
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, expresó su respaldo a la iniciativa del gobierno británico para fortalecer la vigilancia contra las embarcaciones rusas sancionadas, solicitando que los países aliados detengan e incauten el petróleo transportado por estos buques. Según publicó la prensa internacional citando declaraciones en Kiev, Zelenski valoró que el Reino Unido autorice la detención e inspección de naves que esquivan sanciones, y consideró que cualquier acción que limite los ingresos del petróleo “acerca la paz a Ucrania y hace a Europa más segura”.
Según reportó la agencia de noticias Europa Press, el primer ministro británico, Keir Starmer, anunció en la cumbre de la Fuerza Expedicionaria Conjunta (JEF, por sus siglas en inglés) en Helsinki que el Reino Unido permitirá a sus Fuerzas Armadas abordar barcos rusos severamente señalados por financiar la guerra en Ucrania. Starmer afirmó que el país se encuentra listo para realizar interceptaciones de manera unilateral en el momento y lugar que considere apropiado, como parte de una estrategia para limitar el impacto de la llamada “flota fantasma” de Moscú.
Starmer detalló ante los líderes de JEF que el Reino Unido actuará en coordinación con sus socios europeos frente a una red de más de 500 buques sancionados, los cuales se emplean para eludir las restricciones económicas dirigidas a Rusia tras la invasión en Ucrania. Entre los aliados que han adoptado prácticas similares, se encuentran Finlandia, Suecia y Estonia, quienes ya han detenido e impedido el paso de estas embarcaciones. Países Bajos también ha incrementado sus esfuerzos y la Marina Real británica ha cooperado en operaciones lideradas por Estados Unidos y Francia, según consignó Europa Press.
Estas medidas tienen como objetivo impedir que la flota sancionada continúe trasladando hidrocarburos que sostienen la financiación directa de las operaciones militares rusas en Ucrania. Starmer enfatizó que estos barcos antiguos y en mal estado actualmente movilizan el 75% del petróleo ruso, lo que calificó como un “riesgo inaceptable para la seguridad”. Además, advirtió sobre el impacto de la guerra en el Golfo sobre el incremento en los precios del crudo y destacó que el presidente Vladimir Putin obtiene beneficios de la volatilidad del mercado energético.
De acuerdo con Europa Press, Starmer subrayó la importancia de cambiar la percepción internacional sobre el conflicto, recordando que, después de cuatro años, Ucrania ha logrado resistir y recuperar parte de su territorio, imponiendo costos elevados a las fuerzas invasoras. Negó que Rusia esté obteniendo ganancias estratégicas, señalando que “la verdad es que Rusia no está ganando”.
El primer ministro británico también confirmó el compromiso de su gobierno para aumentar el gasto en defensa. Ante otros mandatarios del norte de Europa, insistió en que la amenaza de la Federación Rusa creció y mantiene un efecto directo en la seguridad, las economías y el poder adquisitivo de las familias en los países de la región. Remarcó que la seguridad euroatlántica y el apoyo a Ucrania persistirán como prioridades para el Reino Unido.
En ese contexto, la respuesta de Zelenski dejó en claro que Ucrania ve con buenos ojos la disposición británica de emplear fuerza legal y militar contra los buques que canalizan recursos hacia la maquinaria de guerra rusa. Zelenski denunció que Moscú utiliza el comercio del petróleo para obtener ingresos “ilegales” que sostienen la invasión, mientras que la presión internacional contra Rusia se ha relajado durante los meses recientes, según destacó el propio presidente ucraniano.
Por su parte, la apertura de la JEF a plantear acciones conjuntas para inspeccionar e interceptar buques sancionados fue valorada por Kiev. Además, Zelenski reclamó que se mantenga una presión máxima sobre estos petroleros y que el crudo transportado sea confiscado, reforzando la estrategia de sanciones energéticas que busca debilitar la economía rusa.
Con la adopción de estas medidas, el Reino Unido refuerza su posición en la vigilancia marítima de las rutas comerciales utilizadas por Moscú, a la vez que coordina con socios europeos y de la OTAN para intentar cerrar los canales que todavía permiten la financiación de la ofensiva rusa. Según informó Europa Press, este paso forma parte de una respuesta más amplia ante los desafíos de seguridad y geopolíticos que plantea la persistencia del conflicto tanto en Ucrania como en otras regiones clave, incluida la problemática con Irán, mencionada por Starmer en la cumbre.
El jefe del gobierno británico remarcó en su intervención las consecuencias de la amenaza rusa en la vida cotidiana de las poblaciones de Europa, e instó a mantener el enfoque en la seguridad común, destacando el papel central de la alianza euroatlántica. La evolución de las operaciones contra la flota fantasma y la cooperación entre aliados se perfila como uno de los puntos destacados de la próxima fase de medidas contra Moscú, en busca de contener la financiación y aumentar la presión diplomática y económica, según viene publicando Europa Press en el seguimiento de la situación.
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