El banco ING no logra vender su filial en Rusia por bloqueo de permisos por el Kremlin

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La Haya, 9 mar (EFE).- El banco neerlandés ING sigue sin poder desprenderse de su filial en Rusia debido a las trabas impuestas por el Kremlin, que está bloqueando la salida de varias entidades occidentales para mantener el acceso del país al sistema internacional de pagos.

El grupo sigue tratando de deshacerse de la filial en Rusia, aseguró este lunes un portavoz del banco al diario neerlandés Financieele Dagblad (FD), tras la publicación esta mañana del informe anual del banco, que muestra que las operaciones de ING en territorio ruso continúan generando beneficios.

El consejero delegado de ING, Steven van Rijswijk, ya indicó hace tres años ante el Parlamento neerlandés, tras la agresión rusa a Ucrania, que el banco no veía futuro en Rusia y que trabajaba para abandonar el mercado, pero la entidad sigue hoy sin poder completar su retirada del país.

“La venta depende de la aprobación de los reguladores rusos y del gobierno, lo que hace que el resultado sea incierto”, señaló el portavoz, quién subrayó que la intención del banco sigue siendo completar la venta de ING Rusia lo antes posible.

Moscú no ha respondido a las consultas sobre el proceso, lo que mantiene la salida de ING de Rusia en el aire.

Tras las sanciones, los bancos rusos perdieron el acceso al sistema internacional de pagos SWIFT, por lo que las entidades extranjeras que siguen en Rusia son uno de los pocos canales disponibles para realizar pagos internacionales, incluido de importaciones, o transferir dinero al exterior.

Este papel necesario explica, según FD, por qué el Kremlin no facilita la salida de ING, un problema que afecta a varios bancos occidentales que todavía operan en Rusia.

ING tenía previsto cerrar la venta de su filial rusa en el tercer trimestre de 2025 a la empresa Global Development JSC, propiedad de un inversor ruso, pero la operación no pudo completarse porque la compañía no consiguió los permisos necesarios, y es poco probable que los consiga este año.

La entidad advirtió que no puede retirar ni beneficios ni capital de su filial y prevé que la venta, si finalmente se concreta, supondrá una pérdida neta de unos 800 millones de euros.

Mientras trata de vender su filial, ING continúa creciendo en Rusia: en 2025, los activos totales en el país aumentaron un 42,1% hasta alcanzar 1.086 millones de euros, mientras que las ganancias brutas se elevaron un 58,6% hasta 157 millones de euros.

El banco pagó además 35 millones de euros en impuestos al Gobierno ruso durante el último año.

La entidad atribuye el aumento de los beneficios a la obligación legal de aceptar los depósitos de sus clientes actuales. “Solo podemos depositar estos fondos en el banco central ruso. La tasa de interés actualmente es del 15,5%, y fue incluso más alta en 2025”, agregó.

El banco también señaló que el fortalecimiento del rublo contribuyó a mejorar los resultados y que el aumento de empleados -hasta 157 puestos a tiempo completo- se debe al trabajo adicional necesario para preparar una posible venta. EFE