
El lema “No a la guerra” marcó el cierre de las principales manifestaciones del Día Internacional de la Mujer en España, donde participantes expresaron rechazo tanto al conflicto armado como a las múltiples formas de violencia y desigualdad estructurales, mientras demandaron el avance en derechos laborales y sociales. Según informó Europa Press, el 8 de marzo miles de mujeres y simpatizantes salieron a las calles en distintas ciudades españolas, poniendo en el centro de sus protestas los riesgos derivados del auge de movimientos reaccionarios y el impacto de la guerra en sus vidas.
En Madrid, la jornada resultó especialmente significativa por la cabida de dos movilizaciones simultáneas: una organizada por la Comisión 8M, que según datos de la Delegación del Gobierno reunió a unas 24.000 personas —con cifras ampliadas a 160.000 por las organizadoras— y otra impulsada por el Movimiento Feminista de Madrid, a la que asistieron aproximadamente 11.000 personas conforme a la Policía Nacional, aunque las convocantes elevaron el cálculo a 20.000. El medio Europa Press detalló que ambas marchas compartieron el “No a la guerra” como eslogan, pero se diferenciaron en sus enfoques reivindicativos, desde la denuncia contra el patriarcado y el racismo hasta el rechazo al burka y la abolición de la prostitución.
Las consignas coreadas a lo largo de la capital madrileña incluyeron mensajes como "Arriba todas a luchar, con las guerras vamos a acabar", "De Madrid a Gaza la lucha no se aplaza" e "Israel genocida de mujeres palestinas", mostrando el enlace que establecieron las participantes entre la agenda feminista y los conflictos internacionales. La reciente irrupción de un nuevo episodio bélico tras ataques de Estados Unidos e Israel a Irán fue recogida en las proclamas y pancartas, un punto subrayado durante la semana por el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, según consignó Europa Press.
En Barcelona, la cifra de participantes estimada por la Guardia Urbana rondó las 22.000 personas en la manifestación matutina, articulada bajo el lema "Ante el imperialismo colonial y fascista: lucha transfeminista". Según publicó Europa Press, el manifiesto leído al terminar la marcha rechazó la "persecución migratoria de Trump y su ICE criminal", denunció acciones militares de Estados Unidos y criticó situaciones en países como Venezuela, Cuba, Groenlandia, Ucrania, Palestina, Rojava, Irán, Afganistán, Líbano, Congo, Sudán y Nigeria. También en Barcelona, una movilización alternativa congregó a unas 1.400 personas para exigir la abolición de la prostitución y alertar sobre el "borrado de mujeres".
La participación en otras comunidades autónomas también mostró una amplia respuesta. En Valladolid, alrededor de 6.000 asistentes, según la Subdelegación del Gobierno, se sumaron a la convocatoria con proclamas por paz, igualdad y libertad, como "con ropa, sin ropa, mi cuerpo no se toca" y "estamos hasta el culo de tanto machirulo". La ministra de Igualdad, Ana Redondo, originaria de la ciudad, formó parte del contingente. Europa Press recogió que en Castilla-La Mancha se realizaron manifestaciones en diferentes ciudades, donde se escucharon lemas en favor del “No a la guerra”, empleo digno y contra la precariedad laboral de las mujeres.
En otras ciudades de la región, como Albacete y Guadalajara, la asistencia estuvo marcada por cánticos que recalcaron la importancia del apoyo mutuo entre mujeres y de la lucha contra los feminicidios, mientras que en Guadalajara se resaltó la consigna "Feminismo contra el rentismo". En Extremadura, cientos de mujeres recorrieron las principales arterias de Mérida, Badajoz y Cáceres, señalando la necesidad de alcanzar la igualdad efectiva.
El movimiento feminista en la Región de Murcia impulsó una marcha que sumó alrededor de 15.000 personas, según las convocantes, apoyadas por más de 20 asociaciones, sindicatos, partidos políticos y organizaciones sociales. Simultáneamente, en Navarra unas 10.000 personas participaron en la manifestación de Pamplona, en la que se llamaba a “tejer alianzas” con movimientos antirracistas, en solidaridad con Palestina y las personas vulnerables, buscando construir “un mundo mejor”, según recogió Europa Press.
En Zaragoza, miles de manifestantes protagonizaron una movilización reivindicativa en la que persitió el uso masivo del color morado para simbolizar la causa feminista, mientras las consignas apelaban a la perseverancia en la lucha por la igualdad y el rechazo al uso del feminismo para legitimar guerras, según manifestó el Movimiento Feminista de Euskal Herria, que a su vez llenó las calles de Bilbao.
Cantabria registró cerca de 6.000 manifestantes en Santander, según datos oficiales, en un acto acompañado por el recuerdo a las seis víctimas del accidente de El Bocal ocurrido días atrás. Galicia también albergó marchas bajo la convocatoria de la Confederación Intersindical Galega (CIG), donde la secretaria Susana Méndez denunció la persistencia de la precariedad, temporalidad y salarios más bajos entre las mujeres trabajadoras.
En Baleares, la movilización convocada por el Moviment Feminista de Mallorca reunió a cerca de 2.000 personas en Palma con el propósito de visibilizar los efectos negativos de la entrada de la extrema derecha en las instituciones sobre los derechos de las mujeres. Las demandas de igualdad y denuncia de retrocesos en materia social y laboral dominaron la jornada, entre pancartas y consignas orientadas a la resistencia frente a la violencia y la discriminación.
Asturias sumó otra manifestación bajo el lema "Ni la tierra ni las mujeres somos territorio de conquista", concluyendo con la lectura de un manifiesto que hizo hincapié en la necesidad de mantener la lucha contra la violencia machista en todas sus dimensiones. La manifestación de Logroño, impulsada por la Plataforma 8M, contó con aproximadamente 2.000 participantes según la Policía Nacional, y centró su mensaje en la memoria, la igualdad y la oposición al fascismo.
El archipiélago canario organizó dos de las principales movilizaciones en Palmas de Gran Canaria y Santa Cruz de Tenerife. Las manifestaciones se convocaron bajo los lemas “Feministas en resistencia contra la ofensiva patriarcal” y “Feministas imparables: ¡tumbemos el fascismo!”, respectivamente, y sirvieron para reiterar el rechazo a las agresiones imperialistas y solidarizarse con mujeres palestinas y saharauis, detalló Europa Press.
Las movilizaciones del 8M de 2026, según recopiló Europa Press, reflejaron las múltiples aristas de la agenda feminista en el país, abarcando la igualdad de derechos, el rechazo a las guerras y los movimientos reaccionarios, la denuncia de la precariedad laboral y la defensa de los colectivos más vulnerables, demostrando la continuidad, diversidad y alcance de las luchas impulsadas en buena parte del territorio español.
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