Investidura de Kast reúne menos aliados y mide su peso en la ultraderecha global

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Sebastián Silva

Santiago de Chile, 9 mar (EFE).- La investidura del ultraderechista José Antonio Kast como nuevo presidente de Chile reunirá a menos aliados de los esperados, luego de que varios líderes de la ultra mundial descartaran asistir a la ceremonia, mientras Estados Unidos enviará una delegación de bajo perfil.

Además de la líder opositora venezolana María Corina Machado, confirmaron su asistencia al acto del 11 de marzo autoridades latinoamericanas como los presidentes de Argentina, Javier Milei; de Bolivia, Rodrigo Paz; de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva; y de Ecuador, Daniel Noboa.

También participarán el Rey Felipe VI de España y funcionarios de diversos Gobiernos, aunque no asistirán figuras clave de la ultraderecha internacional como el presidente de El Salvador, Nayib Bukele; la primera ministra de Italia, Georgia Meloni; o el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.

La presencia del principal asesor en política exterior de Donald Trump era uno de los gestos diplomáticos esperados por la derecha chilena y el entorno de Kast, pero el contexto internacional marcado por conflictos e inestabilidad relegó el evento a un segundo plano.

El ultraconservador chileno de 60 años deberá además definir su rol en el escenario regional y equilibrar sus afinidades ideológicas con Estados Unidos con el cuidado de las relaciones con China, principal socio comercial del país sudamericano.

La figura de Kast se ha movido durante años en redes políticas vinculadas a la derecha radical internacional, con referentes en Europa y América Latina que han influido en su trayectoria política y discursiva.

Recientemente participó en Estados Unidos en una reunión denominada 'Escudo de las Américas', espacio convocado por Trump que reunió a más de una decena de presidentes latinoamericanos ideológicamente afines para abordar temas de seguridad y consolidar la influencia de Washington en la región.

El académico de la Universidad de Chile Gilberto Aranda sostiene que el posicionamiento actual del presidente electo responde también a una adaptación de su discurso político.

"Kast cambió su retórica del decadentismo, una que denunciaba que derecha ha tranzado con la izquierda y por tanto habría que ir a una restauración, por una de emergencia", explicó.

"Ese cambio se dio poco antes de la última campaña presidencial, en la que la retórica por ejemplo respecto de temas migratorios siguió idéntica, pero se pasó a una de estado de emergencia, donde habría que enfrentar un casos que hace que la calidad de vida se deteriore", añadió.

En ese marco, el académico ubica a Kast dentro de una red de referentes políticos internacionales con los que comparte afinidades ideológicas.

"Sus principales referentes han sido el Vox de España, en su momento Jair Bolsonaro de Brasil, algo más lejos de la radicalidad que ha mostrado el frente nacional francés", señaló.

Para el analista y académico de la Universidad Diego Portales Rodrigo Espinoza, la llegada de Kast al poder se inserta en una tendencia más amplia en la región.

"Su arribo robustece el proyecto de derechas radicales en América Latina. Si bien no es una derecha anti-establishment como en Argentina o como ocurrió con Bolsonaro hace unos años, sí adhiere en el plano internacional a una agenda que es de carácter conservadora, más allá de la promesa del presidente electo de no dar la batalla cultural", afirmó.

Espinoza agregó que, en ese contexto, Chile puede pasar a formar parte de un entramado político con vínculos globales y el próximo "será un gobierno bien alineado con las políticas de Donald Trump y, por otra parte, muy alineado con las políticas de Viktor Orbán en Hungría y Giorgia Meloni en Italia. Se puede proyectar entonces el caso de Chile como un país más que se suma a una tendencia con énfasis en seguridad y retroceso de agenda de derechos sexuales, reproductivos e identitarios".

Más allá del posicionamiento ideológico del futuro gobierno, uno de los principales desafíos en política exterior será la relación con las dos mayores potencias mundiales.

Espinoza advierte que la rivalidad entre Estados Unidos y China será uno de los factores que condicionará el margen de acción del próximo mandatario.

"La polémica del cable submarino entre China y Chile despertó los resguardos por parte de la diplomacia norteamericana y puso en jaque al próximo gobierno respecto al qué hacer", señaló.

El académico sostiene que esa disputa geopolítica podría situar a la futura Administración en una posición compleja, considerando los vínculos económicos y políticos del país con ambas potencias.

"Una vez que asuma, el presidente no puede ignorar que China es el principal socio comercial de Chile, así que probablemente va a tener que estar en una posición más dialogante con ambos países y tratando de conciliar intereses, más allá de sus preferencias políticas", concluyó. EFE

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