Catar avisa de que la guerra puede hundir la economía al paralizar las exportaciones de energía

El ministro catarí de Energía advierte que la continuidad del conflicto en Oriente Próximo podría generar una crisis energética global, provocando una escalada inédita en los precios y graves interrupciones en la producción, el comercio y los mercados internacionales

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Según explicó el ministro de Energía de Catar, Saad al-Kaabi, en caso de proseguir el conflicto bélico en Oriente Próximo, la interrupción de las exportaciones de energía desde la región podría impactar profundamente en la producción mundial, el comercio y los mercados internacionales. De acuerdo con el Financial Times, al-Kaabi subrayó que si las hostilidades no cesan de forma inmediata, los principales países exportadores del Golfo podrían verse obligados a cesar operaciones en cuestión de semanas, generando un aumento abrupto en los precios globales del petróleo y un efecto cascada sobre diversas industrias.

El medio británico Financial Times detalló que, incluso en el supuesto de un alto el fuego, el restablecimiento completo del suministro de gas y petróleo podría demorarse semanas o meses. Este escenario cobró mayor relevancia tras el ataque con drones iraníes contra la mayor planta de gas natural licuado de Catar, lo que forzó a QatarEnergy a invocar la figura de fuerza mayor, un mecanismo que permite suspender compromisos contractuales por causas externas como conflictos armados. Como resultado, los mercados internacionales de energía comenzaron a registrar señales claras de inestabilidad.

Tal como consignó el Financial Times, la escalada tras los ataques de Israel y Estados Unidos hacia objetivos en Irán generó inquietud sobre la posibilidad de que la región suspenda casi por completo sus ventas de energía al exterior, lo que, en opinión del ministro catarí, amenazaría con colapsar la economía global. El Brent, el principal indicador petrolero de referencia en Europa, se negoció recientemente a 89,52 dólares por barril, el mayor valor en lo que va del año. Esta cifra representa un incremento del 5% en la última semana y una subida del 23% desde el periodo más bajo, alcanzando el ritmo de crecimiento más acelerado desde 2020. Según la advertencia de al-Kaabi recogida por Financial Times, de persistir las tensiones, el barril podría superar los 150 dólares.

Saad al-Kaabi indicó que la suspensión de exportaciones energéticas no solo incidiría en los mercados de materias primas, sino que tendría consecuencias directas sobre la fabricación y el comercio internacional. El ministro declaró al Financial Times: “Esto hundirá las economías del mundo”. Añadió que, de mantenerse la situación, otros países productores del Golfo evaluarían declarar la fuerza mayor para ampararse ante posibles incumplimientos contractuales, recalcando que la decisión corresponde a cada Estado en función de los riesgos a los que se enfrenten.

El ministro catarí afirmó, según el Financial Times, que aunque las ventas de gas de Catar hacia Europa representan una fracción del suministro total, el continente podría verse perjudicado si los compradores asiáticos ofrecen precios más competitivos y absorben los volúmenes disponibles. La crisis podría agudizarse si otros actores regionales tampoco logran cumplir con sus contratos internacionales, profundizando el desabastecimiento en Europa.

El Financial Times aclaró que la declaración de fuerza mayor ofrece una exención legal para que empresas y gobiernos dejen de cumplir temporalmente sus acuerdos de suministro por motivos ajenos a su voluntad, como puede ser la escalada militar. Esta medida, según el diario, no solo afecta al comercio energético, sino que traslada incertidumbre a los sectores turístico, industrial y comercial a escala global. Las bolsas internacionales han mostrado volatilidad ante la perspectiva de interrupciones prolongadas en el flujo energético.

A estas advertencias se sumó la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, quien señaló ante BloombergTV, según reportó Europa Press, que un incremento sostenido en los precios de la energía constituye un riesgo clave para la estabilidad económica. Georgieva precisó: “Si se produce un aumento del 10% en los precios de la energía y este se mantiene durante un año, la inflación subiría 40 puntos básicos y el crecimiento se desaceleraría entre 0,1 o 0,2 puntos porcentuales”. También destacó que el alcance del impacto dependerá tanto de la extensión como de la intensidad de las hostilidades en la región.

Europa Press informó que Georgieva mencionó la necesidad de que los bancos centrales vigilen de cerca las fluctuaciones de precios y de divisas. Recomendó también a las autoridades fiscales que gestionen con prudencia sus reservas, reforzándolas durante periodos de relativa estabilidad, para poder afrontar con mayor solidez los choques externos. La alta ejecutiva del FMI sostuvo que la crisis ya ha tenido efectos como el encarecimiento generalizado de los suministros energéticos, el daño a la confianza empresarial y la disrupción del turismo y el comercio internacional.

De acuerdo con Financial Times, la inquietud actual entre analistas y gestores de mercado radica en la vulnerabilidad estructural de la economía global ante alteraciones en el suministro energético procedente de Oriente Próximo. El riesgo de que otros gobiernos del Golfo adopten en breve medidas similares a la fuerza mayor, según publicaron tanto el Financial Times como Europa Press, aumentaría la presión sobre mercados energéticos y contractuales, amenazando con repuntes súbitos en la inflación y restricciones en la oferta para el sector industrial.

El informe del Financial Times también abordó la reacción de los agentes internacionales, los cuales han reforzado los llamados a la cautela y la cooperación multilateral en un contexto de volatilidad creciente. Según el análisis de ambos medios, la continuidad de la escalada militar podría dejar al sistema económico global expuesto a restricciones severas de suministro, agravando las dificultades para las economías dependientes de importaciones energéticas y dificultando las previsiones sobre el comportamiento de los precios internacionales.