El presidente del Parlamento se burla de los datos de EEUU e Israel sobre daños a sus capacidades militares

Mohamed Baqer Qalibaf ironizó sobre cifras difundidas por funcionarios estadounidenses e israelíes, quienes afirman haber destruido casi por completo arsenales iraníes, y cuestionó las afirmaciones de ambos países respecto a la efectividad de los ataques recientes

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El presidente del Parlamento de Irán, Mohamed Baqer Qalibaf, en un mensaje difundido en sus redes sociales, señaló que, de acuerdo con las declaraciones de funcionarios militares israelíes y estadounidenses, se habría destruido hasta el 320% de las lanzaderas de misiles iraníes. Pese a estos datos, Qalibaf resaltó que Irán mantiene un ritmo elevado en el lanzamiento de misiles. Ante estas afirmaciones, el líder iraní planteó de forma irónica que "ahora, el enemigo pretende destruir hasta el 500% de ellos. ¡Un logro único para las Fuerzas Armadas estadounidenses!", refiriéndose a los reportes publicados por ambas potencias sobre el impacto de sus operaciones militares sobre el arsenal iraní. Estas declaraciones surgen en el contexto de la ofensiva militar lanzada el 28 de febrero por Estados Unidos e Israel y en medio de las negociaciones en curso entre Teherán y Washington para alcanzar un nuevo pacto nuclear, según consignó el medio.

La ironía utilizada por Qalibaf apunta a poner en entredicho la precisión y veracidad de las cifras de daños que tanto Estados Unidos como Israel han llevado a la esfera internacional durante los últimos días. Según publicó la fuente, el presidente estadounidense, Donald Trump, reiteró en diferentes ocasiones que Irán ya no contaba con Fuerza Aérea ni Armada, insistiendo en que los ataques coordinados produjeron daños de gran magnitud en las capacidades militares del país persa.

En este contexto, el liderazgo iraní ha optado por comunicar sus propias cifras sobre el impacto humano del conflicto. Las autoridades oficiales informaron que la ofensiva de Israel y Estados Unidos provocó más de 1.200 muertos en Irán, de acuerdo con el último balance disponible. Sin embargo, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, reportó que la cifra supera los 3.000 fallecidos, en su mayoría civiles, según consignó la fuente. Esta discrepancia evidencia la dificultad para verificar las consecuencias totales de los ataques y subraya la tensión informativa que rodea el conflicto.

El inicio de la ofensiva el 28 de febrero coincidió con un momento especialmente sensible, ya que el gobierno iraní y la administración estadounidense se encontraban inmersos en un proceso de negociación con el objetivo de renovar o establecer un nuevo acuerdo nuclear. En medio de esas discusiones, la acción coordinada por parte de Washington y Tel Aviv intensificó la crisis regional y expuso los diferentes relatos sobre el verdadero alcance de los ataques y la situación de las capacidades militares iraníes, detalló el medio original.

Mohamed Baqer Qalibaf no solo se refirió a las cifras técnicas difundidas por Estados Unidos e Israel, sino que, mediante su mensaje público, cuestionó la estrategia de comunicación de las potencias occidentales, sugiriendo que los datos sobre la destrucción de capacidades militares de Irán estarían inflados o no corresponderían a la realidad. Al mismo tiempo, enfatizó la continuidad de la operatividad iraní, mencionando que, pese a los datos sobre supuestas aniquilaciones masivas de equipamiento militar, el país seguía ejecutando ataques y empleando misiles en cantidades significativas, remarca la fuente.

El balance en la cantidad de bajas mortales genera un escenario de incertidumbre sobre la dimensión humanitaria de la crisis. Mientras las cifras oficiales difieren de los reportes independientes, la situación evidencia el impacto sobre la población civil y el grado de destrucción alcanzado por la operación militar. Human Rights Activists in Iran afirmó, según reporta la fuente, que la mayoría de las víctimas pertenecen a la población civil, hecho que resalta la gravedad de los hechos denunciados y las diferencias en la percepción de los datos según el origen de los informes.

Este cruce de versiones acerca del nivel de daño sobre las estructuras militares y las consecuencias para la sociedad iraní acompaña el actual deterioro de las relaciones internacionales en torno a la cuestión nuclear. El medio destacó que las acciones llevadas a cabo bajo la coordinación de Estados Unidos e Israel recibieron múltiples respuestas y cuestionamientos de las autoridades iraníes, quienes recalcaron el mantenimiento de la capacidad defensiva.

Las divergencias en la evaluación de daños militares y víctimas civiles forman parte del ambiente de confrontación política y mediática generado tras la ofensiva. Las declaraciones de Qalibaf y los diferentes partes de bajas exponen el grado de polarización existente respecto a los hechos, subraya la fuente informativa citada, en tanto los actores internacionales continúan defendiendo sus puntos de vista mediante cifras y posicionamientos en foros diplomáticos y plataformas virtuales.