Garamendi avisa: los aranceles pueden ser "cosa de niños" comparado con el impacto de la guerra en Irán

El líder de la patronal advierte que las disputas comerciales de Washington, sumadas al conflicto en Oriente Próximo, pueden poner en peligro exportaciones, inversiones tecnológicas y suministro energético esenciales para la economía española, además de complicar alianzas estratégicas internacionales

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El presidente de la Confederación Española de Organizaciones Empresariales (CEOE), Antonio Garamendi, resaltó que España concentra una significativa inversión en Estados Unidos, cercana a los 80.000 millones. Además, Estados Unidos representa, según informó Europa Press, el principal inversor en España, aportando el 20% del total, mientras que otros actores internacionales como Abu Dhabi y Qatar han canalizado miles de millones de euros en empresas españolas. Este escenario global, advirtió Garamendi, requiere atención dada la posibilidad de que movimientos geopolíticos y económicos puedan alterar la dinámica de inversiones y exportaciones del país.

Según recogió Europa Press en declaraciones del dirigente empresarial, los actuales aranceles estadounidenses sobre productos españoles generan inquietud, pero la preocupación mayor radica en el impacto potencial de una escalada del conflicto en Oriente Próximo sobre la economía española. Garamendi explicó que la gravedad de los aranceles reside en el aumento del precio de los productos, como el vino y el aceite, al incluir un porcentaje adicional a su costo. Sin embargo, aclaró que el conflicto en Oriente Próximo podría tener consecuencias más profundas, ya que podría desincentivar totalmente la compra de productos españoles por parte de Estados Unidos si se instala la percepción de que España no es un socio confiable.

El presidente de la patronal detalló que la imagen internacional de España es determinante para las decisiones empresariales, tanto para vender productos como para atraer inversiones extranjeras. Insistió en que la percepción de que España toma decisiones políticas motivadas por asuntos internos podría desalentar la presencia española en el mercado estadounidense, además de condicionar futuras inversiones y oportunidades de negocio en ese país.

Garamendi, de acuerdo con Europa Press, mencionó que hasta ahora no tiene constancia de que operaciones bilaterales se hayan detenido a raíz de las amenazas del presidente estadounidense Donald Trump de suspender los lazos comerciales con España, aunque admitió la posibilidad de que suceda si se profundizan los desacuerdos. Añadió que la economía española mantiene una importante dependencia de Estados Unidos en las áreas tecnológica y energética. Señaló que el 30% del gas que llega a España procede de ese país, comparado con el 17% del año 2024, cuando se permitían compras a Rusia. Recordó que la prohibición de importar gas ruso impulsó la cuota estadounidense hasta superar el 30%, y expuso que, además, España debate el cierre de sus centrales nucleares, lo que aumenta la vulnerabilidad energética.

Sobre el sector tecnológico, Garamendi argumentó que España depende por completo de Estados Unidos. Citó el ejemplo de la fragata española recientemente enviada, cuyos sistemas, al igual que el armamento, la digitalización y la logística, dependen de tecnología americana. "Como no contemos con Estados Unidos dentro de poco tiempo, es que ni funciona", afirmó el dirigente empresarial, según transcribió el medio Europa Press.

En el ámbito de la defensa, Garamendi se refirió a un problema relevante para la posición internacional de España. Sostuvo que la negativa a invertir el 5% del Producto Interior Bruto en defensa, como solicita Trump, "ha enfadado a todo el mundo". Explicó en conversaciones con colegas europeos en BusinessEurope, organización en la que ejerce como vicepresidente, que los socios comunitarios expresan apoyo a España pero detectan problemas derivados de debates internos. Indicó que en el país existe una preferencia social por coordinarse con Europa, aunque puntualizó que la Unión Europea apuesta por reforzar su capacidad de defensa común.

Según consignó Europa Press, Garamendi argumentó que la realidad internacional exige que los países europeos estén alineados en materia de defensa y no dependan exclusivamente de la protección ajena. Expuso que los sistemas Patriot, clave para la protección frente a ataques con misiles, son de origen estadounidense. Añadió que Alemania, Francia e Italia siguen estrategias distintas a la española en cuestión de inversión en defensa. Alertó que la constitución de un sistema propio europeo en esta materia podría tardar varias décadas, por lo que España debería empezar a integrarse en esa dinámica.

El dirigente empresarial subrayó que todas estas circunstancias contribuyen a un entorno en el que las decisiones estratégicas de España pueden tener consecuencias amplias tanto para el comercio exterior como para la seguridad energética y tecnológica. Insistió en que todas las grandes potencias y actores económicos internacionales están atentos a la posición de España en el tablero internacional, lo que obliga a considerar los efectos que pueden derivarse de decisiones basadas solo en intereses internos, tal como publicó Europa Press.