Kiko Rivera planta cara a las críticas por el "Twingo y el Ferrari" tras un tenso encuentro con Irene Rosales

El hijo de Isabel Pantoja se reencuentra con su expareja durante la polémica por su famosa metáfora, responde con ironía a sus detractores y exhibe firmeza mientras la tensión entre ambos sigue creciendo en plena oleada mediática

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Lola, actual pareja de Kiko Rivera, sonrió ante las preguntas sobre si había saludado a Irene Rosales durante su coincidencia en una cafetería, en medio de la repercusión sobre la metáfora del "Twingo" y el "Ferrari". De acuerdo con lo que reportó el medio, Rivera y su expareja se encontraron a poca distancia en el mismo establecimiento, mientras la controversia en torno a las declaraciones del DJ seguía creciendo tanto en televisión como en redes sociales. En ese contexto, la noticia principal gira en torno a la reacción de Kiko Rivera, quien mantuvo su postura frente a las críticas y respaldó su frase comparativa, reflejando la persistente tensión entre ambas figuras.

Según informó el medio, la relación de Kiko Rivera e Irene Rosales volvió al foco público debido a un comentario de Rivera donde utilizó la comparación entre el "Twingo" y el "Ferrari", en alusión a personas y vidas posteriores tras una ruptura, frase que rápidamente circuló en los programas televisivos y plataformas digitales generando reacciones de todo tipo. Después del episodio en la cafetería, el artista reafirmó su posición y, lejos de retractarse, justificó su polémico comentario con otra declaración tajante: "Pues sí (...) ¡vivan los Ferraris!", expresó Rivera ante los medios, según consignó la publicación. Su actitud evidenció que no tiene intención de modificar su relato, a pesar de las respuestas negativas y de la presión mediática que se ha generado.

La escena que protagonizó el músico no sólo estuvo marcada por el cruce de miradas con su expareja, sino también por la reacción de Lola, quien mostró una actitud distendida y rió ante las preguntas de los reporteros. Este gesto buscaba restar importancia al ambiente tenso, aunque la incomodidad del encuentro era palpable según lo informado por el medio. La presencia de ambas mujeres junto al DJ en el mismo espacio alimentó aún más la expectación y la cobertura periodística sobre la evolución de su vínculo personal.

El medio también detalló la contestación de Irene Rosales cuando fue consultada por la célebre comparación. Rosales recurrió a una respuesta que pretendía zanjar el tema al afirmar que Guillermo, su pareja actual, está "encantado con el Twingo". De esa manera, intentó defender la estabilidad de su vida sentimental actual y reivindicar su elección personal, aportando una nueva capa de significado a la metáfora empleada por Kiko Rivera.

A la pregunta sobre la afirmación de Rosales, el DJ evitó formular alguna declaración y, según publicó el medio, dejó clara su postura mediante una acción: cerró la puerta del coche con un portazo. Ese gesto sustituyó cualquier palabra y marcó el final abrupto del diálogo público sobre el asunto, consolidando la impresión de que la disputa sigue vigente. El propio Rivera no solo guardó silencio, sino que decidió no responder a las últimas alusiones en público, según detalló la fuente.

La comparación que originó la controversia ha tenido un significativo eco tanto en espacios televisivos, como en redes sociales, donde numerosos usuarios y comentaristas han reaccionado y generado debates en torno al significado de ambos símbolos, reportó el medio. La frase del DJ ha sido replicada, discutida y utilizada en distintos contextos de la prensa rosa y del entretenimiento, lo que contribuyó a mantener el tema en agenda.

Tal como expuso el medio, estas reiteradas interacciones públicas y respuestas indirectas reflejan la compleja relación entre Rivera y Rosales tras su separación, situación que sigue generando desarrollos ante la mirada de los medios y el interés de la opinión pública. El DJ, acostumbrado a la exposición mediática, reafirmó nuevamente su narrativa, mientras que Irene optó por una contestación más moderada. Los gestos y silencios han jugado un rol tan relevante como las palabras en este episodio reciente, según sostuvo el medio. La tensión, lejos de disiparse, adquiere nuevas formas con cada encuentro y declaración registrada.