Trump y Groenlandia marcan las elecciones generales adelantadas de este martes en Dinamarca

La votación en Dinamarca, marcada por tensiones con Estados Unidos y demandas soberanistas, coloca a la primera ministra Mette Frederiksen y su partido al frente en los sondeos, mientras los partidos groenlandeses podrían definir el resultado parlamentario

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Las conversaciones recientes entre el primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, y los principales líderes del centroderecha danés, Troels Lund Poulsen (Venstre) y Alex Vanopslagh (Alianza Liberal), han puesto de relieve las estrategias de los partidos groenlandeses de cara a las elecciones generales adelantadas en Dinamarca. Según publicó el medio original, los dos escaños reservados a Groenlandia podrían llegar a tener un impacto decisivo en la conformación del próximo gobierno, dada la apretada distribución de fuerzas en el Parlamento danés tras la crisis causada por las reclamaciones soberanistas impulsadas por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

De acuerdo con la información difundida, este martes Dinamarca celebra unos comicios anticipados que giran en torno a la tensión generada por las demandas de soberanía sobre Groenlandia y el fortalecimiento político que ha experimentado la primera ministra socialdemócrata, Mette Frederiksen. El medio detalló que, tras un periodo de notables derrotas municipales para su partido, incluyendo la histórica pérdida de Copenhague tras más de un siglo de control, Frederiksen ha recuperado posiciones como firme defensora de la integridad territorial danesa, lo cual ha impulsado el respaldo al Partido Socialdemócrata hasta una intención de voto promedio del 21%. Esta cifra, publicada por la plataforma de encuestas YouGov, representa tres puntos porcentuales más que al cierre del año anterior y sitúa al partido diez puntos por encima de Venstre, el principal competidor de la actual mandataria.

El escenario parlamentario es complejo: para gobernar en Dinamarca se requiere alcanzar 90 escaños. Según reportó el medio, las estimaciones indican que los socialdemócratas lograrían cerca de 38 escaños, mientras que una hipotética alianza de izquierda, sumando a Izquierda Verde, la Alianza Roja-Verde, Alternativa y el Partido Social Liberal, configuraría un bloque de hasta 85 escaños. La posibilidad de que Frederiksen pacte con estas formaciones está abierta, impulsada por propuestas como la introducción de un impuesto al patrimonio del 0,5% destinado a financiar la reducción del número de estudiantes por aula. No obstante, la primera ministra ha reafirmado su política migratoria restrictiva y el respaldo reciente es inferior al obtenido en las elecciones de 2022, cuando el partido superó el 28% de los votos.

El bloque conservador o "azul", por su parte, enfrenta el reto de articular una mayoría a partir de Venstre, la Alianza Liberal, los Conservadores y al menos dos partidos menores. Las proyecciones internas apuntan a un máximo de 80 escaños para esta coalición. El margen podría cerrarse aún más por la importancia de los diez escaños en manos de partidos bisagra, dentro de los cuales resalta el rol de los representantes groenlandeses.

Según consignó el medio, Groenlandia cuenta con una extensa autonomía —gestiona la mayoría de los asuntos relevantes para su población de cerca de 57.000 habitantes—, aunque las áreas de defensa y política exterior continúan bajo control danés. En ese marco, los candidatos groenlandeses compiten por dos escaños en el Folketing con agendas propias que enfatizan la defensa de la integridad territorial y la autonomía. El partido Naleraq, principal opositor en la isla, ha manifestado como prioridad alcanzar la independencia de Dinamarca. Otros planteamientos incluyen la revisión del acuerdo de defensa militar de 1951 entre Dinamarca y Estados Unidos, acuerdo que excluye la participación de Groenlandia y constituye uno de los puntos centrales del debate político en la isla.

La actual coyuntura ha dejado en evidencia la ausencia, hasta el momento, de diputados groenlandeses alineados con la derecha en el parlamento danés, una situación que podría cambiar si Demokraatit logra uno de los dos escaños. Este cambio podría impactar en la capacidad de la primera ministra para asegurar su reelección si el partido decide alinearse con la oposición.

El episodio que motivó la convocatoria de elecciones anticipadas fue la reciente crisis política motivada por el interés de Donald Trump en adquirir Groenlandia para Estados Unidos. Frederiksen, afirma la fuente, se negó rotundamente a cualquier venta del territorio autónomo, estableciendo el mensaje “Groenlandia no está en venta” como consigna de precampaña. Esta postura inamovible generó un repunte en la valoración de su gestión y consolidó el apoyo de su base electoral.

Los partidos groenlandeses comparten la preocupación por la preservación de su territorio frente a instancias de inestabilidad geopolítica. Algunas de las propuestas divulgadas por los candidatos, según consignó el medio, incluyen el establecimiento de una fuerza de vigilancia costera integrada por pescadores y cazadores, cuya función sería fortalecer la seguridad y la vigilancia de las áreas marítimas y costeras de la región.

Entre las exigencias adicionales de los representantes groenlandeses figura la petición de renegociar el tratado de defensa con Estados Unidos, permitiendo una mayor participación de la autonomía insular en decisiones estratégicas, debido a los intereses de Washington en la región que se han puesto de manifiesto en los últimos meses.

El análisis del panorama electoral presentado por la fuente subraya que los resultados dependerán de las negociaciones entre los distintos bloques y del papel que desempeñen los partidos de menor tamaño y los escaños de Groenlandia en el momento de conformar una coalición. Tanto el centroderecha danés como las fuerzas de izquierda están en disposición de entablar acuerdos con los diputados groenlandeses, que reclaman avances en materia de autonomía y protección de sus recursos.

La cobertura del medio señala que Frederiksen se mantiene como una de las figuras de centroizquierda más consolidadas de Europa, aunque enfrenta desafíos internos derivados de la crisis groenlandesa y el descenso en la intención de voto respecto a las elecciones anteriores. Los socialdemócratas han buscado equilibrar una política fiscal progresiva con un enfoque estricto en migración, lo cual ha generado diversidad de opiniones entre sus aliados y en la base ciudadana.

Tal como acentúan las últimas actualizaciones de sondeos y crónicas recogidas por el medio, la composición definitiva del próximo gobierno de Dinamarca podría depender de un pequeño número de escaños, con Groenlandia jugando el papel de árbitro tras semanas de intensos debates nacionales e internacionales en torno a su soberanía, autonomía y papel estratégico en la política ártica.