Guterres traslada a Araqchi su "profunda preocupación" por los efectos de la guerra de Irán en la región

Durante una llamada telefónica, António Guterres expresó su inquietud por el impacto económico y humanitario derivado de los combates, instando al respeto de las leyes internacionales, mientras Irán solicitó condena global ante los recientes ataques contra objetivos civiles

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El canciller iraní, Abbas Araqchi, señaló durante una conversación que las autoridades de la República Islámica ya habían advertido que cualquier ofensiva desde Washington contra el territorio de Irán provocaría una reacción directa sobre bases estadounidenses en zonas cercanas. Araqchi subrayó ante António Guterres que estos ataques responden al derecho de su país a la defensa, describiéndolos como necesarios según las normas internacionales. Esta postura se enmarca en un contexto de tensiones que continúan elevándose en la región, con consecuencias económicas y humanitarias, tema sobre el que el secretario general de Naciones Unidas manifestó preocupación.

Según reportó la Oficina del portavoz de la ONU, Guterres dialogó este martes por teléfono con Araqchi, expresando su inquietud ante el alcance regional del conflicto en el que Irán está involucrado. El secretario general incidió en los efectos negativos que tiene el enfrentamiento para la economía global, al tiempo que insistió en la relevancia del respeto a la legislación internacional y humanitaria, pidiendo que se evite cualquier acción contra civiles o infraestructuras no militares.

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De acuerdo con información aportada por la ONU, Guterres recordó a su interlocutor la importancia de que todas las partes involucradas observen con rigor el Derecho Internacional, que comprende el Derecho Internacional Humanitario. Además, hizo un llamado para que ninguna fuerza realice ataques que puedan poner en peligro a la población civil o afectar instalaciones esenciales para la vida cotidiana, como hospitales, escuelas o zonas residenciales.

En tanto, Araqchi puso énfasis en las recientes ofensivas estadounidenses e israelíes sobre territorio iraní, las cuales, según sus palabras, han tenido como blanco infraestructuras utilizadas por la población, como centros educativos, hospitales, viviendas, así como edificios y lugares catalogados como patrimonio. El jefe diplomático de Irán indicó públicamente que estos hechos representan una vulneración directa de los principios fundamentales del Derecho Internacional y del Derecho Humanitario.

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Según consignó Araqchi en sus redes sociales, solicitó a Guterres que tanto la comunidad internacional como las instituciones multilaterales establecieran una condena clara y firme frente a estos actos que identificó como ataques contra objetivos civiles. Insistió en que dicha condena resulta esencial para frenar actos similares en el desarrollo del conflicto y para salvaguardar los derechos humanitarios reconocidos en el plano internacional.

La conversación se enmarcó también en un intercambio donde Araqchi reivindicó la defensa nacional como una “responsabilidad fundamental e ineludible” del Estado iraní destinada a proteger tanto la seguridad como la vida de la ciudadanía local. De acuerdo con lo publicado por la ONU, reiteró que lo que denomina una “guerra impuesta” legitima la reacción iraní bajo los estándares aceptados por el Derecho Internacional.

El medio ONU Noticias detalló que, durante el diálogo, António Guterres mantuvo su postura de advertencia sobre los riesgos derivados de la escalada, apuntando a los daños generados en la economía y la estabilidad de la región, así como en el tejido social internacional. El secretario general, a través de un breve comunicado transmitido por su portavoz Stéphane Dujarric, insistió en el respeto a normas internacionales acordadas y al cese de hostilidades contra objetivos de carácter civil.

Araqchi reiteró la posición oficial de Teherán, que sostiene que las acciones militares recientes de Estados Unidos e Israel constituyen violaciones de derecho debido a sus consecuencias directas sobre la población y la infraestructura no militar. Subrayó que tales ataques, al estar dirigidos contra hospitales, escuelas y monumentos históricos, trascienden el ámbito bélico y afectan elementos esenciales para la vida diaria y la identidad cultural iraní.

La petición de Araqchi ante Guterres incluyó un reclamo expreso para que las organizaciones internacionales respondan con firmeza y condenen estos hechos, acorde a lo divulgado tanto por la ONU como por los comunicados de las autoridades iraníes. Señaló que una respuesta internacional proporcionada sería clave para contener futuros episodios similares y para proteger los principios básicos de la legalidad internacional.

Tal como publicó la ONU, durante la llamada, ambos interlocutores abordaron el principio de legítima defensa invocado por Teherán frente a lo que describe como una agresión extranjera. Esta argumentación, según la versión iraní, se apoya en la obligación estatal de garantizar la protección y la seguridad de sus habitantes frente a amenazas externas.

El intercambio entre Guterres y Araqchi refleja el complejo escenario diplomático y militar en el que se encuentra la región, donde las represalias y advertencias públicas se suceden mientras organismos internacionales instan a frenar los ataques a bienes civiles y los representantes de los países implicados reclaman el cumplimiento de las convenciones internacionales. El secretario general de la ONU, de acuerdo con lo difundido por la Oficina de su portavoz, mantiene activo un llamamiento al diálogo y a la contención, en busca de una solución que reduzca el impacto humanitario y económico que ya afecta a amplias zonas del entorno regional.

Las declaraciones oficiales de ambas partes recogen la preocupación central por el bienestar de la población, la protección de la infraestructura crítica y el respeto a los principios rectores del derecho internacional. Tanto la ONU como el Ministerio de Exteriores iraní insisten en que el conflicto actual tiene dimensiones que superan la confrontación bélica y que su impacto ya se extiende a dimensiones humanitarias y económicas de alcance internacional.