EEUU estima que el régimen iraní "permanece intacto", si bien está "muy debilitado" por los ataques a su cúpula

Washington sostiene que las capacidades militares convencionales de Irán han quedado prácticamente destruidas, según declaró la directora de Inteligencia Nacional, quien advierte un aumento de tensiones internas mientras Teherán conserva opciones limitadas y continua su resistencia regional

Guardar

Antes de su intervención ante una comisión del Senado de Estados Unidos, la directora de Inteligencia Nacional, Tulsi Gabbard, optó por omitir la lectura de un párrafo en su declaración oral que sostenía que el programa de enriquecimiento nuclear de Irán había sido destruido durante la llamada guerra de los 12 días y que desde entonces no se habrían realizado esfuerzos por reconstruirlo. Según detalló Bloomberg, Gabbard decidió enfocarse en otros aspectos, lo que generó preguntas de los senadores y destacó el debate en torno a la situación actual de Irán tras los ataques militares recientes. De acuerdo con Bloomberg, ese episodio no solo expuso las tensiones en torno a la transparencia informativa, sino que también encuadra los desafíos que enfrenta la administración estadounidense en la comunicación y gestión de la información sobre Irán.

La directora Gabbard afirmó ante los senadores que, a pesar de que “el régimen iraní permanece intacto”, su posición resulta “muy debilitada” a raíz de los ataques sufridos tanto por su cúpula como por sus capacidades militares convencionales. Según publicó Bloomberg, Gabbard explicó que estas capacidades convencionales para proyectar poder militar han quedado “prácticamente destruidas”, dejando a Teherán con opciones limitadas para responder o influir en la región. Apuntó además que la economía iraní muestra signos de deterioro, lo que, a juicio de la funcionaria, podría derivar en un incremento de las tensiones internas.

Bloomberg consignó que Gabbard reiteró que, a pesar del daño significativo sufrido, tanto Irán como sus aliados mantienen ataques contra los intereses de Estados Unidos y de sus socios en Oriente Próximo. La directora de Inteligencia Nacional también expuso que, aunque el régimen ha perdido capacidad militar convencional y enfrenta un panorama interno complicado, no se han frenado del todo sus acciones dentro de la región.

La intervención de Gabbard abordó la cuestión del programa de misiles iraní. Según reportó Bloomberg, Irán habría demostrado su capacidad en lanzamientos espaciales y en diversas tecnologías asociadas, lo que podría facilitar a futuro el desarrollo de un misil balístico intercontinental viable con fines militares antes del año 2035. No obstante, la funcionaria advirtió que será necesario actualizar este análisis una vez se evalúe en profundidad el impacto de los recientes ataques estadounidenses en territorio iraní sobre las capacidades militares y tecnológicas de Teherán.

El medio Bloomberg también recogió las declaraciones de la directora Gabbard relativas a la recuperación del programa nuclear iraní. Expresó que, antes de la operación militar denominada “Furia Épica”, la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos evaluaba que Irán intentaba recuperarse de los graves daños sufridos en su infraestructura nuclear durante la guerra de los 12 días, y seguía sin cumplir con sus obligaciones ante la Agencia Internacional de Energía Atómica (OIEA), impidiendo el acceso del organismo a instalaciones consideradas clave. De acuerdo con Bloomberg, Gabbard sostuvo la postura de que Irán continuaba negando ese acceso incluso después de la operación militar estadounidense, lo que presentaba obstáculos persistentes para la supervisión internacional.

Durante la comparecencia, surgió un intercambio entre la directora de Inteligencia Nacional y el senador demócrata por Virginia, Mark Warner. Tal como reportó Bloomberg, Warner cuestionó el motivo por el cual Gabbard omitió leer el párrafo que declaraba destruido el programa de enriquecimiento nuclear de Irán en su declaración oral. Warner sugirió que la omisión podría estar relacionada con afirmaciones del presidente Donald Trump referidas a una “amenaza inminente” proveniente de Irán. Gabbard respondió que algunas partes del discurso se omitieron por cuestiones de tiempo.

En paralelo a estos acontecimientos, Bloomberg destacó la reciente dimisión de Joe Kent, quien se desempeñaba como director del Centro Nacional de Contraterrorismo estadounidense. Kent renunció alegando discrepancias con la administración del presidente Trump en relación con la guerra en Irán, a la que consideró no justificada y explicó que la decisión respondía “a la presión de Israel y su influyente lobby en Estados Unidos”. Kent afirmó que “no puedo, en conciencia, apoyar la guerra en curso en Irán. Irán no representaba una amenaza inminente para nuestra nación”, poniendo en entredicho las declaraciones oficiales sobre la inminencia de un ataque iraní a Estados Unidos.

Según Bloomberg, las posturas expuestas evidencian un entorno de debate intenso al interior de las instituciones estadounidenses respecto a la naturaleza y alcance de la amenaza que representa Irán, las consecuencias de los ataques sobre su estructura militar y la viabilidad de sus programas balísticos y nucleares. El análisis oficial describe a un régimen que, pese a mantenerse, enfrenta limitaciones agudas en su capacidad militar y afronta una economía con presiones crecientes, factores que podrían propiciar cambios en la dinámica interna y regional, aunque sin frenar totalmente su capacidad de resistencia y su actividad en el entorno de Oriente Próximo.