
Durante una visita a la ciudad israelí de Arad, donde misiles han dejado decenas de heridos entre las más de 300 personas afectadas por los ataques recientes, Benjamin Netanyahu reiteró ante la prensa la urgencia de una acción internacional coordinada contra Irán. El primer ministro de Israel argumentó que las acciones atribuidas a Teherán en las últimas 48 horas, incluyendo ataques a zonas civiles, constituyen pruebas suficientes de una amenaza global, según consignó el medio que cubría sus declaraciones.
Según publicó la agencia, Netanyahu sostuvo que Irán representa un peligro no solo para Israel, sino para la comunidad internacional en general. Enumeró entre las agresiones recientes los ataques contra la ciudad de Jerusalén, donde se encuentran lugares emblemáticos para el judaísmo, el cristianismo y el islam, como el Muro de las Lamentaciones, la Iglesia del Santo Sepulcro y la Mezquita de Al Aqsa. De acuerdo con el relato de Netanyahu, los misiles lanzados por Irán también llegaron hasta la base militar británico-estadounidense en la isla de Diego García, en el océano Índico, evidenciando el alcance de su arsenal.
Netanyahu sostuvo que Irán ha impedido el tráfico marítimo internacional y restringido rutas energéticas cruciales al bloquear el estrecho de Ormuz, acción que describió como un intento de chantaje hacia la comunidad internacional. Según reportó el medio, el primer ministro planteó interrogantes sobre cuántas pruebas serían necesarias para que el mundo actúe y enfatizó que Estados Unidos e Israel colaboran en respuesta a estas acciones, haciendo un llamado explícito al resto de las naciones para que participen en un esfuerzo conjunto.
En declaraciones recogidas por la misma fuente, Netanyahu vinculó su petición con la iniciativa previa del presidente estadounidense Donald Trump, quien la semana anterior había propuesto una misión internacional para garantizar la libre navegación en Ormuz. El mandatario israelí criticó la escasa adhesión internacional a esa propuesta y subrayó la urgencia de adoptar una respuesta firme contra el que catalogó como “régimen terrorista y fanático”, trasladando la cuestión más allá de la seguridad estadounidense e israelí para situarla en el marco de la estabilidad global.
Durante una entrevista concedida a Fox News durante su paso por Arad, Netanyahu enfatizó dos condiciones que considera esenciales para obtener la victoria ante Irán: el desmantelamiento total de sus programas nuclear y de misiles, y la promoción de un cambio de gobierno en Teherán a través de la movilización popular. “Los objetivos en el primer ámbito son: desmantelar por completo su programa nuclear, desmantelar por completo su programa de misiles, desmantelar por completo su capacidad para producir los componentes de ambos programas”, expresó el primer ministro, quien añadió la necesidad de propiciar un escenario donde la propia población iraní impulse la caída de su régimen.
Según informó el medio, minutos después de las declaraciones de Netanyahu, el ministro de Exteriores israelí, Gideon Saar, también desde Arad, acusó públicamente a Irán de perpetrar crímenes de guerra. Saar aseveró que los ataques en cuestión se dirigieron contra barrios puramente civiles, sin relevancia militar, insistiendo en que “el único objetivo es el de hacer daño al mayor número posible de civiles”. El ministro explicó que, hasta el momento, no hay constancia de fallecimientos en el ejército israelí a causa de estos ataques y que “todas las víctimas de los ataques iraníes, sin excepción, son civiles”.
Saar afirmó que los hechos ilustran de manera clara la dimensión de la tragedia y sostuvo que los sucesos de las últimas 24 horas constituyen una violación de las leyes internacionales relativas al conflicto. Según reiteró el medio, Irán ha negado su implicación en estos ataques sobre áreas civiles y sostiene que sus operaciones militares tienen como objetivo exclusivo instalaciones militares israelíes.
Durante sus declaraciones, Netanyahu volvió a señalar la amenaza potencial que representan los misiles de largo alcance de Irán, argumentando que están capacitados para alcanzar incluso territorio europeo. Recalcó que la seguridad de países fuera de la región también se ve comprometida por la capacidad militar desarrollada por Teherán.
La visita de Netanyahu y la comitiva israelí a Arad, ciudad impactada por los misiles, buscó evidenciar sobre el terreno las consecuencias de los incidentes bélicos atribuidos a Irán y fortalecer el llamamiento a la comunidad internacional para que actúe frente a lo que el primer ministro describe como una escalada peligrosa de hostilidades. El medio detalló que la postura oficial israelí se centra en exigir medidas decisivas, tanto para frenar los programas militares de Irán como para modificar la estructura política interna de ese país.
El contexto de este nuevo episodio de tensión se da tras los bombardeos israelíes y estadounidenses iniciados el 28 de febrero, que motivaron la respuesta denunciada por Israel. La región del estrecho de Ormuz vuelve a tener protagonismo estratégico, pues desde el inicio del conflicto las autoridades israelíes destacan su papel fundamental en el comercio y el transporte energético mundial, señalando las consecuencias para la estabilidad económica internacional derivadas del presunto control iraní sobre este paso marítimo.
El medio reportó que, tras las peticiones tanto de Netanyahu como de Trump, la reacción internacional permanece limitada. Pese a las reiteradas advertencias de Israel y Estados Unidos, muchos gobiernos han respondido con reticencia o han evitado asumir roles activos en eventuales operaciones conjuntas. Así, la situación en la región sigue marcada por una elevada tensión, la incertidumbre internacional sobre la magnitud de la respuesta y la expectativa de futuros acontecimientos ligados al conflicto entre Israel e Irán.