
Según detalló la revista Lecturas, la posibilidad de que Kiko Rivera y su expareja, Irene Rosales, se enfrenten en un proceso judicial por la custodia de sus hijas Ana y Carlota ha generado interrogantes y especulación en el entorno mediático. El medio consignó que la solicitud de custodia compartida presentada por el DJ se encontró con la negativa de Rosales, quien se mantiene firme en que las niñas, residentes habituales en su domicilio de Castilleja de la Cuesta desde la separación de la pareja a finales de agosto de 2025, no vean alterada su rutina diaria, la cual hasta ahora ha permitido una flexibilidad casi total en el régimen de visitas de Rivera.
De acuerdo con la información publicada por Lecturas, la influencer Irene Rosales ha mostrado reticencias frente a cualquier modificación en el convenio regulador preexistente, estableciendo como prioridad la estabilidad y el entorno habitual de sus hijas. Rivera, por su parte, ha preferido no realizar declaraciones extensas a la prensa sobre este asunto. Cuando los medios le consultaron directamente sobre la posibilidad de verse inmerso en una batalla legal con Rosales, el hijo de Isabel Pantoja se limitó a responder: “Hay que informarse bien, chicos. Infórmense bien”, evitando entrar en detalles sobre el alcance y el contenido de un posible litigio.
En las últimas apariciones públicas, Kiko Rivera ha optado por mostrarse en un tono distendido y sin signos de preocupación, según reportó el medio. El DJ fue captado junto a su pareja actual, Lola García, realizando compras en un supermercado próximo a su hogar, proyectando una actitud relajada. Esta escena contrasta con la atención mediática respecto a su situación familiar, pues mientras se multiplican los rumores, Rivera ha optado por no aportar aclaraciones adicionales ni comentar sobre la relación actual que mantiene con su exmujer.
El medio Lecturas también comunicó que, durante este periodo de cuestionamientos, Rivera ha evitado responder sobre el supuesto impacto que Lola García tendría en la relación entre él e Irene Rosales. Ante preguntas relacionadas con posibles tensiones o desencuentros que Lola podría haber generado entre la expareja, Rivera escogió el silencio como respuesta, sin ofrecer declaraciones al respecto.
Por otro lado, la atención mediática ha aumentado ante la próxima intervención de Irene Rosales en un plató televisivo. Según avanzó Lecturas, la influencer planea abordar públicamente episodios de infidelidad durante su matrimonio con Rivera en una entrevista prevista para emitirse este viernes en el programa “¡De Viernes!”. Durante la promoción de la esperada intervención, Rosales expresó que “no podía pedir respeto a la infinidad de personas que la llamaban ‘cornuda’ porque el primero que no la respetaba era su marido”, una declaración que apunta de manera directa hacia la conducta de Kiko Rivera durante su relación.
El contexto y las declaraciones vertidas en medios de comunicación han incrementado la expectación sobre una posible resolución judicial y sobre el efecto que podrían tener los testimonios públicos respecto a la vida privada de la expareja. A pesar de las reiteradas solicitudes de comentarios, ni Rivera ni Rosales han emitido aclaraciones oficiales o confirmado un futuro proceso legal, manteniéndose el asunto en la esfera de especulación y trascendidos periodísticos, tal como subrayó la revista Lecturas.