Una destacada milicia proiraní anuncia una suspensión durante cinco días de sus ataques a la Embajada de EEUU

El grupo Kataib Hezbolá condiciona una pausa limitada de sus ofensivas en Bagdad a que cesen los ataques israelíes sobre Beirut y territorio iraquí, advirtiendo que una negativa desataría una escalada inmediata, según comunicó su líder

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La advertencia de una escalada inmediata en los ataques si Israel no detiene sus operaciones en Beirut y si continúan los bombardeos en Irak se sumó al anuncio de una suspensión temporal de ofensivas. El líder de Kataib Hezbolá, Ahmad al Hamidaui, declaró que sus acciones dependen estrictamente de que el “enemigo” cumpla con el cese de hostilidades, según informó el medio que difundió el comunicado de la milicia.

De acuerdo con lo publicado, Kataib Hezbolá comunicó este jueves que interrumpirá por cinco días los ataques contra la Embajada de Estados Unidos en Bagdad, siempre y cuando queden suspendidos los ataques israelíes sobre la capital libanesa y sobre grupos armados en territorio iraquí. Esta milicia proiraní detalló que la orden provino directamente de su secretario general, quien estableció condiciones claras para la tregua, particularmente el fin de los bombardeos y desplazamientos en barrios del sur de Beirut.

El comunicado, citado por la fuente original, señala que los “adversarios no deben bombardear las zonas residenciales de Bagdad ni de las provincias iraquíes”, en clara referencia tanto a Israel como a Estados Unidos. El documento instruye, además, que los “agentes de la CIA deben abandonar sus puestos y permanecer confinados en el recinto de la Embajada”, marcando límites estrictos de movimiento para el personal estadounidense.

Además, el mismo comunicado advierte que, en caso de no cumplirse los requisitos estipulados, “la respuesta será directa y contundente, con una escalada de ataques tras el período de cinco días”, atribuyendo esta cita a la comunicación oficial del grupo y recogida por la fuente. El líder de la milicia atribuye el control de la situación a la voluntad de las fuerzas extranjeras, especificando que sus acciones posteriores dependerán de la conducta de Israel y Estados Unidos sobre el terreno.

En cuanto al papel del Estado iraquí, Kataib Hezbolá instó a las fuerzas de seguridad nacionales a proteger las misiones diplomáticas y entidades económicas situadas dentro del país, siempre y cuando sus Estados de origen demuestren no involucrarse en la actual guerra. Según consignó la fuente, la milicia subrayó que esta petición excluye a Israel y Estados Unidos, calificados en el comunicado como “grupos de espionaje y guerra”.

Durante los últimos días, detalló el medio, diversas milicias proiraníes han encabezado ataques contra instalaciones y posiciones relacionadas con Estados Unidos en Irak. Estas acciones forman parte de la respuesta a la ofensiva conjunta llevada a cabo el 28 de febrero por parte de Estados Unidos e Israel en Irán, una operación que, según cifras divulgadas por autoridades iraníes y recogidas en el reporte, dejó más de 1.200 fallecidos.

El comunicado difundido por Kataib Hezbolá y citado por el medio establece un escenario condicionado, en el que la pausa de acciones hostiles queda supeditada a la reducción de la intervención militar extranjera en áreas que el grupo considera estratégicas, tanto en su país como a nivel regional. La organización proiraní reitera su postura de resistencia ante actores que define como ocupantes o agresores, posicionando la defensa de Bagdad y de otras provincias iraquíes como parte fundamental de su política.

La demanda de que los agentes de la CIA permanezcan dentro de la Embajada estadounidense responde a las percepciones de la milicia sobre presuntos operativos de inteligencia y reacondicionamiento táctico mediante presencias diplomáticas. Además, la enumeración explícita de las condiciones de la tregua traslada la presión sobre Israel para detener sus bombardeos en zonas residenciales del sur de Beirut, en el contexto de la actual inestabilidad regional.

Medios internacionales han destacado que los ataques recientes por parte de milicias proiraníes contra objetivos estadounidenses sirven como presión tras la operación militar del 28 de febrero. Según la fuente informativa, la cifra de víctimas y el impacto de los ataques masivos han impulsado esta postura más agresiva de las facciones vinculadas a Irán en Irak.

El escenario planteado por Kataib Hezbolá y sus comunicados refleja una dinámica donde la tregua es percibida como una táctica condicionada, susceptible de romperse en caso de que la violencia regional persista. La postura de exigir tanto el cese de hostilidades externas como el confinamiento de actores catalogados como enemigos directos constituye una estrategia de presión sobre los gobiernos estadounidense e israelí.

En conclusión, la situación expuesta por la fuente original muestra que las amenazas de escalada militar y las condiciones impuestas por Kataib Hezbolá están en consonancia con una respuesta coordinada entre distintas facciones alineadas con Irán. La decisión de suspender temporalmente los ataques a la Embajada de Estados Unidos se presenta como una maniobra, con plazos y demandas definidas, para influir en la actividad militar israelí y estadounidense en la región, particularmente tras los recientes episodios de violencia y el elevado número de fallecidos en territorio iraní.