
Las dificultades para rastrear los orígenes y la existencia de víctimas de instituciones como la Casa del Pecado Mortal fueron uno de los mayores retos para Mari Pau Domínguez durante la creación de su novela ‘Las arrepentidas’. Según explicó la autora en una entrevista difundida por Europa Press, la ausencia de archivos y constancia sobre estas mujeres reflejó no solo su olvido histórico, sino su completa supresión de los registros sociales de la España de finales del siglo XIX. A partir de este vacío documental, la escritora y periodista articula una investigación literaria sobre instituciones dirigidas a recluir a mujeres consideradas “descarriadas”, proyectando ficción sobre hechos y estructuras reales poco documentadas, como las Casas de arrepentidas y la propia Casa del Pecado Mortal.
De acuerdo con Europa Press, Mari Pau Domínguez describe en ‘Las arrepentidas’ cómo muchas de estas mujeres “no solo fueron sepultadas, es que nunca existieron”. Domínguez señala que, incluso en el caso de figuras históricas que recibieron escaso reconocimiento, como Isabel de Farnesio, al menos existe constancia de ellas. A diferencia de esto, la autora destaca que no queda rastro documental alguno de las internas de las Casas de arrepentidas, lo que motivó su esfuerzo para dotarlas de voz e identidad en la novela, siendo “una manera de dar voz, ya no a las silenciadas, sino a las inexistentes, a las borradas”, según relató a Europa Press.
La autora señaló en esa entrevista que se vio obligada a una “recreación literaria” exhaustiva para lograr la construcción de algún tipo de historia sobre la base de hechos tan clandestinos. Domínguez explicó que la falta sistemática de documentación y archivos impidió cualquier aproximación tradicional a los personajes, razón por la cual se documentó intensamente sobre los contextos sociales, culturales y familiares de la época con el objetivo de crear figuras verosímiles y coherentes con los escenarios retratados en el libro.
Según publicó Europa Press, las familias o los varones de la época enviaban a las mujeres a tales instituciones cuando consideraban que manchaban el “honor familiar”. Una de las justificaciones habituales era el “embarazo de ilegítimo concepto”, es decir, fuera del matrimonio o no reconocible por la familia. En muchos casos, estas iniciativas servían como mecanismos sociales y familiares para borrar la huella de aquellos sucesos que comprometían la reputación de los hogares aristocráticos o burgueses.
Mari Pau Domínguez afirma que su meta no consistía en crear una “novela denuncia”. Tal como recoge Europa Press, la autora considera que acerca de estos episodios históricos “afortunadamente ya se ha hablado mucho”. Más allá de señalar o denunciar, su planteo literario pasa por construir nuevas perspectivas sobre realidades invisibilizadas y problematizar la ausencia total de las víctimas de estos encierros organizados.
El título ‘Las arrepentidas’ hace referencia, según la autora en Europa Press, a un método de sometimiento y castigo aplicado a las mujeres por medio de tales instituciones religiosas o seculares. Domínguez resalta que el objetivo aparente era encaminar a las internas hacia la “salvación”, aunque el trasfondo incluía mecanismos de control social y familiar ejercidos contra la voluntad de las mujeres consideradas infractoras de las normas morales.
Uno de los principales hallazgos de su investigación fue la diferencia entre las Casas de arrepentidas tradicionales y la Casa del Pecado Mortal. En las primeras, las mujeres reclusas solían proceder de entornos de alta vulnerabilidad, sin redes de apoyo o familia que las protegiera, lo que derivaba en su permanencia prolongada por no tener alternativas habitacionales o de subsistencia. No obstante, Domínguez recalca que la Casa del Pecado Mortal perseguía otro fin: reclusión temporal de mujeres embarazadas que, una vez dada a luz, veían cómo la institución se apropiaba de sus hijos y luego ellas retornaban a sus hogares de origen, sin que nadie supiera lo ocurrido. Según subraya la autora citada por Europa Press, este procedimiento institucionalizado “jamás existió” a nivel oficial, es decir, se manejaba en la clandestinidad y sin ningún tipo de registro público.
La protagonista de la novela, Carlota Visedo, marquesa de Peñaflorida, encarna la figura de quienes eran arrancadas de su vida habitual para ser trasladadas a estos espacios de reclusión. Domínguez, según consignó Europa Press, reveló que se inspiró “mucho” en mujeres reales del periodo para el diseño del personaje central. La autora relata que cuando no se dispone de documentación sobre personas concretas, resulta esencial ahondar en las condiciones históricas y socioculturales del entorno para dotar de realismo y credibilidad a la construcción literaria. En ese sentido, sostuvo: “He intentado construir un personaje que fuera muy real. Porque cuando no dispones de documentación de alguien en concreto, tienes que documentarte mucho sobre el contexto en el que se va a mover ese personaje literario. Para que la historia pueda sustentarse, porque si el personaje no es creíble, si no parece verosímil a los ojos del lector, esa historia es una historia fallida”.
Domínguez detalla que Carlota Visedo representa a “una mujer que se rebelaba contra la obligación y la insistencia a ser sometida, a arrepentirse”. Según la autora citada por Europa Press, este elemento resultó fundamental en la configuración de un relato que busca exponer las contradicciones y los efectos del sistema moral de la época sobre la vida de las mujeres. Al centrarse en el conflicto entre las imposiciones externas y la voz interna de sus personajes, la novela traza una línea entre la obediencia forzada y el deseo de conservar la propia autonomía.
A partir de esta recreación literaria, ‘Las arrepentidas’ plantea interrogantes sobre la memoria colectiva y la dificultad de narrar los destinos de quienes fueron borradas de la historia oficial. El trabajo de Domínguez, según recoge Europa Press, surge como intento de reconstruir, aunque sea parcialmente y a través de la ficción, historias de mujeres cuya existencia permaneció ignorada o deliberadamente eliminada de los registros documentales.