París, 2 abr (EFE).- La Asamblea Nacional francesa frenó este jueves el plan de reforma constitucional sobre el nuevo encaje de Nueva Caledonia dentro del Estado francés, lo que supone un revés para el Gobierno, que buscaba con esa iniciativa pacificar el archipiélago ultramarino.
El proyecto no ha podido ser debatido ni examinado tras la moción de rechazo, apoyada por 190 diputados, frente a los 107 que sí querían seguir adelante.
El plan de reforma constitucional está inspirado en el conocido como 'el acuerdo de Bougival', logrado en julio de 2025 y en el que se otorgaba al archipiélago un peculiar estatuto al "ser reconocido por la comunidad internacional aunque sin ser independiente".
Este acuerdo, logrado 'in extremis' tras arduas negociaciones, había sido, en el papel, respaldado por las facciones 'canacas' más soberanistas de las islas. Sin embargo, poco tiempo después, el mismo no logró la validación final por parte de esas mismas fuerzas, lo que dejó en el aire su implementación.
Tras el revés de hoy, el primer ministro francés, Sébastien Lecornu, anunció, en un mensaje en X, que los partidos firmantes de Bougival se reunirán la próxima semana.
La moción "priva a los neocaledonios de una discusión parlamentaria sobre el futuro del territorio. Ante este bloqueo sin precedentes, el Gobierno asumirá sus responsabilidades: ni inmovilismo ni imposición por la fuerza", agregó Lecornu.
El jefe de Gobierno se ha fijado como una de sus prioridades resolver el anquilosado conflicto entre el archipiélago pacífico y París.
Territorio de ultramar a 17.000 kilómetros de París y colonia francesa hasta 1946, Nueva Caledonia ha sido foco de tensiones entre los independentistas y los unionistas que tuvieron uno de sus apogeos en 2024, cuando los disturbios causaron 14 muertos y unos 2.000 millones de euros en daños materiales.
Para salir del impasse, el gobierno francés del anterior primer ministro François Bayrou cerró en julio de 2025 un acuerdo entre independentistas y unionistas, pilotado por Manuel Valls como ministro de Ultramar (cartera que hoy ocupa Naïma Moutchou), en el que se reconocía un estatuto particular que permitía al archipiélago "ser reconocido por la comunidad internacional aunque sin ser independiente".
El pacto de Bougival buscaba terminar con la ampliación del censo electoral que los 'canacos' (independentistas) estimaban que les perjudicaba.
Hasta ahora, los que llegaban después de 1998 -tras el Acuerdo de Numea- estaban excluidos de las listas electorales, como medida para evitar que, según denunciaban los 'canacos', París inflase los censos con sus votantes antiindependencia.
Fue precisamente el proyecto para cambiar esa norma la que desató la violenta insurrección de 2024 en las islas.
En Nueva Caledonia se han celebrado tres referendos de autodeterminación (2018, 2020 y 2021) que terminaron con un 'no', en medio del boicot y las críticas de las autoridades 'canacas'. EFE