Fallece el anestesista Juan Maeso, condenado en 2007 a 1.933 años de prisión por el contagio masivo de hepatitis C

Tras una extensa condena por causar infecciones a cientos de personas, el médico valenciano cuya causa marcó un hito judicial en España muere tras una enfermedad prolongada, según informaron fuentes jurídicas y sanitarias locales

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Una semana antes de ingresar a prisión, el anestesista valenciano Juan Maeso expresó públicamente que se consideraba inocente y que el procedimiento judicial en su contra había sido, según sus propias palabras, “un montaje”. No obstante, la Justicia concluyó que fue responsable del mayor contagio masivo de hepatitis C registrado en la sanidad española. Maeso, quien recibió una condena a 1.933 años de prisión en 2007, falleció este lunes tras una prolongada enfermedad, informó Europa Press.

De acuerdo con lo publicado por Europa Press, Maeso fue hallado culpable por la Audiencia Provincial de Valencia de provocar la infección del virus de hepatitis C en 275 pacientes sometidos a operaciones en cuatro hospitales valencianos entre 1988 y 1998. Los delitos que se le atribuyeron incluyeron 275 cargos de lesiones —castigados cada uno con siete años de prisión— y cuatro de homicidio imprudente, asociados con el fallecimiento de pacientes, con condenas de dos años por cada caso.

El proceso judicial se inició tras detectarse una cadena de contagios que abarcó una década. Según detalló Europa Press, el primer caso por el que fue responsabilizado ocurrió el 15 de diciembre de 1988, cuando una niña de cinco años contrajo la enfermedad tras una intervención. El último contagio se registró el 27 de enero de 1998 en una paciente de 51 años, intervenida por una fractura de cadera en la Casa de la Salud, un centro privado que ese mismo mes prohibió el acceso del anestesista después de que una analítica confirmara que portaba el virus.

Europa Press indicó que la relación laboral de Maeso con el sistema sanitario terminó oficialmente el 20 de febrero de 1998, tras una reunión con los responsables del hospital La Fe de Valencia, donde se desempeñaba como jefe del Servicio de Anestesia y Reanimación del área Maternal. La investigación sentó precedente en la historia de la jurisprudencia española al establecer responsabilidades penales y civiles contra personal médico en episodios de transmisión de enfermedades nosocomiales.

Pese a la condena inicial, la legislación indicaba que Maeso solo debía cumplir un máximo de 20 años en prisión. Permaneció encarcelado casi 16 años y, según Europa Press, en 2022 obtuvo el régimen de tercer grado, que permite mayor flexibilidad de movimientos y derechos fuera del centro penitenciario. Tras diversas solicitudes de su defensa, fundamentadas en la edad avanzada del médico, sus problemas de salud y el temor a un eventual contagio por Covid-19 en prisión, el tribunal concedió la libertad condicional tres años antes del máximo que establecía la pena. La Audiencia Provincial de Valencia aceptó el último recurso de los abogados en 2023 y, desde entonces, Maeso residía fuera del centro penitenciario.

La condena también incluyó cuantiosas indemnizaciones a favor de las víctimas y familiares afectados. Europa Press consignó que Maeso debía abonar entre 49.065 euros para la viuda e hijos de una de las personas fallecidas, sumas de 150.000 euros a los herederos de cuatro pacientes que murieron a consecuencia del contagio, y cuantías globales para grupos de perjudicados que oscilaban entre los 60.000 y 120.000 euros. Globalmente, la cifra de compensación civil se acercó a un millón de euros.

En el fallo, la Conselleria de Sanitat de la Generalitat Valenciana fue declarada responsable civil subsidiaria, lo que la obligaba a responder por las indemnizaciones en caso de que Maeso no pudiera abonarlas. Tras la ratificación de la sentencia por parte del Tribunal Supremo en 2009, se estableció el criterio judicial sobre el contagio deliberado o negligente en el entorno hospitalario.

Europa Press también recordó que el juicio contra Maeso se prolongó más de un año y que su ingreso en la prisión de Aranjuez se produjo en junio de 2007 al considerarse que existía un “evidente” riesgo de fuga, según el auto judicial de entonces. Durante el proceso, Maeso alegó inconsistencias en las pruebas científicas aportadas, entre ellas que el genotipo hallado en algunos pacientes no coincidía con el suyo.

Pese a la defensa ejercida por los abogados de Maeso, los tribunales determinaron que el patrón de los contagios guardaba relación directa con su práctica médica y su condición de portador del virus, según la información difundida por Europa Press. El caso impulsó reformas en los protocolos de seguridad sanitaria y sentó las bases para actuaciones más estrictas frente a incidentes de transmisión de enfermedades en los hospitales.

La noticia de la muerte de Maeso cierra uno de los episodios más controvertidos y mediáticamente seguidos de la historia de la sanidad valenciana y española, de acuerdo con la cobertura de Europa Press, por el impacto que tuvo tanto en la comunidad médica como en las víctimas y sus familias.