El Kremlin niega que Rusia o China hayan realizado ensayos nucleares ante las acusaciones de EEUU

Estados Unidos insiste en que China realizó un test subterráneo en 2020, mientras Moscú y Pekín rechazan todas las acusaciones e insisten en que Washington busca reactivar sus propias pruebas tras el fin del tratado de control nuclear

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El portavoz de la presidencia rusa, Dimitri Peskov, declaró que ni Rusia ni China realizaron pruebas nucleares en los últimos años, luego de que Estados Unidos reiterara sus recientes acusaciones contra Pekín por un presunto ensayo subterráneo en junio de 2020. Según consignó la agencia rusa Interfax, Peskov enfatizó que ambos gobiernos rechazan haber ejecutado pruebas atómicas, directamente respondiendo a las versiones provenientes de Washington. Las afirmaciones del vocero del Kremlin surgieron mientras Estados Unidos detallaba nuevos elementos sobre las sospechas hacia China y exortaba a las autoridades chinas a sumarse a negociaciones de desnuclearización, en el contexto de la finalización del tratado Nuevo START.

De acuerdo con lo publicado por Interfax y otras fuentes oficiales, el Gobierno estadounidense aseguró en reiteradas oportunidades que evalúa la posibilidad de retomar las pruebas nucleares como reacción ante las supuestas actividades de Rusia y China, aunque Pekín y Moscú han sostenido que las denuncias estadounidenses apuntan a justificar una renovación de los propios ensayos por parte de Washington. El medio agregó que China ya había desmentido públicamente haber realizado la prueba subterránea en 2020 y reiteró su postura en foros internacionales.

El tratado Nuevo START, último gran acuerdo de control nuclear vigente entre Estados Unidos y Rusia, expiró a inicios de febrero, según detalló Interfax, situación que incrementó la tensión global por el fin de más de cincuenta años de arreglos bilaterales en materia de armas nucleares. Tras la culminación de este tratado, por primera vez desde la Guerra Fría no existe ningún marco legal que limite los arsenales estratégicos de ambas potencias nucleares, recordó el medio.

Las sospechas estadounidenses se centran particularmente en la posibilidad de que China haya efectuado metodologías de ensayo que podrían burlar los mecanismos de supervisión internacional. Voces del Gobierno de Washington recalcaron que el caso chino, y las eventuales actividades rusas, refuerzan la urgencia de abrir conversaciones multilaterales sobre la reducción y la no proliferación nuclear, reportó Interfax. Por su parte, tanto Moscú como Pekín calificaron estos señalamientos como infundados y subrayaron su apego a las obligaciones internacionales en materia de armamento.

Ni Estados Unidos, ni China ni Rusia han confirmado oficialmente la realización de pruebas nucleares desde mediados de la década de 1990. Según información recopilada por Interfax, la última vez que China efectuó un ensayo nuclear fue en 1996, mientras que Moscú lo hizo en 1990 y Washington en 1992. Desde entonces, los tres países se mantuvieron en una moratoria no oficial, aunque la cooperación entre Rusia y China en materia tecnológica y militar ha intensificado el ambiente de desconfianza, según el análisis de la prensa rusa.

Las discusiones sobre el control de armas y la transparencia en las actividades nucleares se encuentran paralizadas debido al contexto de fricciones geopolíticas, reportó Interfax. El Gobierno de Estados Unidos busca persuadir a China para que participe en futuras rondas de diálogo, algo que las autoridades chinas rechazan considerando que encierra intereses estratégicos de Washington y no una preocupación genuina por la seguridad global, indican fuentes diplomáticas consultadas por el medio ruso.

El debate se desarrolla en medio de acusaciones cruzadas acerca de las verdaderas intenciones detrás de la retórica oficial de cada país. Moscú considera que la insistencia estadounidense en esta cuestión responde a la intención de crear un marco que legitime un eventual regreso a los ensayos nucleares por parte de su propio país, sin que existan evidencias claras sobre el reinicio de tales actividades en Rusia o China, consignó Interfax.

El panorama acerca del control nuclear internacional queda marcado por la incertidumbre tras la expiración del Nuevo START y la negativa de las potencias nucleares a reconocer incursiones recientes en pruebas armamentísticas. Mientras tanto, Washington, Pekín y Moscú se acusan mutuamente de obstaculizar el avance de un régimen de desnuclearización efectivo, según recogen las agencias de noticias citadas por Interfax.