Nairobi, 2 abr (EFE).- Doce migrantes han sido deportados a Uganda por parte de Estados Unidos, en el primer traslado a este país africano bajo un acuerdo bilateral firmado con la Administración del presidente estadounidense, Donald Trump, que ha endurecido en el último año las medidas contra la inmigración, confirmó este jueves la Sociedad de Abogados de Uganda (ULS, en inglés).
El ULS "ha tenido conocimiento de un complot avanzado para expulsar a la fuerza (bajo el pretexto de la deportación) a una docena de personas desde los EE.UU. y, en la práctica, abandonarlas en Uganda mediante un proceso indigno, angustioso y deshumanizador", informó en un comunicado el colegio de abogados ugandés.
Según esta institución, el avión privado que transporta a los deportados debería aterrizar este jueves en el aeropuerto internacional de Entebbe, al sur de la capital del país, Kampala.
"Nuestra investigación indica que ninguna de las instituciones competentes, como la Dirección de Control de Ciudadanía e Inmigración, el Parlamento de Uganda (y) el Ministerio de Asuntos Exteriores, ha sido consultada al respecto", indicó la ULS.
"Además, no se ha promulgado ningún documento normativo ni legislación que estipule los procedimientos pertinentes para el traslado de personas de un país a otro", añadió.
La entidad denunció que esta operación "reduce a objetos" a los migrantes, "en beneficio de intereses privados anónimos a ambos lados del Atlántico", sin dar más detalles ni compartir tampoco la nacionalidad de los deportados.
Frente a esta situación, la ULS reveló que ha pedido a los tribunales ugandeses "medidas específicas destinadas a poner fin a esta flagrante ilegalidad internacional".
En agosto de 2025, Uganda confirmó que había alcanzado un acuerdo con el Gobierno estadounidense para recibir a personas de otras nacionalidades deportadas por Washington, siempre que éstas no tengan antecedentes penales ni sean menores no acompañados.
Organizaciones pro derechos humanos han pedido a los países africanos que rechacen pactos de expulsión como éste firmados con EE.UU. y han denunciado que los ya existentes exponen a cientos de personas a riesgos de detención arbitraria, malos tratos y devolución forzada a países donde podrían sufrir persecución o tortura.
La reanudación de vuelos de deportación desde EE.UU. a terceros países se activó después de que la Corte Suprema autorizara el pasado junio a Trump a efectuar estas expulsiones, un triunfo para su política de mano dura contra la inmigración.
Desde su retorno a la Casa Blanca en enero de 2025, el presidente ha impulsado las expulsiones exprés y, a tal efecto, ha firmado acuerdos con países como El Salvador, Esuatini, Ghana, Ruanda, Uganda, Sudán del Sur y Guinea Ecuatorial.
Un informe publicado el pasado febrero por los demócratas que integran el comité de Relaciones Exteriores del Senado de EE.UU. muestra que Washington había gastado 40 millones de dólares (unos 33,8 millones de euros) en deportar a 300 inmigrantes a terceros países en el último año. EFE