España exige reabrir el estrecho de Ormuz y preservar "todos los yacimientos energéticos" en Oriente Próximo

El jefe del Ejecutivo español advirtió sobre el riesgo global que supone el conflicto en Oriente Próximo, alertando que un aumento de las hostilidades podría tener consecuencias energéticas duraderas e incidiendo en la necesidad de evitar repercusiones económicas para la población mundial

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La preocupación del gobierno español por la estabilidad económica mundial se reflejó en la reciente advertencia del presidente Pedro Sánchez sobre las repercusiones energéticas que podría acarrear una intensificación del conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel en Oriente Próximo. Sánchez destacó la urgencia de reabrir el estrecho de Ormuz y de salvaguardar los recursos energéticos de la región como medidas prioritarias para evitar crisis económicas globales. Según informó Europa Press, el mandatario hizo estas declaraciones a través de un mensaje publicado en la red social X, donde subrayó que el aumento de las hostilidades podría desembocar en un escenario de crisis energética duradera con consecuencias para toda la humanidad.

El jefe del Ejecutivo español indicó, tal como recogió Europa Press, que la coyuntura actual representa "un punto de inflexión global" y que las acciones para evitar daños mayores deben ser inmediatas y coordinadas a nivel internacional. Sánchez recalcó que "el mundo no debería pagar las consecuencias de esta guerra" y reiteró la demanda del gobierno español orientada a garantizar tanto la reapertura del estratégico paso marítimo del estrecho de Ormuz como la protección de los yacimientos de energía ubicados en la zona. De acuerdo con Europa Press, esta postura refleja la inquietud ante la posibilidad de interrupciones en el suministro energético, un riesgo que ya ha comenzado a evidenciarse en el incremento del precio de los combustibles a nivel internacional.

El pasado viernes, el presidente español anunció la puesta en marcha de un paquete de medidas valorado en 5.000 millones de euros, cuya finalidad es mitigar el impacto económico derivado del conflicto en Irán. Europa Press detalló que el propio Sánchez advirtió sobre los "primeros efectos" económicos del enfrentamiento, comparando la situación con las ondas expansivas de un terremoto que ya afectan a los mercados energéticos globales, especialmente en lo concerniente a los precios del petróleo y otros carburantes.

En el contexto europeo, el Consejo Europeo expresó el jueves su respaldo a la voluntad de algunos Estados miembro de la Unión Europea de participar en iniciativas tendientes a desbloquear el paso por el estrecho de Ormuz y garantizar la libre circulación marítima una vez que se den las circunstancias necesarias para ello. Europa Press consignó que, aunque la declaración no aludió de manera explícita a Estados Unidos e Israel, sí incluyó una solicitud dirigida a todas las partes involucradas para que practiquen la desescalada y cumplan con el Derecho Internacional.

El mensaje difundido por el mandatario español coincide con el alza de la tensión regional desde el inicio de las hostilidades el 28 de febrero. La reacción del Ejecutivo se produjo tras constatarse nuevas restricciones sobre el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, una vía clave por la que transita una proporción significativa de las exportaciones mundiales de petróleo. Según publicó Europa Press, la prolongación de esta situación podría agravar la volatilidad de los mercados y poner aún más presión sobre los precios de la energía, con efectos directos en las economías industriales y también en la vida cotidiana de la población global.

El plan económico presentado por Sánchez contempla instrumentos para amortiguar posibles subidas de precios en productos energéticos y evitar un deterioro en el poder adquisitivo de los ciudadanos. Europa Press reportó que se prevé la movilización de recursos que ayuden a sostener el suministro energético y den respuesta a las necesidades inmediatas de los diferentes sectores afectados.

En relación con las demandas de España para preservar la estabilidad en la región, el llamamiento a reabrir el paso por el estrecho de Ormuz y proteger los yacimientos energéticos incluye un llamado a la cooperación internacional. Sánchez insistió, según recogió Europa Press, en que la comunidad internacional debe actuar para contener las consecuencias del conflicto y evitar que las tensiones geopolíticas se traduzcan en perjuicios para la economía mundial.

La posición adoptada por el gobierno español llega en medio de un contexto en el que los países europeos revisan sus propias estrategias energéticas y de seguridad, ante la amenaza de nuevos cortes en el suministro y de un encarecimiento sostenido de combustibles. Europa Press explicó que la protección de las rutas marítimas y de los puntos de extracción de energía en Oriente Próximo figura como uno de los temas centrales en las discusiones multilaterales, especialmente ante la incertidumbre generada por el conflicto entre Irán, Estados Unidos e Israel.

El Ejecutivo español ha reiterado su disposición a participar en los esfuerzos internacionales necesarios para evitar que se bloquee la circulación por el estrecho de Ormuz, considerado uno de los principales cuellos de botella en el comercio energético global. La colaboración de algunos Estados miembro de la UE, que recibió el visto bueno del Consejo Europeo, permanece condicionada a que la situación permita iniciativas de desbloqueo sin vulnerar el marco del Derecho Internacional.

La demanda de respeto al Derecho Internacional se ha incluido en los pronunciamientos de las instituciones europeas como parte de la estrategia para detener la escalada del conflicto regional. Europa Press puntualizó que, aunque en los comunicados comunitarios no se mencionaron directamente a Estados Unidos o Israel, las referencias a la necesidad de moderar el enfrentamiento abarcan a todas las partes y reflejan la preocupación generalizada sobre el impacto de una posible crisis prolongada.

En síntesis, la posición de España y el respaldo en ciertas condiciones de la Unión Europea muestran la preocupación conjunta por las consecuencias que el enfrentamiento en Oriente Próximo podría tener en el abastecimiento energético y, por extensión, en la economía mundial. La insistencia del presidente Sánchez en la apertura del estrecho de Ormuz y en la protección de los yacimientos de energía responde al compromiso de mitigar el impacto sobre la población y los mercados, en un escenario geopolítico caracterizado por la volatilidad y la incertidumbre.