El precio de la vivienda subirá un 7% en 2026 y harán falta dos millones de casas en 10 años, según Bankinter

La entidad advierte que la diferencia entre nuevas construcciones y demanda se agrava, el acceso a alquiler se complica y los extranjeros concentran el 20% de las operaciones, impulsando la necesidad urgente de ampliar la oferta residencial

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El informe elaborado por Bankinter advierte que el déficit de viviendas en España incrementará de forma sostenida durante la próxima década, con una brecha que podría superar los dos millones de casas si la dinámica de oferta y demanda persiste igual. Según detalló Bankinter, la previsión de encarecimiento del precio de la vivienda para 2026 se sitúa en un 7%, lo que representa una revisión al alza de tres puntos sobre su estimación anterior, impulsada en buena medida por la insuficiencia estructural del parque residencial y el crecimiento de la demanda.

El medio Bankinter expuso en su informe inmobiliario que el desequilibrio actual entre viviendas nuevas y necesidad de hogares se agravará año a año. El déficit de casas ya ronda las 700.000 unidades y crecerá a un ritmo superior a las 150.000 viviendas anuales. La previsión incluye la constitución de unos 200.000 hogares nuevos cada año, a lo que hay que sumar más de 50.000 viviendas compradas por extranjeros. Si las tendencias actuales no varían, el desfase podría superar los dos millones de viviendas en un horizonte de 10 años, según publicó Bankinter.

El banco señaló que no se espera una reversión significativa de la falta de oferta en los próximos tres a cinco años, atribuyendo esta situación a la inercia con la que opera el mercado inmobiliario y a los largos tiempos necesarios para el desarrollo y construcción de nuevos inmuebles. Los especialistas de la entidad declararon: “Ya podemos decir con toda seguridad que en los próximos tres años las viviendas terminadas no cubrirán ni la mitad de la demanda estimada, y para aumentar esta cifra a futuro es necesario que las administraciones públicas liberen suelo y agilicen los desarrollos urbanísticos y cambios de uso”.

En cuanto al acceso al alquiler, Bankinter resaltó que esta alternativa se ha vuelto inviable para la demanda natural, dado que el esfuerzo financiero exigido supera el 50%. La entidad matizó, según consignó en su informe, que si bien los riesgos han aumentado, la sobrevaloración de la vivienda aún se mantiene en niveles moderados y sostenibles en tanto no se resuelva la escasez de oferta. A pesar de que la coyuntura es exigente, los expertos diferenciaron la situación actual del escenario previo a la crisis de 2007, cuando la tasa de esfuerzo llegó al 55%, aunque por entonces existía un stock de más de un millón de viviendas sin vender.

Respecto a la evolución de los precios, Bankinter reportó que las viviendas cuestan actualmente más de un 25% por encima de sus valores en 2007, aunque la renta disponible de los hogares se ha incrementado en un 36% en ese mismo periodo. Considerando la diferencia entre la evolución de los ingresos y los precios, en términos reales las viviendas hoy son un 10% más baratas que en el pico del ciclo anterior.

Un elemento destacado por el informe de Bankinter es el papel de la demanda extranjera como factor desestabilizador del mercado. Los compradores internacionales responden por alrededor del 20% de las operaciones de vivienda en el país, aunque en localizaciones como Alicante, Tenerife, Málaga o Baleares el porcentaje supera el 40%. Según la entidad, la capacidad de pago de estos adquirentes extranjeros supera en un 80% a la de los nacionales, lo que afecta especialmente a mercados de grandes ciudades, litoral mediterráneo e islas, donde se prevén los mayores incrementos de precio.

Sobre el resto de activos inmobiliarios, el documento analizado por Bankinter apunta un escenario favorable apoyado en elementos como el crecimiento económico moderado, la inflación cercana al 2%, y los tipos de interés estables en Europa y con tendencia descendente en Estados Unidos. Esta combinación beneficia a activos tradicionales, incluyendo oficinas y centros comerciales, cuyas valoraciones se han ajustado a la baja en los últimos años, permitiendo rentas que suben por encima de la inflación y niveles elevados de ocupación debido a la escasez de inversión y de nueva oferta.

Además, el banco subrayó que el sector inmobiliario puede beneficiarse de un movimiento de rotación de capital desde negocios perjudicados por el avance de la inteligencia artificial hacia activos reales, como los vinculados al mercado del suelo y los bienes raíces. En este sentido, Bankinter recomendó mantener la apuesta por el inmobiliario europeo centrando la estrategia en activos tradicionales y limitando la exposición a riesgos asociados a la divisa estadounidense.

En suma, la actualización de las previsiones de Bankinter pone de manifiesto varias tendencias: el acelerado empeoramiento del déficit de vivienda en España, la presión de la demanda extranjera en determinadas zonas, la dificultad creciente para acceder a alquileres asequibles y un entorno que favorece la inversión en activos inmobiliarios tradicionales. La entidad insistió en que, de no modificarse sustancialmente los factores de oferta por intervención de las administraciones públicas, el acceso a la vivienda seguirá mostrando dificultades estructurales durante los próximos años.