Miles de mujeres marchan en Madrid con la Comisión 8M contra el patriarcado, el fascismo, la guerra y el racismo

Centenares de participantes recorren la capital este domingo 8 de marzo, coreando consignas como “no a la guerra” y “fuera acosadores”, exigiendo equidad, derechos para todas e inclusión frente a discursos excluyentes, según organizaciones convocantes

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En la zona de Cibeles, las voces corearon peticiones de dimisión para Isabel Díaz Ayuso y expresaron rechazo al Ayuntamiento de Madrid, mientras el colectivo manifestante denunció la actuación de lo que denominan "fondos buitres" y defendió el padrón municipal como un derecho. Así se desarrolló uno de los momentos más intensos de la manifestación del 8 de marzo en Madrid, donde miles de personas se congregaron para defender la equidad, la inclusión y la protección de los derechos fundamentales.

De acuerdo con Europa Press, unas 150.000 personas participaron en la marcha organizada por la Comisión 8M en el Paseo del Prado. El grito de "que tiemblen los fascistas" se escuchó junto con otras consignas contra el patriarcado, la guerra y el racismo. Las organizadoras enfatizaron el carácter “inclusivo” del evento, en contraste con el organizado por el Movimiento Feminista de Madrid. La convocatoria arrancó poco después de las 12:30 del domingo 8 de marzo, encabezada por una pancarta con el lema "Feministas Antifascistas. Somos más. En todas partes". Entre los cánticos predominantes figuraron “feministas antirracistas”, “arriba el feminismo que va a vencer” y mensajes en defensa de la paz, como “no a la guerra”. Carteles sostenidos por las manifestantes rezaban frases como “no es no también a la guerra”.

Las portavoces de la Comisión 8M declararon a Europa Press, antes del inicio de la marcha, que la movilización surgía de una “rabia organizada” y tenía como objetivos defender los derechos de todas las personas frente a discursos de exclusión. Explicaron que la marcha se organizó bajo el rechazo a la guerra en todas sus formas y la exigencia de que no se persiga a ninguna por su identidad, origen o condición legal.

Según detalló el propio medio, la marcha realizó varias paradas temáticas. La primera, situada en Neptuno, se centró en la cuestión de Palestina y abordó el antimilitarismo, punto en el que se sumaron reclamos de alto al fuego y se enfocó la atención en conflictos armados y sus consecuencias sobre la población civil. Posteriormente, entre Neptuno y Cibeles, la movilización se detuvo para destacar el antirracismo y la regularización de las personas migrantes.

La tercera parada tuvo como eje la denuncia de la violencia y la defensa de los derechos sexuales y reproductivos. Allí, las participantes recordaron, al grito de “no son muertas, son asesinadas”, a las víctimas de feminicidio, insistiendo en la necesidad de políticas y recursos para proteger a quienes enfrentan violencia de género. También se visibilizó la situación de mujeres perseguidas por carencia de documentos o por el uso del hiyab, reclamando protección y garantías de derechos para todas sin distinción.

Frente al Ministerio de Igualdad, se desarrolló la última parada de la manifestación. Según lo publicado por Europa Press, la concentración apuntó a la consolidación de la Ley Trans y señaló aspectos relacionados con subvenciones y la actuación institucional en temas de igualdad y derechos. Además, se exigió la retirada de “acosadores de las instituciones”, denunciando la permanencia de comportamientos discriminatorios en diferentes ámbitos de la administración pública.

Las críticas a la inacción de las autoridades y el señalamiento a quienes niegan el alcance de los problemas de desigualdad también formaron parte de la agenda expresada a lo largo del recorrido. Las organizadoras lamentaron lo que califican como falta de respuesta adecuada por parte de los poderes públicos a las demandas vinculadas, entre otras, con la vivienda y la regularización. “El padrón es un derecho” fue una de las consignas que pudo leerse y escucharse cerca de Cibeles, denunciando obstáculos a la inscripción municipal de personas migrantes y reclamando medidas para garantizar el acceso pleno a todos los servicios públicos.

Tal como consignó Europa Press, la Comisión 8M planteó abiertamente su rechazo a la violencia en cualquiera de sus formas y reclamó un feminismo transversal y plural, insistiendo en la necesidad de inclusión y en denunciar los discursos que dejan fuera a parte de la población. El evento recordó a las víctimas de asesinatos machistas y elevó la petición de justicia por estas tragedias.

A lo largo del recorrido, los carteles y las consignas reflejaron preocupación sobre fenómenos sociales y políticos como el patriarcado, el racismo, la exclusión institucional y la violencia. El rechazo a la guerra, al fascismo y a las formas de opresión apareció reiteradamente dentro de la movilización, entre tambores y cánticos. Manifestantes expresaron en repetidas ocasiones que el objetivo de la jornada era que todas las voces feministas, en su diversidad, tuvieran representación y espacio en las calles.

En la manifestación también se diferenciaron de otras convocatorias al recalcar tanto su carácter inclusivo como la defensa de los derechos de “todas y de todes”, una posición remarcada en declaraciones recogidas por Europa Press. Distintas intervenciones en las paradas de la marcha insistieron en la intersección de luchas contra el racismo, la discriminación de género, la transfobia y la persecución legal.

Las participantes insistieron en la urgencia de abordar la violencia institucional y la pasividad de los organismos públicos en la protección de las mujeres y de grupos vulnerables. Según lo publicado por Europa Press, la reivindicación de políticas más activas en defensa de los derechos sexuales y reproductivos y en la obtención de derechos para las personas trans y migrantes ocupó un lugar destacado en el cierre de la protesta. La Comisión 8M concluyó solicitando un compromiso institucional sostenido con la igualdad y la diversidad en todos los ámbitos de la sociedad.