Un sistema de anillos gigante alrededor de un objeto subestelar provoca un raro eclipse de su estrella por nueve meses

Astrónomos detectaron un fenómeno único en la constelación de Monoceros, donde una estructura orbitando una estrella oscureció su luz casi por completo durante casi 200 días, revelando nuevos indicios sobre enanas marrones y gigantescos discos de polvo

Guardar

La atenuación extraordinariamente prolongada de la luz de ASASSN-24fw llamó la atención de la comunidad científica al observarse que la disminución en el brillo se extendió durante unos nueve meses, en lugar de los cortos períodos que habitualmente caracterizan a este tipo de eclipses. Según informó el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), la causa de este fenómeno se atribuye al paso de un objeto subestelar con un sistema de anillos de tamaño excepcional, que bloqueó casi toda la luz emitida por la estrella situada en la constelación de Monoceros, a unos 3.000 años luz de distancia de la Tierra.

Tal como publicó el IAC en su comunicado y detalló la Universidad de La Laguna (ULL), la estrella involucrada, denominada ASASSN-24fw, perdió gradualmente hasta el 97% de su brillo entre finales de 2024 y mediados de 2025. Este evento se diferencia de otros conocidos por su duración, ya que la mayoría de los ocultamientos similares suelen durar desde unos días hasta algunas semanas; en este caso, el proceso superó los 200 días. Las observaciones realizadas descartaron la posibilidad de que factores internos de la estrella fueran responsables de la anomalía, ya que los estudios han demostrado que ASASSN-24fw mantiene una estabilidad considerable y no presenta variaciones repentinas de luminosidad.

El análisis publicado estuvo basado en diversos datos obtenidos mediante el All-Sky Automated Survey for Supernovae (ASAS-SN), el Asteroid Terrestrial-impact Last Alert System (ATLAS) y observaciones adicionales de instrumentos avanzados como el Observatorio W. M. Keck, el Telescopio Magallanes y el Telescopio Global del Observatorio Las Cumbres (LCOGT). Según reportó el equipo científico, las observaciones iniciales revelaron una caída abrupta en la curva de luz de ASASSN-24fw. A partir de ahí, los investigadores profundizaron en la caracterización de la estrella y modelaron el tránsito del objeto responsable del oscurecimiento. El investigador de la ULL y el IAC, Carlos del Burgo, señaló que este proceso permitió desvelar detalles inéditos del entorno estelar.

El equipo, liderado de manera conjunta por expertos de distintas instituciones, concluyó que la explicación más probable consiste en el cruce, frente a la línea de visión desde la Tierra, de una enana marrón —cuyo tamaño se sitúa entre el de un planeta y el de una estrella— rodeada de un sistema de anillos de gran extensión y densidad. Sarang Shah, investigador postdoctoral del Inter-University Centre for Astronomy and Astrophysics (IUCAA, Pune), expuso que la peculiaridad del evento reside en la alineación muy precisa que se requiere para observar un oscurecimiento tan duradero. Shah subrayó que el inicio del fenómeno fue gradual debido a que las zonas periféricas de los anillos son menos densas, mientras que el oscurecimiento máximo se produjo cuando las regiones centrales y más opacas pasaron frente al disco de la estrella.

Los modelos elaborados sugieren que el objeto que produjo el eclipse posee una masa que supera por al menos tres veces la de Júpiter. El sistema de anillos se extiende hasta unos 25 millones de kilómetros, equivalentes a 0,17 unidades astronómicas, una distancia comparable a la mitad de la existente entre el Sol y Mercurio. Además, el examen de la luz estelar detectó material adicional muy cercano a ASASSN-24fw, posiblemente formado por restos de colisiones planetarias recientes o en curso. Este aspecto resulta inusual en una estrella con una antigüedad estimada de algunos miles de millones de años.

Jonathan Marshall, investigador independiente asociado a Academia Sinica (Taiwán), señaló que la gran dificultad para observar directamente sistemas de anillos de este tipo hace que un evento como el de ASASSN-24fw ofrezca una oportunidad irrepetible para el estudio de estos entornos. Durante el seguimiento del fenómeno, se identificó adicionalmente la presencia cercana de una enana roja acompañante, proporcionando aún más interés al sistema.

El IAC ha destacado que este hallazgo puede contribuir a una mejor comprensión de los objetos subestelares, como las enanas marrones, así como de los mecanismos físicos implicados en la formación y la evolución de estructuras de anillos colosales alrededor de estrellas. Con vistas a profundizar en el análisis, el equipo planea realizar observaciones adicionales usando telescopios de gran alcance, entre ellos el JWST (Telescopio Espacial James Webb), ALMA (Atacama Large Millimeter/submillimeter Array) y el VLT (Very Large Telescope).

El estudio se desarrolló con la recopilación y análisis de datos públicos generados por el ASAS-SN, una red global de telescopios robóticos dedicados a mapear el cielo nocturno con el fin de detectar variaciones significativas en la luminosidad de las estrellas. También emplearon información procedente del sistema de alerta ATLAS de la NASA, encargado de identificar posibles impactos de asteroides en la Tierra. A estas fuentes de datos se sumaron observaciones propias tomadas por el equipo en instalaciones reconocidas a nivel internacional.

El fenómeno detectado en la constelación de Monoceros refuerza la importancia de las nuevas tecnologías y colaboraciones internacionales en la investigación astronómica. Los nueve meses de oscurecimiento de ASASSN-24fw, seguidos minuciosamente por especialistas del IAC, ULL y varios centros de investigación, han abierto nuevas perspectivas sobre la dinámica y composición de sistemas con objetos subestelares y sus complejos entornos de polvo y anillos.