
El informe más reciente de Naciones Unidas describe que más de 500.000 menores de edad viven bajo control de bandas armadas en Haití, y que la violencia generalizada ha provocado el desplazamiento forzado de más de 1,4 millones de personas, con la mitad de los desplazados siendo niños. Según consignó la ONU, estos datos reflejan la magnitud del impacto que la inseguridad y las actividades criminales ejercen sobre la niñez haitiana, afectando tanto su presente como su futuro.
La organización internacional, en su informe publicado el viernes, señala que prácticamente todos los grupos armados del país caribeño emplean menores para ejecutar crímenes que incluyen extorsiones, labores de vigilancia, asesinatos, ataques a cuerpos policiales y explotación sexual. El Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Volker Turk, declaró que a los niños haitianos se les arrebatan tanto la infancia como la perspectiva de un porvenir seguro, y advirtió sobre los efectos extensivos de esta situación en la estabilidad y el desarrollo de Haití. Según publicó Naciones Unidas, la crisis a múltiples niveles que afecta al país —en los ámbitos educativo, social, sanitario, de seguridad e institucional— ha propiciado un ambiente en el que se ha expandido la captación y explotación de menores por parte de organizaciones delictivas.
El reporte de Naciones Unidas explica que los menores no solamente son forzados a integrarse a estas bandas, sino que también son seducidos mediante la oferta de una supuesta protección, autoridad, alimentos y, en ocasiones, drogas. El informe indica que los niños provenientes de familias en situación de pobreza extrema, marginación, los que residen en la calle o en campamentos de desplazados, sufren un riesgo aún mayor de caer en manos de estas estructuras criminales. Según detalló la ONU, la tentación de acceder a recursos básicos, que no están garantizados por el Estado debido a la crisis, contribuye al incremento de este fenómeno.
Pese a que las autoridades nacionales, organizaciones de la sociedad civil y actores internacionales han implementado diferentes iniciativas, Naciones Unidas advierte que estos esfuerzos siguen resultando insatisfactorios. De acuerdo con el informe recogido por la ONU, las acciones emprendidas no han abordado las raíces del problema, ni han logrado que quienes cometen estos delitos enfrenten consecuencias legales efectivas. Esta carencia de respuestas profundas y sostenibles perpetúa el ciclo de victimización infantil y dificulta la reconstrucción del tejido social haitiano.
Adicionalmente, el documento remarca que las fuerzas de seguridad consideran a los niños reclutados por bandas como perpetradores activos, en lugar de verlos como víctimas. Según el informe de Naciones Unidas, esta visión errada ha conducido en algunos casos a ejecuciones extrajudiciales a mano de las propias fuerzas del orden, lo que agrava la situación y aumenta la vulnerabilidad de estos menores. Volker Turk recomienda focalizar los derechos y la protección de los niños en toda iniciativa de seguridad destinada a neutralizar a las pandillas, así como atacar el tráfico ilegal de armas que agrava el ciclo de violencia en el país.
Carlos Ruiz Massieu, representante especial del secretario general de Naciones Unidas en Haití y jefe de la Oficina Integrada (BINUH), subrayó la necesidad de situar a los menores en el centro de toda respuesta frente a la crisis de seguridad que afecta al país. Ruiz Massieu expresó que “es fundamental que las autoridades nacionales y sus socios internacionales trabajen codo con codo para construir comunidades y mecanismos de protección social más sólidos”, según reportó la ONU. El diplomático sostuvo que solamente mediante la colaboración efectiva será posible fortalecer medidas de protección y prevenir que más menores caigan en la trampa de las bandas armadas o resulten desplazados por la violencia.
El texto difundido por Naciones Unidas resume los impactos inmediatos y a largo plazo que estas dinámicas criminales provocan sobre la infancia haitiana. El informe advierte que, en ausencia de mecanismos eficaces de protección, miles de niños siguen expuestos a ser instrumentalizados por los grupos delictivos. Así, Naciones Unidas urge a las autoridades nacionales y operadores internacionales a priorizar intervenciones que frenen tanto el reclutamiento de menores como el flujo de armas hacia el país, al mismo tiempo que promuevan acciones orientadas a reconstruir la cohesión social, brindando esperanzas y oportunidades a la población joven de Haití.