguir combatiendo -el sábado se cumplen 1.500 días de guerra-, ya que no espera que Ucrania retire voluntariamente sus tropas en el nuevo plazo de dos meses que Moscú le ha dado a Kiev.

Por primera vez, según informó el portal ruso Conflict Intelligence Team, las autoridades de la región de Riazán confirmaron oficialmente el secreto a voces de la existencia de cuotas para el reclutamiento de voluntarios.

El gobernador, Pável Málkov, firmó el pasado 20 de marzo una disposición en la que exige a las empresas "la selección de candidatos al servicio militar por contrato".

Del 20 de marzo al 20 de septiembre las empresas que superen los 150 empleados, sean públicas o estén en manos privadas, deben aportar entre 2 y 5 voluntarios, señala el documento publicado originalmente hace una semana en el periódico gubernamental regional, Riazanskie Védomosti.

Aquellas compañías que tengan menos de 300 trabajadores deberán seleccionar a dos personas; aquellas que cuenten en sus plantillas con entre 300 y 500 empleados, a tres personas; mientras las que tengan más de 500 empleados deberán presentar cinco candidatos.

El CIT sospecha que otras regiones también han podido emitir tales disposiciones entre sus empresas, pero nunca las han publicado en medios oficiales.

Si la empresa no proporciona los reclutas que le corresponden por cuota, se enfrenta a una multa de un millón de rublos (unos 12.200 dólares) o el arresto administrativo de su director durante 30 días, informa el portal Meduza.

La prensa comenta que, aunque esto puede ser apelado, las autoridades pueden recurrir a medidas extraoficiales para hostigar a la empresa a través, por ejemplo, de inspecciones.

En su ordenamiento, Málkov cita dos decretos del presidente ruso firmados en 2022. Con todo, juristas independientes consideran que la medida adoptada por Riazán es ilegal.

Según Timoféi Vaskin, abogado de la organización Escuelas de Reclutas, los decretos presidenciales obligan a las regiones a asumir el coste social y económico de la guerra, no a imponer el reclutamiento forzoso de voluntarios en las empresas.

Esto ocurre justo cuando el Kremlin mantiene que una segunda movilización no está sobre la mesa y el subjefe del Consejo de Seguridad de Rusia, Dmitri Medvédev, aseguró que "no hay necesidad de ello".

"Aquellas personas que firmaron contratos (...) son más que suficientes para cumplir con todas las misiones militares", señaló a la agencia RIA-Nóvosti, entrevista en la que cifró en 400.000 los voluntarios en 2025 y "en más de 80.000" en lo que va de año.

Con la excusa de la creación de las unidades de drones, el Ministerio de Defensa puso a finales del pasado año su punto de mira en las universidades e institutos de formación profesional.

Según informó esta semana el portal Faridaily, el ministro de Ciencia y Educación Superior, Valeri Falkov, comunicó a principios de año a los rectores de las mayores universidades rusas que, como mínimo, un 2 % de los estudiantes deben firmar contratos con Defensa.

Eso significa que las universidades, donde estudian 2,2 millones de jóvenes, deben reclutar al menos 44.000 soldados, cifra que aumentaría a los 76.000 si también se incluye a las escuelas técnicas.

El Ministerio de Defensa se propone contratar a 78.800 jóvenes, incluido mujeres, sólo para las tropas de drones. De ellos, 20.800 serán seleccionados entre reclutas y militares de otras unidades, informa el portal Vazhnie Istorii.

Las organizaciones de derechos humanos han advertido que los contratos son teóricamente de un año, pero, en realidad, son indefinidos, además de que no hay garantía de que no sean enviados al frente, por lo que recomiendan a los estudiantes que no firmen nada.

La prensa destacó que, por el momento, han sido muy pocos los estudiantes que han suscrito contratos, pese a los cantos de sirena de vacaciones académicas, educación gratuita o amenazas de expulsión de aquellos estudiantes con asignaturas pendientes.EFE