La receta sencilla y deliciosa para preparar en casa el dulce más típico de Semana Santa, las torrijas

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Si hay un dulce típico de la Semana Santa esa es, sin duda, la torrija, un postre de origen popular realizado a base de pan frito que, por la sencillez de sus ingredientes, se ha convertido en el postre o la merienda perfectos para estos días en los que mientras alguno disfrutan de las procesiones en ciudades como Sevilla, Málaga o Madrid, otros apuestan por recargar pilas frente al mar aprovechando las buenas temperaturas en gran parte de nuestro país.

Si tienes tiempo libre y te apetece ponerte el delantal y hacer tus propias torrijas en casa -que parece que aunque solo sea por el esfuerzo y el tiempo dedicado saben incluso mejor que las compradas- le descubrimos la receta fácil y con ingredientes que todos tenemos en la despensa, para sorprender a tus seres queridos con una faceta repostera que desconocían hasta ahora. ¡Para chuparse los dedos!

Ingredientes:

- 1 barra de pan para torrijas (o pan del día anterior)

- 2 huevos camperos

- 150 gr. de azúcar (aprox)

- una rama de canela

- Una o dos cucharadas de vino dulce, mistela o anís (opcional)

- 1 litro de leche

- Cáscara de limón, naranja o lima (la que prefieras)

- Vainilla (en rama o en esencia)

- Aceite de oliva 0,4 para freír

Elaboración

Elabora un almíbar con unos 100 gramos de azúcar y una cucharada de miel. Calienta a fuego lento hasta que tome un bonito color dorado. Con mucho cuidado (para evitar salpicaduras que podrían quemarte) añade el agua. Si las torrijas no son para niños, incorpora un par de cucharadas de vino dulce o anís. En tal caso, sube el fuego hasta que se evapore el alcohol y la mezcla esté espesa. Retira el almíbar del fuego y deja que se enfríe.

Por otro lado, calienta en una cazuela 1 litro de leche. Añade la cáscara de limón o naranja, 50 gramos de azúcar, una rama de canela y la vainilla. En cuanto rompa el hervor, retira del fuego y deja reposar hasta que esté casi fría, para que se infusione la leche.

Mientras, ve cortando las rebanadas de pan y mójalas en la leche.

Bate dos huevos camperos, escurre ligeramente las torrijas y ve pasándolas por los huevos batidos.

Fríelas en abundante aceite de oliva suave para que las torrijas puedan flotar. En cuanto cojan un color dorado bonito, dales la vuelta.

Sácalas con cuidado de una en una para que no se rompan y ponlas a escurrir en papel de cocina para que absorba el aceite sobrante.

Una vez escurridas, colócalas todas en una bandeja e incorpora el almíbar, que deberá estar frío. Otra opción, si no te gusta el almíbar, está en espolvorear azúcar y canela sobre las torrijas, que al estar calientes se empaparán y cogerán el toque dulce que marca el secreto del éxito de una buena torrija.