Adrián R. Huber
Solda (Italia), 11 feb (EFE).- El suizo Franjo von Allmen se triplicó a sí mismo proclamándose campeón olímpico de supergigante de esquí alpino de los Juegos Olímpicos de Milán-Cortina d'Ampezzo (Italia) al ganar este miércoles la prueba de esa disciplina disputada en Bormio; donde capturó su tercer oro, en su tercera carrera, en lo que va de cita invernal.
Von Allmen, de 24 años, que el sábado se proclamó campeón olímpico de descenso y que el lunes había capturado -junto a Tanguy Nef- su segundo oro, en la combinada, se coronó con un tercer triunfo en el deporte rey invernal; al cubrir los 2.414 metros de la pista Stelvio -con salida a 1.949 metros de altitud y un desnivel de 714- en un minuto, 25 segundos y 32 centésimas; trece menos que el estadounidense Ryan Cochran-Siegle, que repitió la plata olímpica que había ganado en esta disciplina hace cuatro años en los Juegos de Pekín.
El suizo Marco Odermatt, gran dominador del esquí alpino durante los pasados años -que apunta claramente a la consecución de su quinta Copa del Mundo- se tuvo que conformar con el bronce, tras acabar tercero, a 28 centésimas de su compatriota.
Von Allmen, que sucedió en el historial de la prueba al austriaco Matthias Mayer, que en los Juegos de Pekín había revalidado el título ganado en los de PyeongChang'18 (Corea del Sur) -cuatro años después de ganar oro en el descenso de los de Sochi (Rusia)-, entró, este miércoles, de forma definitiva, en el olimpo del deporte rey invernal.
El simpático salvaje del sobresaliente equipo suizo igualó las gestas protagonizadas hace setenta años, precisamente en Cortina d'Ampezzo -la estación de los Dolomitas que completa la nomenclatura de esta cita olímpica- por el austriaco Toni Sailer; y por el francés Jean-Claude Killy, doce años más tarde, ante su afición, en los Juegos de Grenoble'68.
Los únicos, hasta la fecha, que habían ganado tres oros de esquí alpino en una misma cita invernal.
Curiosamente, el que apuntaba a esa proeza, antes de que la competición comenzase en Bormio -en los Juegos con la mayor extensión territorial de toda la historia: 22.000 kilómetros cuadrados- era Odermatt. El gran dominador de este deporte durante los pasados años; que avanza firme hacia su quinta gran Bola de Cristal y que los dos pasados cursos 'barrió', al ganar, aparte de la general, las Copas del Mundo de las tres disciplinas que disputa: descenso, 'súper' y gigante.
Se podría decir que 'Von Allmen hizo de Odermatt'. Pero el flamante tricampeón olímpico demostró que, ajeno a cualquier comparación, es un auténtico súper-héroe deportivo. Si lo importante no es cuántas veces se cae uno, sino cuántas es capaz de volver a levantarse, Franjo, que se ha caído -literalmente- muchas veces, no sólo se levanta, sino que se incorpora de forma triunfal.
Este miércoles volvió a brillar, esquiando, una vez más, al límite. Sin pensar aún, como reconoció en meta, en la gesta que acaba de firmar, que lo inmortaliza en la historia del deporte en general. No sólo en el invernal, en el que se convirtió en el primero de toda la historia en 'doblar' en las disciplinas de velocidad.
Cabe recordar, no obstante, sin quitarle mérito alguno a nadie, que en la época de Sailer y de Killy -que firmaron sendos plenos olímpicos, al ganar descenso, gigante y eslalon- no existía la disciplina de supergigante.
Cochran-Siegle, plata hace cuatro años, marcó la primera referencia buena (1:25.45) con el dorsal 3, su número favorito de pequeño, como reconocería tras repetir subcampeonato olímpico en la modalidad.
Franjo, con el 7, la mejoró en 13 centésimas.
Giovanni Franzoni, que, después de ganar en Kitzbühel (Austria) el descenso más importante del año, confirmó, con la plata en esa disciplina, que es la estrella emergente del esquí italiano, se quedó, con el 9, a 63 centésimas. Cruzando la meta con el quinto crono provisional; antes de concluir sexto, por detrás del francés Nils Allegre -cuarto, a tres centésimas del podio- y del austriaco Raphael Haaser.
Odermatt, el mejor durante los últimos años en esta disciplina -en la que suma 17 de sus 53 victorias en la Copa del Mundo (Franjo cuenta cinco en total; sólo una en 'súper')-, en la que este curso ganó en Copper Mountain (EEUU) y en Kitzbühel, sin salirse nunca del 'top 5', esquió con el dorsal 10. La nota a por la que iba este miércoles.
Pero el (aún) ídolo deportivo de la Confederación Helvética se conformó con un notable alto, al acabar tercero. Quería ganar, pero se tendrá que conformar con haber capturado la medalla olímpica que le faltaba.
Oro olímpico de gigante en Yanqing, hace cuatro años, Odermatt también podrá presumir de lograr una de cada metal en unos mismos Juegos si esta vez sí confirma su condición de gran favorito en el gigante del sábado.
'Odi' se quedó a 23 centésimas. Y a partir de ahí, pocas cosas cambiaron; en una pista que se iba desgastando, ligeramente, poco a poco.
Al veterano Dominik Paris (dorsal 13), que ganó bronce en el descenso para Italia, se le saltó un esquí (el derecho) y, obviamente, perdió toda opción. Pero al menos dominó con maestría la situación y evitó una circunstancia peor.
Y el austriaco Vincent Kriechmayr -campeón del mundo en ambas disciplinas de velocidad en los Mundiales de Cortina d'Ampezzo, hace cuatro años- acabó séptimo, a 78 centésimas de Von Allme: pase lo que pase, el gran triunfador de estos Juegos.
Adrián R. Huber
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