
Bart de Wever, primer ministro de Bélgica, reconoció que la amplia participación en la reciente reunión de líderes europeos anterior a la cumbre informal a 27 pudo haber dado una imagen poco oportuna hacia aquellos países que no asistieron, entre ellos España, aunque aseguró que en ningún momento se pretendió excluir a ningún Estado miembro ni organizar una "contracumbre". Esta explicación se produce en un contexto marcado por el malestar expresado por el gobierno español, que trasladó su queja a Italia tras sentirse apartado de una cita impulsada también por Bélgica y Alemania, según detalló Europa Press.
De acuerdo con las publicaciones de Europa Press, el mandatario belga trató de calmar la tensión con el gobierno español al finalizar el encuentro organizado por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, en el castillo de Alden Biesen. Bart de Wever recalcó que todos los Estados miembro estaban invitados a la reunión de coordinación convocada durante la mañana del jueves, previa al inicio formal de la cumbre, que tuvo como promotores a Bélgica, Italia y Alemania. Según el seguimiento de los hechos por Europa Press, mientras Sánchez no asistió a este encuentro, que contó con la presencia de unos 19 líderes y de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula Von der Leyen, el ejecutivo español manifestó a Italia su disconformidad con este tipo de iniciativas. Consideró que tales acciones podrían minar los valores europeos y dificultar la consecución de acuerdos, en lugar de favorecerlos.
Según reportó Europa Press, la queja de España se limitó a dirigirse oficialmente a Italia, a pesar de que el propio Sánchez y su homóloga italiana, Giorgia Meloni, conversaron durante la jornada. Ninguna de las partes implicadas ha especificado la vía concreta utilizada para trasladar este descontento. Por su parte, tanto Alemania como Bélgica también participaron como organizadores de la cita previa, aunque evitaron recibir la queja española de manera directa.
El medio también consignó que el primer ministro belga insistió en que el objetivo nunca fue imponer la visión de los asistentes sobre los países ausentes. Explicó además que, habitualmente, estos encuentros suelen contar con la presencia de una decena de líderes, pero que en esta ocasión la reunión resultó más concurrida, con la participación de la mayoría de los Estados miembro y la presidenta de la Comisión. De Wever reconoció que el elevado número de asistentes podría no haber sido lo más adecuado, aunque subrayó que la intención no era eclipsar la cumbre posterior. "No queremos dar la sensación de que hay un grupo de países que quiere imponer su voluntad a otros, como España. Esa no era la intención", trasladó De Wever en declaraciones reproducidas por Europa Press al terminar la cumbre.
La reunión previa, convocada como un encuentro de coordinación, generó incomodidad también en otros líderes europeos, incluido el propio anfitrión António Costa, presidente del Consejo Europeo. Según el relato de Europa Press, los organizadores evitaron calificar el encuentro como una "precumbre" y buscaron restarle importancia, a la vez que algunos ausentes expresaron su malestar. Costa y otros jefes de Estado estimaron que para impulsar eficazmente la agenda de competitividad europea era necesario actuar desde el foro general del Consejo Europeo, donde la unidad podía mostrarse de manera sólida, en lugar de en reuniones más restringidas que podrían percibirse como divisorias o contraproducentes.
Además de España, Irlanda tampoco tuvo representación en este encuentro previo. El líder irlandés, Micheál Martin, indicó a Europa Press que no se le invitó a la cita y expresó sus reservas sobre la conveniencia de organizar una reunión así el mismo día en que Costa preveía una sesión extensa enfocada en los mismos temas. "No entiendo la necesidad (de la reunión previa), aunque también nosotros hemos organizado otras en diferentes cumbres. Pero hoy, para ser justos con el presidente Costa y con la presidenta Von der Leyen, es su día y estaban impacientes por dedicar un día completo a debatir sobre competencia", declaró Martin, según Europa Press.
De acuerdo con este medio, tanto Friedrich Merz, Giorgia Meloni como el propio Bart de Wever se mostraron conscientes de las tensiones generadas y conversaron con Costa acerca de la importancia de alcanzar consensos amplios para avanzar en la agenda de competitividad europea. Desde el entorno del Consejo Europeo se recalcó que el espacio natural para fomentar la unidad y los acuerdos es el pleno a 27, señalando que propuestas o iniciativas grupales paralelas podrían tener efectos no deseados.
Las declaraciones al cierre de la jornada resultaron conciliadoras, centradas en la determinación de los distintos líderes por fortalecer la cohesión interna de los Veintisiete. El debate, según Europa Press, giró también en torno a la posibilidad de avanzar hacia una "Europa de dos velocidades" si durante el semestre no se lograban avances significativos en materia de competitividad, planteamiento que suscitó reacciones diversas entre los jefes de Estado.
A pesar de las diferencias expresadas y las inquietudes surgidas por la cita previa, la mayoría de los líderes y representantes de las instituciones europeas manifestaron, según Europa Press, su compromiso de mantener una postura unitaria y continuar buscando acuerdos que permitan al bloque enfrentar de manera conjunta los retos y las debilidades relacionadas con la agenda competitiva.
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