
Durante los últimos días, Irene Rosales evitó ofrecer declaraciones a los medios tras su reciente exposición pública sobre las dificultades experimentadas en su matrimonio con Kiko Rivera. Según informó el medio ¡De Viernes!, la influencer sevillana compartió detalles acerca del proceso de desgaste que atravesó la relación, reconoció el impacto de diversas infidelidades y señaló cómo estos hechos influyeron en la dinámica familiar antes del divorcio.
Tal como publicó ¡De Viernes!, la entrevista de Rosales surge siete meses después de haberse separado del DJ, en un momento en que circulan informaciones sobre una posible solicitud de custodia compartida por parte de Rivera respecto a las dos hijas que ambos tienen en común. Este nuevo escenario podría derivar en un proceso legal para determinar la custodia, lo que añade complejidad al desarrollo de su divorcio.
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Durante su conversación televisiva, Rosales expresó que la relación con Kiko Rivera se había deteriorado gradualmente por la reiteración de infidelidades. Explicó que esta situación llevó a ambos a compartir la convivencia como si fuesen compañeros de piso y no una pareja sentimental. La sevillana puntualizó que fue ella quien percibió primero que la relación carecía de futuro, aunque precisó que Rivera fue quien planteó la separación de manera explícita. Así lo testimonió: "Esa relación llevaba muerta mucho tiempo, teníamos un concepto de matrimonio muy equivocado. Cogí más el papel de madre que el de mujer y eso destruye el matrimonio", relató la entrevistada, según detalló ¡De Viernes!.
El medio también consignó que Irene Rosales manifestó dolor por comentarios realizados por su exmarido, quien, al referirse a su actual pareja Lola García, llegó a comparar a las dos mujeres diciendo que era como elegir “entre un Twingo y un Ferrari". Estas palabras, relató la sevillana, le resultaron especialmente ofensivas, aunque no quiso ahondar en si la llegada de García a la vida de Rivera pudo haber influido en un empeoramiento reciente de la relación entre los padres de las menores.
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Preguntada sobre los rumores de un conflicto inminente por la custodia de sus hijas, Irene Rosales evitó ofrecer detalles. "No puedo hablar, perdonadme", respondió tajante, optando por no confirmar ni desmentir la posibilidad de que aquellas diferencias con Rivera puedan judicializarse en el futuro próximo. De acuerdo con ¡De Viernes!, la sevillana también rehusó emitir comentarios sobre una posible reconciliación entre Kiko Rivera e Isabel Pantoja, madre del DJ, o sobre si percibía una relación causal entre ese acercamiento y su separación.
Rosales se mostró esquiva y reacia a responder a las preguntas de la prensa durante sus apariciones públicas posteriores a la entrevista. El medio ¡De Viernes! describió cómo su actitud distanciada y sus respuestas escuetas generaron expectativas sobre el contenido que abordará en su próxima participación en el plató del programa emitido por Mediaset.
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Según reportó ¡De Viernes!, Irene Rosales tampoco ofreció precisiones sobre si acudirán o no a juicio para dirimir la custodia de sus hijas, limitándose a comentar en tono cerrando el tema: "Está todo bien gracias", sin más aclaraciones. La expectación alrededor de su caso permanece vigente ante la falta de información concreta sobre futuros pasos judiciales o personales entre los protagonistas.
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