Mejorar el diagnóstico y tratamiento precoces del virus de la hepatitis D es clave para prevenir carcinoma hepatocelular

Especialistas reunidos en el Congreso de la AEEH alertan sobre la alta probabilidad de carcinoma hepatocelular en personas infectadas por hepatitis Delta y urgen a reforzar estrategias de cribado y detección en etapas iniciales

Guardar

El riesgo de carcinoma hepatocelular aumenta hasta seis veces en personas coinfectadas por el virus de la hepatitis Delta (VHD) y el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH), en comparación con quienes presentan solo infección por el virus de la hepatitis B (VHB). Así lo expusieron especialistas durante el 51º Congreso Anual de la Asociación Española para el Estudio del Hígado (AEEH), quienes insistieron en que la detección y atención temprana resultan esenciales para prevenir complicaciones graves asociadas a estas enfermedades hepáticas. Según informó el medio convocante, mejorar las cifras de diagnóstico precoz y tratamiento temprano del VHD es clave para evitar el desarrollo de carcinoma hepatocelular en los pacientes afectados.

Durante un simposio organizado por Gilead en este congreso, la doctora María Buti, hepatóloga del Hospital Universitario Vall d'Hebron de Barcelona, señaló que el VHD, que requiere la presencia del VHB para replicarse, incrementa considerablemente el riesgo de carcinoma hepatocelular y otros eventos hepáticos graves. El virus también promueve la infiltración de células inflamatorias y acelera la fibrosis hepática, lo que puede conducir a cirrosis, situación agravada en los casos de coinfección con VIH, detalló el medio.

En la jornada participaron también el profesor Pietro Lampertico, de la Fondazione IRCCS CáGranda Ospedale Maggiore Policlínico de Milán, y la especialista Beatriz Mateos, del Hospital Universitario Ramón y Cajal. Los tres coincidieron en que persisten numerosos retos en la eliminación de las hepatitis virales como problema de salud pública, según consignó el medio. La doctora Mateos subrayó la importancia de nuevas estrategias diagnósticas como la identificación de elevación de transaminasas o programas como Prolink, así como de mejorar la vinculación al sistema sanitario de las personas con hepatitis virales.

De acuerdo con lo expuesto por los expertos, una proporción relevante de pacientes permanece sin diagnosticar o se atiende en fases avanzadas de la enfermedad, lo que hace imprescindible reforzar las estrategias de cribado y detección precoz. Al mismo tiempo, un porcentaje notable de personas con hepatitis B tampoco cuenta con seguimiento adecuado, una situación que requiere la creación de circuitos diagnósticos y de vinculación más efectivos. El medio detalló que la colaboración multidisciplinar y la coordinación entre profesionales sanitarios resulta fundamental para abordar estos desafíos.

En el marco del mismo Congreso de la AEEH, Gilead presentó un simposio centrado en la colangitis biliar primaria (CBP). En este encuentro, los doctores Rosa Morillas (Hospital Germans Trias i Pujol de Barcelona), Javier Ampuero (Hospital Universitario Virgen del Rocío de Sevilla), Maria Pilar Ballester Ferré (Hospital Clínico Universitario de Valencia) y Montserrat García Retortillo (Hospital del Mar de Barcelona) abordaron los retos en el seguimiento de esta patología hepática inmunomediada crónica.

Según reportó la fuente, la CBP se caracteriza por inflamación y destrucción progresiva de los conductos biliares intrahepáticos, lo que causa acumulación de ácidos biliares tóxicos y puede derivar en cirrosis, descompensación hepática o necesidad de trasplante si el control clínico resulta insuficiente. Los síntomas frecuentes comprenden prurito y fatiga, ambos con potencial para deteriorar la calidad de vida. Actualmente no existe cura, por lo que los tratamientos apuntan a frenar la progresión y paliar los síntomas relacionados con la colestasis, señala el medio.

La CBP, aunque poco frecuente, constituye la enfermedad hepática más prevalente en la colestasis crónica de adultos, presenta mayor incidencia en mujeres y suele diagnosticarse entre los 30 y los 65 años de edad, según consta en la información divulgada por el medio citado.

Durante el congreso, además, Gilead entregó las becas derivadas de la octava edición de su convocatoria conjunta con la AEEH, destinadas a la financiación de proyectos de investigación en hepatología. Este año, catorce proyectos resultaron premiados. Según publicó el medio, el programa de Becas Gilead-AEEH ha apoyado desde 2019 un total de 90 proyectos en 16 comunidades autónomas, aportando más de 2,2 millones de euros en ayudas. Gilead mantiene así su involucramiento en la investigación y en el desarrollo clínico vinculado a enfermedades hepáticas como la hepatitis Delta, junto al impulso para la innovación en hepatitis B y la microeliminación de la hepatitis C en España.

Natalia Granados, directora de la unidad de Enfermedades Hepáticas de Gilead para España y Portugal, expresó al medio que la estrategia de la compañía prioriza soluciones orientadas a mejorar el diagnóstico temprano y la atención en patologías con importantes necesidades no cubiertas, en estrecha colaboración con los diferentes actores del sistema sanitario.

Por último, Rafael Bañares, presidente de la AEEH, indicó que la asociación y Gilead mantienen un compromiso conjunto para impulsar el conocimiento y los avances en salud hepática. Según sus palabras recogidas por el medio, “Iniciativas como esta permiten acelerar la detección de hepatitis virales, optimizar su cuidado y abordaje y facilitar el acceso a la curación, objetivos que difícilmente podrían alcanzarse sin un esfuerzo conjunto”.