
Los preparativos para la misión Artemis II incluyen la integración de tecnología española en componentes críticos como las unidades de control térmico que contribuyen directamente a la supervivencia de la tripulación, según informó Europa Press. Airbus CRISA se encarga de estas unidades, vitales para mantener condiciones aptas para la vida dentro del módulo Orión, mientras que ALTER Technology se responsabiliza de garantizar la fiabilidad de piezas fundamentales del sistema. Esta aportación española para cada módulo de servicio ronda los tres millones de euros y se considera esencial para el éxito y la seguridad operacional de la misión, reportó Europa Press.
Artemis II se convierte esta semana en la primera misión tripulada del programa Artemis y llevará, después de cinco décadas, a cuatro astronautas en un viaje alrededor de la Luna. El cohete SLS prevé despegar el 1 de abril desde el Centro Espacial Kennedy en Florida, con la ventana de lanzamiento abriéndose a las 18:24, hora local, o a las 00:24 del 2 de abril en la España peninsular. Si el lanzamiento no prospera en esa fecha, existen nuevas oportunidades a lo largo de ese primer tramo del mes, según el calendario detallado por Europa Press.
La tripulación de Artemis II, compuesta por Reid Wiseman, Victor Glover y Christina Koch de la NASA junto a Jeremy Hansen de la Agencia Espacial Canadiense, orbitará la Tierra a bordo de la nave Orión antes de realizar su trayecto hacía la Luna. Durante su misión de diez días, los astronautas vivirán y trabajarán en un espacio habitable de 9,34 metros cúbicos, con la nave llevando agua potable, nitrógeno y oxígeno proporcionados por el Módulo de Servicio Europeo, conforme ha reportado Europa Press.
El viaje incluye una fase inicial en la que Orión orbitará la Tierra varias veces, seguida de un impulso a una órbita altamente elíptica mediante la etapa superior del SLS. En esta etapa, tanto la tripulación como los equipos de control llevarán a cabo verificaciones y demostraciones operativas, incluyendo controles manuales sobre la nave usando los motores del Módulo de Servicio Europeo. Estas prácticas resultan fundamentales para las futuras misiones Artemis, de acuerdo con la información presentada en Europa Press.
Completadas las comprobaciones, la nave recibirá el impulso final para iniciar su trayectoria hacia la Luna, sobrevolando el satélite natural a unos 7.500 kilómetros más allá de su superficie antes de regresar a la Tierra por una ruta denominada de retorno libre. El viaje cubrirá aproximadamente 1,1 millones de kilómetros a lo largo de diez días, confirmó Europa Press.
Uno de los mayores desafíos de esta misión es la verificación de los sistemas de soporte vital a bordo de Orion, ya que por primera vez serán operados con astronautas en el espacio abierto. La tripulación proporcionará comentarios valiosos sobre el desempeño y la habitabilidad, contribuyendo así al desarrollo de futuras misiones dentro del programa Artemis, indicó Europa Press. La nave Orión ofrece casi un 60% más de espacio habitable que el módulo de mando del Apolo, lo que representa una mejora sustancial en las condiciones de vida y trabajo de la tripulación.
Durante el regreso, la nave y su tripulación afrontarán la reentrada en la atmósfera terrestre con altas velocidades y temperaturas elevadas, finalizando el viaje con un amerizaje en el Océano Pacífico frente a la costa de San Diego. Un equipo de recuperación formado por personal de la NASA y del Departamento de Defensa recogerá a los astronautas para su retorno a tierra.
Europa desempeña un papel relevante a través de la ESA, responsable del Módulo de Servicio Europeo que proporciona los sistemas esenciales para la nave. Según la información divulgada por Europa Press, la nave Orión, a diferencia del antiguo Transbordador Espacial, resulta más pequeña y ligera, permite transportar una tripulación más reducida, y dispone de sistemas modernos ausentes en el programa Apolo, como equipamientos para ejercicio, un aseo y una cocina compacta.
Desde la Agencia Espacial Europea se explica que la nave Orion está diseñada para misiones que requieren abandonar la órbita terrestre y operar en torno a la Luna, aunque no puede aterrizar en la superficie lunar. La cápsula, que aloja a la tripulación, es el único componente recuperable tras cada misión Artemis, de acuerdo con las notas recogidas por Europa Press.
España mantiene una implicación destacada no solo a través del suministro de tecnología esencial para la nave, sino también mediante la labor investigadora de la Universidad de Alcalá, que contribuye al análisis de la radiación espacial detectada por el instrumento EPD de Solar Orbiter. Este trabajo, financiado por el Gobierno español, resulta imprescindible para la valoración de riesgos a la salud de los ocupantes de Artemis II, detalló Europa Press.
La composición de la tripulación ilustra la cooperación internacional en la exploración lunar. El comandante Reid Wiseman, astronauta de la NASA desde 2009, cuenta con formación específica en misiones espaciales. Victor Glover, el piloto, participó en la misión SpaceX Crew-1 a la Estación Espacial Internacional. Christina Koch se convierte en la primera mujer que viajará a la órbita lunar, mientras que Jeremy Hansen representa a la Agencia Espacial Canadiense como el primer astronauta no estadounidense en tomar parte en un vuelo alrededor de la Luna, según el medio Europa Press.
La colaboración tecnológica y humana entre los Estados Unidos, Europa y Canadá marca un nuevo capítulo en la exploración lunar. El éxito de Artemis II permitirá avanzar en los siguientes objetivos del programa Artemis, con el desarrollo y verificación de tecnologías y procedimientos que permitirán una futura presencia humana permanente en entornos lunares, según consigna Europa Press.
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